Vida después del deshielo

La adopción de embriones es una nueva vía para alcanzar la maternidad

Publicado en

CNR
Publicado en el 2006
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Al menos trece niños ya han nacido en España después de que los embriones de los que se han desarrollado fueran descongelados tras permanecer conservados más de cinco años en nitrógeno líquido a 196 grados bajo cero. Otras 35 mujeres que han adoptado embriones congelados esperan dar a luz próximamente. La adopción de embriones es una nueva vía para alcanzar la maternidad y, a la vez, una posibilidad de que algunos de entre esos miles de embriones lleguen a ser humanos.

El número de embriones de seres humanos congelados, sobrantes de técnicas de fecundación in vitro, no deja de crecer en la mayoría de países avanzados. En España se especula que en la actualidad podrían ascender a 200.000, en Estados Unidos hasta más de 400.000. Su destino es incierto y al respecto no hay una uniformidad legal internacional: en España, los embriones deben ser preservados durante cinco años al pasar los cuales, si no han sido reclamados por los padres genéticos, pasan a quedar bajo la potestad de la clínica; en Estados Unidos, también después de cinco años de congelamiento las clínicas ofrecen a los padres la opción de pagar una cuota anual -que puede oscilar entre 100 y 500 dólares- para continuar su almacenamiento o bien implantarlos en otra mujer, destruirlos o donarlos para otros propósitos; en Inglaterra, deben ser destruidos en caso de no ser reclamados transcurridos cinco años, mientras que en Alemania prácticamente no existen embriones congelados, dado que la Ley de protección del embrión sólo permite obtener aquellos que se van a implantar.

Empieza la adopción de embriones
En 1997, una asociación estadounidense de carácter religioso, Nighlight Christian Adoptions, que procura trámites de adopciones de niños desde 1959, puso su atención en los miles de embriones congelados e inició el primer programa de adopción de los mismos. Según explica el director del programa, JoAnn L. Davidson, la iniciativa respondió a la destrucción de alrededor de 3.300 embriones congelados en Gran Bretaña de acuerdo con la Ley británica de 1991 que establecía la exterminación de los embriones no reclamados tras cinco años de almacenamiento. Ante la preocupación de que algo similar pudiera suceder en los Estados Unidos, Nighlight Adpotions promovió el programa Snowflakes: hoy, en su página web, se pueden ver fotografías de algunos de los niños nacidos como resultado de la adopción de embriones.

El proceso médico es muy sencillo: tras descongelar los embriones que han permanecido durante años a una temperatura de 196 grados bajo cero, se implantan en la mujer receptora sin necesidad de ingreso hospitalario. Si con las técnicas de fecundación in vitro se obtienen resultados exitosos en un rango de entre el 30 y el 60% de casos –normalmente los ratios varían según las clínicas que realizan el tratamiento- con la transferencia de embriones congelados las posibilidades de éxito se sitúan entre el 30 y el 35%, debido a que durante el proceso de congelación y descongelación el embrión puede perder células y así capacidad para implantarse.
Trece niños en España

Hoy en día, numerosas clínicas realizan técnicas de transferencia de embriones congelados en Estados Unidos y, desde hace dos años el Instituto Marqués de Barcelona desarrolla en la clínica CIMA el primer programa de adopción de embriones congelados en España.

Gerard fue el primero en nacer en nuestro país. El dos de septiembre de 2005 vio la luz con un peso de 3,340 kgs y 50 cms de estatura después de que el embrión microscópico del que se desarrolló hubiera permanecido congelado en nitrógeno líquido durante siete años. Sus progenitores se habían sometido a un tratamiento de Fecundación in vitro del que nacieron gemelos, dejando tres embriones sobrantes: dos de ellos fueron descongelados y transferidos a Eva, la mujer que los adoptó, uno de ellos evolucionó favorablemente y nació Gerard. Así, el pequeño tiene dos hermanos genéticos que nunca llegarán a conocerlo, como sus padres biológicos tampoco sabrán de él, dado que dejaron el destino del embrión en manos del equipo médico al no reclamarlo tras cinco años de pasar a la crioconservación.

Después de Gerard, otros 12 niños han nacido como fruto del Programa de Adopción del Instituto Marqués y 35 mujeres más se encuentran embarazadas, entre un total de 150 que han completado el tratamiento hasta la fecha. Hasta 250 mujeres o parejas de toda España y de otros países –en su mayoría procedentes de Italia, Francia y Portugal- se han interesado por este programa de Adopción.

Diferentes razones
Según los responsables del programa de Adopción de Embriones del Instituto Marqués, entre quienes se han decidido por esta nueva forma de buscar la paternidad “fundamentalmente se hallan parejas que tras fracasos repetidos en reproducción asistida o con antecedentes de abortos de abortos de repetición habían renunciado a tener un hijo y han decidido solicitar este tratamiento con la esperanza última de ser padres; en todos los casos la mujer cuenta con útero, único requisito médico imprescindible”. En otros casos, se trata de “parejas que desean tener un nuevo hijo tras haber perdido a uno víctima de un accidente o una enfermedad, con historias de un fuerte componente humano que reflejan hasta dónde puede llegar el deseo y muchas veces la lucha por llegar a ser padres”.

Otro grupo lo conforman las mujeres sin pareja u homosexuales que consideran que en su entorno social la adopción de un embrión será mas aceptada que la inseminación mientras que, según la doctora Olga Serra, responsable del Programa de Adopción de Embriones del Instituto Marqués, “en un pequeño número de casos, también son parejas que ya tienen hijos y que por razones éticas se plantean esta nueva forma de paternidad, para dar salida a un embrión sobrante y evitar su uso con fines de investigación”.

Cuestiones morales
Al respecto, incluso expertos del ámbito de la iglesia católica –tradicionalmente remisa a las prácticas de concepción fuera de las relaciones matrimoniales- se muestran partidarios de los procesos de adopción de embriones congelados, aunque por el momento no hay una doctrina oficial del Vaticano. Así, el doctor Gonzalo Miranda, Decano de la Facultad de Bioética del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum de Roma, apunta sobre este tema que “tenemos que tener en cuenta que los embriones que podrían ser adoptados se encuentran en situación de abandono y ante una alternativa dramáticamente clara: o alguien los adopta dándoles una oportunidad para que sigan adelante su desarrollo y puedan ver la luz, o mueren irremediablemente, ya sea porque se los destruye sin más o porque son utilizados para experimentar sobre ellos o para obtener de ellos células madre, es absurdo pensar en tenerlos congelados para siempre, y de cualquier modo sería una injusticia hacia ellos”.

Según explica el doctor Miranda la Iglesia católica considera inmorales las prácticas de fecundación artificial pero en el caso de la adopción de embriones congelados, según el doctor, no existe inmoralidad porque “nos encontramos ante una situación en la que alguien ya ha realizado un mal moral dejando como resultado un embrión humano destinado a la muerte, a no ser que alguien realice el gesto solidario de acogerlo en su seno hasta el nacimiento; ahora se trata de evitar otro mal, el de la muerte del embrión”.

Más información:

  • http://www.institutomarques.com/
  • http://www.nightlight.org/snowflakeadoption.htm
  • http://www.embryodonation.org/