Venciendo handicaps

El Real Club de Golf el Prat colocará sus instalaciones en la vanguardia europea con su traslado a Terrassa

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Publicado en el 2000
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En un mar de césped los pensamientos surcan la mente con la  facilidad con que las briznas de hierba se dejan mecer por el viento. Golpes secos buscando no salir de las calles, evitar bunquers y lagos hasta llegar al green. Relajados paseos para solaz del espíritu. El jugador de golf busca conseguir el par, aún más, rebajar su tarjeta. También los fundadores del Real Club de Golf el Prat vencieron el handicap de no poder ampliar los campos del Real Club de Golf de Pedralbes en unos terrenos que engullía Barcelona. Ahora, nuevamente, el club afronta un traslado forzado por el desarrollo de la ciudad con la ilusión de mejorar aún más sus instalaciones y seguir siendo un referente mundial entre las sociedades de golf.

El Real Club de Golf el Prat posee el orgullo de ser el más laureado de España en los campeonatos interclubs y el club europeo que más torneos internacionales ha ganado. En su escuela, los niños empiezan a formarse en el deporte a los 6 años. Integran la entidad unos 2.500 socios, una parte de los cuales no son jugadores de golf pero quieren formar parte de una institución de prestigio y reconocimiento mundial, con voluntad de colaborar en el desarrollo de la ciudad de Barcelona y su entorno. El alta en el club, que cuesta unos 4,5 millones de pesetas, está limitada a las plazas vacantes por baja de antiguos socios.

Pero el principal activo, según el presidente Higinio Raventós, se halla precisamente en haber trascendido los límites de un club hasta convertirse también en una institución social. Raventós recuerda que las grandes ciudades del planeta cuentan con unos importantes campos de golf. Cada vez más, son imprescindibles esas instalaciones -a las que acuden por ejemplo numerosos turistas o participantes de congresos-, para el progreso de una urbe. También los grandes torneos contribuyen a dar a conocer la ciudad en todo el mundo, como sucedió con la celebración del open de España de 1998, cuando la imagen del club de Golf el Prat y de Barcelona fue difundida vía televisión a 350 millones de hogares.

Barcelona crece
El embrión del club se halla en el Real Club de Golf de Pedralbes. El golf llegó a España hace más de cien años de manos inglesas, naturalmente. Aunque el primer campo fue creado en 1898 en la isla de Gran Canaria, la eclosión del deporte se produjo tras el matrimonio del rey Alfonso XIII con la princesa inglesa Victoria Eugenia de Battenberg, en el año 1906. Cuatro años más tarde, se creó el Club de Pedralbes en una finca de la familia Güell en la carretera de Esplugues, un campo con nueve hoyos donde se organizaron los primeros torneos de Barcelona. La creciente afición al recién descubierto deporte topó con las dificultades de ampliar el campo en una zona hacia la cual la ciudad crecía imparable. Un grupo de jugadores del club Pedralbes y del Club Sant Cugat asumieron el proyecto de crear un gran club de golf a la altura de la importancia de Barcelona.  En julio de 1954 nació el Real Club de Golf el Prat con vocación de convertirse en un referente mundial en el entorno del golf.

Casi medio siglo después, irrumpe de nuevo el crecimiento de la ciudad, un desarrollo que también auspicia el club. La necesidad de ampliar el aeropuerto fuerza al Golf el Prat a cambiar de emplazamiento. Sin perder su nombre, sello ya de distinción en el mundo del golf, el club se trasladará a los terrenos de Torre Bonica y Can Vilar, en Terrassa. Un presupuesto de casi 5.000 millones de pesetas para adquirir y adecuar una superficie de 263 hectáreas. En ellas el campo de golf ocupará 131 hectáreas, con dos recorridos de 18 hoyos más un pitch ant tutt. Las instalaciones se completan con un campo de prácticas, el club social, un parque público y una escuela pública de golf, principalmente. La creación del recorrido del campo corre a cargo del estadounidense Greg Norman, destacado jugador de golf que ha seguido cosechando triunfos con sus diseños de campo. Carles Ferrater es el arquitecto elegido para erigir la Casa Club.  El traslado será aprovechado para situar las instalaciones en la vanguardia europea.

Se prevé que se pueda jugar en el nuevo campo en el verano del 2002. Higinio Raventós destaca el apoyo recibido por parte de toda la sociedad civil catalana y administraciones públicas de todos los ámbitos para afrontar este proyecto. En los nuevos campos del Real Club de Golf el Prat en Terrassa, se podrán seguir rebajando handicaps al tiempo que se cuecen negocios, fraguan y consolidan amistades y se fortifica cuerpo y espíritu caminando de hoyo a hoyo.