Una Historia del mercado deportivo en España: 1975-80, proliferan las tiendas

El mercado deportivo español desde 1975 a 1980

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CMD
Publicado en el 2001
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El año 1975 ha quedado impreso en la memoria colectiva de los españoles como el de inicio de un transición política que conduce al país desde un régimen dictatorial a un Estado democrático de derecho. Es también año de inicio de una crisis económica, de recesión, de contención de salarios que frenan la expansión del gasto. Pero pese a que tanto el clima político como la situación económica quedan reflejados en el quehacer cotidiano de los establecimientos deportivos, estos muestran una fortaleza que les permite crecer. Posiblemente ello se deba a una nueva mentalidad que va calando en los españoles sobre la conveniencia de hacer deporte para cuidar la salud y el hallar en esas actividades una vía de escape a la convulsión desatada.

José Díaz es una de las personas que descubren las nuevas perspectivas que se abren al sector deportivo. Avezado en el mundo comercial gracias a su experiencia como agente de otro canal, en 1976 apuesta por el sector del deporte con la apertura de Deportes Gudi en A coruña, en la calle de la Torre. Su mujer, Cecilia Gutiérrez, va a ser principalmente quien se haga cargo del establecimiento. En A coruña hay ya entonces otras tres tiendas de deportes emblemáticas, pero la pujanza que va a tomar el sector deja lugar a que se creen nuevos comercios.

Deportes Gudi está ubicado cerca del Estadio del Deportivo de La Coruña y de una zona escolar. Busca aprovechar la concentración de potenciales clientes en torno a esas instalaciones. El local ocupa 40 metros cuadrados de exposición y venta, con la mayor parte del mismo, otros 100 metros cuadrados, destinados a almacén. El crecimiento de la demanda hace necesario aumentar la superficie de atención al cliente dos años después de la apertura, en 1978, robando metros al almacén.

El dinamismo y la pujanza que empieza a mostrar el mercado va más allá. En las principales ciudades de España la entrada de nuevos comerciantes en el mercado deportivo va acompañada de la apertura de segundos y terceros puntos de venta por parte de quienes ya disponen de alguno; constatan la posibilidad de aumentar su volumen de negocio. Deportes Gudi es un ejemplo: en 1979 abre su segunda tienda en A coruña y en 1982, aprovechando el tirón de los Mundiales de Fútbol de España, la tercera.

Material puramente deportivo
Durante el segundo lustro de los años 70 continúa paulatinamente la llegada de marcas extranjeras a España, donde ven un filón por explotar. No obstante, los fabricantes españoles siguen siendo los principales abastecedores del mercado. Deberán no obstante adaptarse también esa nueva situación, en un proceso ya imparable. Algunos verán la posibilidad de convertirse en distribuidores, otros deberán adecuar su producto a las tendencias foráneas, que en su novedad y desarrollo calan en el gusto del cliente español.

El material que se vende en la tienda de deportes es básicamente el destinado a la práctica deportiva. En los pedidos que realizan los establecimientos se tiene muy en cuenta las condiciones ofertadas, el servicio, también la relación con el representante que a menudo trasciende lo puramente comercial y se mueve en ámbitos de familiaridad. Los descuentos por compra de grandes cantidades pueden ser determinantes a la hora de cerrar el trato, en unos momentos en que el mismo modelo aguanta varias temporadas.

Las prendas de confección también son básicamente para uso deportivo. Una sección muy rentable es la de ropa deportiva escolar: ballet y gimnasia rítmica para las niñas; fútbol para los niños, pantalones cortos azules, camisetas y chandals que son invariablemente en toda España azules o rojos con listas blancas en los flancos de los pantalones. Las réplicas de los clubs de fútbol tienen también buena salida. Son confeccionadas por fabricantes españoles buscando el máximo parecido con las originales; no existe el uniforme "oficial". La serigrafía no ha llegado, los dorsales son cosidos a mano antes de que aparezcan números encolados que se adhieren a la tela al calentarlos con una plancha.

Cada uno a lo suyo
Las tiendas de deportes empiezan a disfrutar de un caudal de aficionados a la práctica que dinamizan las ventas. Pero las instalaciones son aún escasas, la cultura deportiva se halla en un estado embrionario, justo comienza a tomar sentido de nuevo la vieja máxima "mens sana in corpore sano" y se despierta en muchos la importancia de hacer ejercicio físico para el bienestar físico y psíquico. Sin embargo, más que por un gran volumen de consumidores, las tiendas se ven beneficiadas por la gremialidad en que se mueven todos los sectores: el material deportivo sólo se vende en las tiendas deportivas; incluso para comprar un artículo como la cantimplora, indispensable para el excursionismo, se acude al establecimiento deportivo.

 Precisamente en material de montaña, alpinismo y espeleología se especializa Luis de Andrés Merino, un profesor de educación física que en 1977 abre su tienda en Sevilla. Va a llenar el hueco dejado por un bazar que al cerrar deja desabastecida a la ciudad de ese tipo de material. Llama a su establecimiento Bazar Juvenil. Debe desplazarse a Madrid inicialmente para contactar con los proveedores y darse a conocer, después ya recibe las visitas de los representantes.

La tienda atiende a los muchos excursionistas que gustan de pasar el fin de semana en el campo o la montaña, también a las agrupaciones juveniles creadas a imagen de los "boys scouts". Se venden tiendas de campaña, macutos, sacos de dormir, botas de montaña, piolets… el alquiler y la reparación de tiendas de campaña son apartados fundamentales en el negocio, cuando para muchos clientes una tienda nueva sería un gasto que no podría soportar la economía familiar. Esa falta de capacidad adquisitiva redunda también en que numerosas familias que se han apuntado al turismo, y no pueden alquilar un apartamento para sus vacaciones, opten por la tienda de campaña.

La avanzadilla del surf
A principios de los 70 un grupo de jóvenes importan al Cantábrico la práctica de un deporte que al cabo de los años va a trascender la actividad puramente deportiva para convertirse en moda de vestir seguida por miles de jóvenes: el surf. En otras playas del litoral español se empieza también a cabalgar las olas, hay unos 200 surferos en todo el Estado y todos se conocen. La primera factoría de material duro, Tablas de Surf Santa Marina, nace en Santander. Poco después abre una tienda en Madrid y otra en Zarauz. En 1979 aparece la primera tienda en San Sebastián, Pukas, con Marian y Miguel Azpiroz al frente. Desde allí se impulsa la difusión del deporte con la organización de campeonatos, la fabricación artesanal de tablas y la creación de un estilo de vestir que identifica a los surferos.

Pero de momento, una de las primeras modas de práctica deportiva que triunfa masivamente a finales de los 70 es el jogging, nombre pionero del sinfín de gerundios anglosajones que van inundar el vocabulario castellano. En las calles de las ciudades, al caer del crepúsculo, aparece un nuevo tipo urbano: al trote, se ve a muchos con la típica sudadera gris con capucha; antes han pasado por la tienda deportiva para adquirirla, junto a las zapatillas adecuadas con que correr sobre el duro asfalto. Son la avanzadilla de una sociedad en toma consciencia de que "hacer deportes es hacer salud".