Telepatía

La controversia continúa entre investigadores que defienden la existencia de la telepatía y quienes la niegan

Publicado en

CNR
Publicado en el 2003
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Entre todos los fenómenos conocidos como de Percepción Extrasensorial, la telepatía parece ser el más aceptado como posible. Sin embargo, pese a que se estudia desde hace más de un siglo la controversia continúa entre algunos investigadores que afirman haber demostrado empíricamente su existencia y aquellos que niegan la validez científica de esos experimentos. Frente a ello, algunos científicos defienden no sólo la posibilidad de comunicación telepática entre humanos sino también entre animales e incluso entre diferentes especies.

El término telepatía fue acuñado a finales del pasado siglo XIX. El catedrático de Física de la Universidad de Dublín William Barret fue el primero, allá por el año 1876, en hablar de la existencia de un sexto sentido y su colega el doctor Frederic Myers de Cambridge bautizó en 1882 como telepatía a un fenómeno que definió como “la comunicación de impresiones de cualquier tipo de una mente a otra realizada independientemente de las vías sensoriales comunes”. Sin embargo, ya desde esos principios, la posibilidad de la existencia de la telepatía fue recibida con escepticismo y rechazo por la mayor parte de la comunidad científica. Así sigue siendo en la actualidad, aunque diferentes departamentos universitarios y centros de investigación en todo el mundo realizan experimentos que, según ellos, han llegado a demostrar la existencia de las comunicaciones telepáticas.

La investigación de referencia en este campo es el llamado experimento Ganzfeld, en el cual un sujeto emisor y otro receptor son sometidos a una técnica de privación sensorial –tapando sus ojos y oídos y entrando en un estado de relajación- para facilitar la entrada en un estado de conciencia más propicio a la transmisión telepática. Pero aún y así, el tipo de comunicación experimentado es parcial, confuso y no se puede hablar de una transmisión perfecta de pensamientos sino más bien, si acaso, unas sensaciones que deben ser interpretadas por el receptor. En cualquier caso, este tipo de experimentos está más encaminado a intentar demostrar la existencia de la telepatía que a descubrir sus causas o funcionamiento.

Sin explicación
Sobre ello aún no existe ninguna explicación plausible, pues aunque la Ciencia ha avanzado en los últimos años en el conocimiento de la organización anátomica del cerebro se estima que tan sólo se conoce acerca de un 20% de sus funciones. Y si se sabe que nuestro cerebro emite una serie de ondas de distinta frecuencia que pueden ser registradas mediante los encefalogramas y que varían según el estado de vigilia, relajación, de emoción o de sueño, el neurofisiólogo Karl Pribram, de la Universidad de Stanford, plantea la hipótesis de que el cerebro operaría además como un holograma. La memoria e inteligencia no se encontrarían en un área concreta sino que cada parte contendría al todo, y se estaría interpretando un universo holográfico; es decir, nuestros cerebros construirían matemáticamente una realidad concreta interpretando frecuencias de una dimensión externa que estaría más allá del espacio y el tiempo. Según Pribram, “si tenemos fenómenos de percepción extrasensorial como la telepatía eso significaría sencillamente que estamos leyendo en otra dimensión en ese momento, aunque no podemos entenderlo según nuestra manera corriente de analizar”.

Ahora bien, ya el mismo Sigmund Freud consideró que “cabe la posibilidad de que la telepatía fuera la vía original, arcaica, de la comunicación entre los seres individuales y que a lo largo del desarrollo experimentara una regresión a favor del mejor método de comunicación por medio de signos que se perciben con los órganos sensoriales”. Y en la actualidad, el biólogo Rupert Sheldrake, especialista en el estudio de la telepatía, considera que tanto los humanos como otros mamíferos, aves e incluso algunos insectos conservan dotes telepáticas que habrían sido más potentes en las especies ancestrales.

E-mails telepáticos
Para Sheldrake, esas capacidades han ido a menos debido a la evolución en el marco de unos nuevos hábitos y costumbres en los que la comunicación telepática habría ido perdiendo importancia. Ello habría sido especialmente relevante en los humanos. Según Sheldrake, “actualmente, en las sociedades occidentales aparatos como el teléfono y la televisión hacen a la telepatía menos importante; pero por otra parte en el mundo moderno se pueden observar vestigios telepáticos prestando atención a las comunicaciones telefónicas; muchas personas tienen la sensación de saber cuando un amigo u otra persona va a telefonearles y yo no creo que eso sea simple coincidencia sino casos de comunicación telepatía”. En la misma dirección, Sheldrake considera que “ahora también se están dando los ‘e-mails telepáticos’, donde alguien percibe la intención de otra persona de enviarle un e-mail, estoy empezando a tener muchas noticias sobre ‘e-mails telepáticos’”.

Investigaciones secretas
Por otra parte, en los últimos años se han dado a conocer investigaciones secretas que habrían realizado algunos gobiernos en torno a la telepatía. La CIA reconoció su responsabiliad en un proyecto llamado Star Gate, clasificado como Top Secret, que durante más de 20 años se encargó de investigar distintos fenómenos parapsicológicos para determinar su posible valor como instrumentos militares o de espionaje. Por su parte, la NASA habría realizado sus propios experimentos; entre ellos, el astronauta Edgar Mitchell una comunicación telepática en el año 1971 desde la nave Apolo XIV que se hallaba en órbita lunar con cuatro receptores que se encontraban en la Tierra, transmitiéndoles los símbolos de las cartas Zener con éxito. También está documentado que la Unión Soviética realizó unas pruebas en los años 80 en las cuales dos individuos con capacidades psíquicas consiguieron enviarse mensajes morse telepáticamente a una distancia de 3.200 quilómetros.

Los mensajes
En cualquier caso, los experimentos realizados para comprobar la posibilidad de la telepatía se suelen basar en la transferencia de imágenes, símbolos, colores... si la telepatía es posible, lo es a un nivel muy básico, nada de frases complejas o pensamientos elaborados con un lenguaje de palabras. Ello, sin embargo, tendría la ventaja de que se podrían saltar las barreras idiomáticas, pues cada sujeto respondería con su propia lengua a algún tipo de estímulo conceptual. Pero actualmente aún se desconocen los mecanismos que pudieran activar y permitir ese tipo de comunicación y de qué manera se produciría la transmisión de la información. Y de momento los mayores esfuerzos de los estudiosos de este campo se encaminan a demostrar su existencia frente a las críticas acerca de los métodos de análisis empleados y el escepticismo de la comunidad científica.