Una Historia del mercado deportivo en España: Los inicios (4)

El mercado deportivo español desde 1900 a 1936: De la importación al abastecimiento nacional

Publicado en

CMD
Publicado en el 2001
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Mientras los primeros aficionados españoles al foot-ball posan en las fotos de la época ataviados con camisas de botones con cuello y largas bermudas cogidas con cinturón, los diarios de las grandes ciudades hacen eco de la implantación de otras prácticas en la sociedad: abundan los gimnasios o "salas deportivas" -como también son llamados- donde se desarrollan ejercicios con anillas, trapecio o pasarela. Junto a esas informaciones, detallistas deportivos de principio del siglo XX publicitan sus productos. Así, Luis Vives y Cª, con tiendas en Barcelona y Madrid,  anuncia pesas con resortes Sandow para conseguir "desarrollo, fuerza y salud" o una "polea sublime". También la Armería de M.Beristain, de Barcelona, ofrece un "gimnasio a domicilio" que se consigue con las poleas excelsior para caballeros, señoras y niños "muy cómodas y fáciles de usar"; acompaña al texto la ilustración de una mujer con un largo vestido que se ejercita con las poleas en lo que podría ser el salón de su casa.

Otro deporte se torna muy popular entre los ciudadanos: el ciclismo. Las bicicletas son el principal medio de transporte para acudir al trabajo y los desplazamientos cotidianos y el uso de las "máquinas" -así se las conoce- se extiende a encuentros, jornadas o pruebas organizadas por numerosos clubs y asociaciones. La demanda de bicicletas es abastecida en comercios que pronto van a amalgamar otros productos deportivos.

Importancia del taller
Por esa vía entra en el sector Sixto Cerra Martínez, quien en 1923 asume el traspaso de Garajes Martínez, un establecimiento ubicado en el paseo de Santa Clara de Oviedo. Sixto Cerra va a conservar el estandarte comercial ya conocido hasta consolidarse en su negocio y decidirse a implantar, en 1938, su marca propia: "Deportes Cerra". Allí se pueden encontrar bicicletas de importación de la casa inglesa Triumph o de la francesa Alcius, junto a algunos modelos españoles. También motocicletas Triumph, buscadas más por los primeros "locos del motor" que como medio de transporte.

Con la nueva orientación impulsada por Cerra la tienda también dispone de material de tenis, fútbol o esquís noruegos Gresvig y fijaciones Unitas, del mismo país. El taller del establecimiento es uno de los departamentos más activos, no sólo montando y reparando bicis o motos sino también en el ensamblaje y arreglo de esquís. Estos llegan de fábrica sin cantos metálicos y los operarios deben realizar los rebajes en el borde y colocar las protecciones con más de 200 tornillos. 

Antes de que los avatares históricos aíslen a España del contacto con el extranjero, desde 1939 hasta la década de los 60 en el llamado período de autarquía, el comerciante español mantiene excelentes relaciones con los exportadores extranjeros, a quienes se paga en pesetas oro. Pero, por ejemplo, Sixto Cerra es uno de los comerciantes que empiezan a incorporar material deportivo de fabricación nacional. Procede de la "fábrica de artículos de Sport" Santxeski, de Irún.

Oportunidad de negocio
Y curiosamente, el fundador y propietario de Santxeski-Sport, Francisco Sánchez, ha entrado en el mercado mediante la importación de material inglés. Empleado en la oficina de aduanas de Irún, Sánchez contacta con los fabricantes británicos de botas Manfield y de balones Tolinson para convertirse en su distribuidor español. Ve una buena oportunidad de negocio ante el clima que se respira en el pequeño pueblo de 12.000 habitantes tras los éxitos conseguidos en la Copa de España por el club de fútbol Real Unión de Irún. 

Su interés se ve recompensado con la llegada hasta la oficina de aduanas de un elegante caballero con bombín y paraguas que pregunta por él. Anecdóticamente, se sabe que Sánchez inicialmente no se atreve a presentarse ante el potentado a su joven edad de 20 años, con su ropa de trabajo en la que destacan los manguitos de los oficinistas. Sin duda vence el espíritu emprendedor del joven y, tras la importación de productos, Sánchez  adquirirá también maquinaria textil de Leicester para iniciar una producción propia de confección en algodón. Después su empresa se va ir vertebrando en cinco apartados: talleres de confección, de cuero, de madera, de metal y mecánico.

Un gran surtido
En enero de 1935, Francisco Sánchez edita su "Tarifa General número 11" de "ventas exclusivamente al por mayor" en cuyas 20 páginas ya aparece un gran surtido de más de 400 entradas, muestra de la importante demanda que genera el mercado emergente. Santxeski ofrece a los detallistas prácticamente el material requerido para todos los deportes que se practican, además de otros productos colaterales como pueden ser "silbos para árbitros", "bombas o hinchadores" y máquinas de cortar cesped. La influencia anglosajona se evidencia no sólo en el origen de la mayoría de deportes sino también en la nomenclatura usada: "sport", "foot-ball" "jerseys", "calzado United", "basket-ball", "volley-ball", "water-polo", "tennis"...

El catálogo también recurre a imperecederos argumentos de venta, respecto a los cuales, como mucho, el tiempo sólo se ha encargado de pulir el estilo: por ejemplo, "Pantalones. Por los procedimientos modernísimos con que contamos, desde el telar hasta el más elemental instrumento de acabado, ofrecemos los siguientes precios que arruinan la competencia" o "mis talleres son los primeros y únicos que en España construyen calzado de foot-ball con arreglo a las patentes del mejor calzado inglés, gracias a las concesiones obtenidas de los fabricantes más reputados. Adoptando mi calzado, ganará usted clientes y dinero" o "con la maquinaria moderna que poseo puedo asegurar que nadie en España produce diariamente mayor cantidad de medias en lana y algodón y polainas. La mejor prueba son mis precios y el buen peso que lleva cada docena".

Si bien el foot-ball es ya la estrella de la oferta, no desdice el surtido existente en patines, ciclismo, atletismo, gimnasia, pelota vasca, basket-ball y volley ball, water polo, golf, boxeo, rugby, excursionismo, skis, tennis, piraguas y hockey. En cuanto a precios, a piezas o por docenas, según el material. Para hacerse una idea, los jerseys de cuello olímpico para foot-ball talla hombre en colores lisos a 24 pesetas la docena; las zapatillas de ciclismo "el par a 8,50 pesetas", en cambio el par de zapatillas para gimnasia cuesta "14 pesetas".