Una Historia del mercado deportivo en España: Los inicios (2)

El mercado deportivo español desde 1900 a 1936: Nuevos deportes anglosajones

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CMD
Publicado en el 2001
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En la vida de principios de siglo, las tiendas son centros de reuniones donde los clientes acuden a departir sobre sus aficiones. Diferentes tertulias que se prolongan durante horas tienen sus asistentes fijos en la Armería Altarriba de Valencia, en Caza y Pesca Zulaica de Vitoria o en la Armería Zulategui de Sevilla. Se organizan cacerías, campeonatos de tiro de pichón, se recomiendan los mejores cotos o se presume de las piezas cobradas y las grandes truchas obtenidas. Se establece una relación entre amigos, los clientes reciben los consejos de quienes comparten sus aficiones.  En esos encuentros se dan a conocer los nuevos deportes que llegan con aire anglosajón y se impulsa la práctica de especialidades de lugares distantes de España.

En Sevilla, Zacarías Zulategui es uno de los promotores de la pelota vasca. Este navarro inquieto, de espíritu aventurero, emigra a Argentina con 18 años, donde trabaja en una hacienda hasta los 21. A su vuelta a España asume la representación comercial de una empresa de maquinaria agrícola. Con esa ocupación llega a Sevilla, ciudad de la que queda prendado y donde decide instalarse. En 1921 se hace cargo de una armería en la calle Sierpes. Junto a las escopetas, rifles o armas cortas empieza a aparecer un surtido de palas y pelotas de frontón, botas y balones de fútbol y raquetas de tenis.

La demanda de material para practicar estos deportes en distintos puntos de España ha ido llegando también a remolque de las modas que marca la aristocracia: a partir del año 1887 la regente Maria Cristina, seguida de todo su séquito, escoge San Sebastián como lugar para pasar sus vacaciones estivales. Se encuentra entonces el País Vasco en la vanguardia española en cuanto a la instalación de las innovaciones técnicas. En 1883 Bilbao era ciudad pionera en colocar alumbrado eléctrico en sus calles, y poco después contaba con 1.000 teléfonos. Hasta allí llegan también viajeros extranjeros que dan a conocer las últimas tendencias anglosajonas en todos los campos. Empieza a arraigar el fútbol en Bilbao, a San Sebastián llega el tenis. Los baños de mar, recomendados por médicos de la época, son practicados por las clases pudientes, lo cual llegará incidirá en los hábitos de la sociedad y tendrá pronta repercusión en el naciente mercado deportivo. La prensa se hace eco de la vida de la alta sociedad y de las costumbres del país vasco. La pelota trasciende su zona de tradición geográfica y el tenis se convierte en el deporte de señoritos y señoritas de grandes ciudades. Las primeras raquetas que van a comercializarse son de fabricación británica, de las marcas Dunlop y Slazenger. En torno a los años 20 se podían comprar por 1,50 pesetas. En cambio, las palas de frontón que vende la Gran Armería Altarriba son fabricadas por artesanos de Eibar. En la misma época, se encuentran ya zapatillas de atletismo elaboradas con cuero y con tacos de clavo para correr sobre tierra.

Otro inicio armero
Emilio Zulaica, natural de Zumaya, trabaja en la industria armera de Eibar cuando en 1917 se traslada a Vitoria y decide abrir una armería. Siguiendo una lógica eterna del comercio, busca un lugar concurrido, con tránsito de viandantes. Lo halla en la plaza donde se instala el mercado de abastos, un mercado ambulante que llega a Vitoria cada jueves. Éste va a ser el día de la semana con mayor número asientos en el libro de salidas.

La oferta es inicialmente de armas, pistolas, revólveres, escopetas de caza. La dinámica del comercio y el mercado marcan el camino y paulatinamente el surtido se amplia a hules para mesas, cubiertos y menaje de cocina, utensilios para la casa, aperos de labranza, cestos de mimbre o esparto... La reputación de Zulaica como maestro armero hace que  a su tienda acudan muchos cazadores a comprar o reparar sus escopetas y sobre todo a recargar los cartuchos. Éstos, cargados a mano en las armerías de toda España, son considerados por los usuarios más seguros que los de marca extranjera. La tienda adquiere notoriedad mediante el boca a boca y hasta allí acuden agricultores de los pequeños pueblos de la provincia. Paulatinamente, la venta de armas para la caza lleva a ofrecer también aparejos de pesca. Pero como en otros muchos lugares se practica un comercio de suministros, de subsistencia tanto para los propietarios como para los clientes. El comerciante lejos de enriquecerse se contenta en la mayoría de los casos con obtener los beneficios necesarios para el sustento. Para conseguirlo, la mayoría de tiendas se presentan como bazares, donde se puede encontrar todo tipo de útiles necesarios para la vida cotidiana. En Caza y Pesca Zulaica, junto al primer material deportivo va a aparecer una sección común en las tiendas incipientemente especializadas: la de juguetes y juegos de mesa como naipes, parchís o dominó.