Se subastan “bellos” óvulos

La donación de óvulos y esperma convertida en negocio

Publicado en

CNR
Publicado en el 2005
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Rubia, modelo, ojos azules, inteligente, estudiante universitaria con buenas calificaciones. Deportista, de buena salud y buen corazón. Guapa, simpática, con excelentes aptitudes para relacionarse socialmente. Sus óvulos están a subasta. Las pujas empiezan a partir de… 90.000 dólares.

Ron Harris es uno de los más reputados expertos de fotografía y video erótico de Estados Unidos, fotógrafo de modelos y supermodelos para numerosas revistas y entre otras ocupaciones, creador del programa televisivo de aerobic “20: minutes Workout”, que durante más de 15 años se ha retransmitido en 57 países de todo el mundo. A la caza siempre de nuevos talentos, en una de sus páginas web –desde la cual permite ver y descargar fotos y videos eróticas previo pago- ofrece desde 300 dólares por hora a las modelos que quieran incorporarse a su equipo. Su lema es algo así como “acércate a la belleza”. Pero además, hace unos años, Harris tuvo la ocurrencia de diversificar su negocio de una recurrente manera: poner a subasta los óvulos de “sus ángeles”, con lo cual se convirtió en el primero en institucionalizar la explotación económica de la donación de óvulos apelando, por una parte, a la transferencia genética de la belleza de las donantes, pero también a la transmisión de capacidades intelectuales y sociales. Así, Harris creó la web “Ron’s Angels”, el primer site del mundo de subastas de óvulos y esperma: desde ahí ha recaudado 39,2 millones de dólares entre 1999 y 2004.

Negocio en alza
La donación de óvulos es la respuesta –y posiblemente la única esperanza- para miles de mujeres que no podrían concebir de otra manera. Pero también se ha convertido en un lucrativo negocio con implicaciones que van más allá de alcanzar la maternidad. En Estados Unidos es una práctica que crece a un ritmo del 20 por ciento anualmente, con más agencias dedicadas y un fuerte incremento en el pago de las donaciones. En 1984, se hablaba de una compensación por la donación de unos 250 dólares; en la actualidad, el precio medio se podría establecer en unos 5.000 dólares (sin contar los gastos médicos que pueden oscilar entre 20.000 y 50.000 dólares) como retribución por las incomodidades que deben sufrir las donantes durante el proceso de extracción de los óvulos. Sin embargo, en muchos casos los pagos a las donantes se disparan hasta cifras desorbitadas de 100.000, 200.000, 300.000 dólares o más. En estas ocasiones no son sólo óvulos lo que se está vendiendo sino también una especie de “garantía genética” de que el óvulo portará las cualidades intelectuales, la belleza o incluso la capacidad de relación social de la madre biológica, las cuales el futuro bebé supuestamente heredará.

Por otra parte, numerosas agencias norteamericanas centran su búsqueda de donantes en las Universidades, dado que en ellas pueden encontrar jóvenes con necesidad de ingresos económicos –hay que contar con que en Estados Unidos un curso universitario fácilmente cueste no menos de 30.000 dólares- y que además cumplan con las características requeridas por las agencias más “fashion”: juventud, belleza, inteligencia… Así, en los diarios universitarios y en los campus suelen encontrarse anuncios ofreciendo pingüe beneficios a chicas jóvenes, físicamente atractivas y con buenas notas en sus estudios que estén dispuestas a donar sus óvulos. Por esta vía entró en este “negocio” Julia Derek, una joven sueca que se trasladó a Los Ángeles para cursar su carrera universitaria y que posteriormente recogió sus experiencias en el libro “Confesiones de una donante de óvulos en serie”: en 4 años, hizo 12 donaciones – seis veces más de las recomendadas médicamente-, por las que obtuvo cerca de 50.000 dólares. Sin embargo, a causa de las hormonas que recibió durante los tratamientos, contrajo una fuerte depresión con tendencias suicidas.

Pero lo que tiene de especial la orientación que Ron Harris inauguró en esta práctica, además de que instituyó una subasta al mejor postor, es que pone a la belleza como principal reclamo pues, según explica en su web, “la belleza tiene su propia recompensa. Vivimos en la primera sociedad que comprende por completo la importancia de genes bellos en nuestra evolución. Uno sólo tiene que mirar la televisión para apreciar que únicamente estamos interesados en ver gente bella. Nuestra sociedad está obsesionada con la belleza ¿cuál es el significado de la belleza?. Si puedes incrementar las oportunidades de reproducir niños guapos y así darles además una ventaja en la sociedad, ¿no lo harías? Regalos como belleza, inteligencia o habilidades sociales ayudarán a tus hijos en su búsqueda de felicidad y éxito”.

Sin embargo, este tipo de venta de óvulos ha sido criticado desde diferentes ámbitos. La American Society of Reproductive Medicine considera que esos procedimientos de subasta de seres humanos en potencia no son acordes con las normas éticas elementales. A la vez, la inquietud se extiende hacia cómo serán aceptados los futuros niños si es el caso que no heredan determinadas características de las “super-donantes” y no cumplen las expectativas por las cuales los padres pujaron. Pero dado que las Leyes Federales de Estados Unidos prohíben el tráfico de órganos humanos pero no el comercio de óvulos o esperma, no hay nada que impida su subasta o venta aplicando precios de mercado según una supuesta valía en cuanto a sus potenciales genéticos.

Las más buscadas
Para entrar en el selecto grupo de donantes que cobran decenas de miles de dólares no importa la etnia, aunque las donantes la incorporan en su ficha informativa. Por ejemplo The Fertility Institutes de los Ángeles ofrece donantes que son -de acuerdo con la particular clasificación étnica estadounidense- caucásicas, hispánicas, negras, japonesas… De hecho, Ron’s Angels explica que “hay 6,1 millones de mujeres no fértiles en Estados Unidos. Muchas optan por óvulos de donantes diferentes a ellas. Hubo incluso una pareja de asiáticos que eligieron óvulos de una mujer escandinava, rubia y de ojos azules. Pero también podrías elegir a la donante que más se parece a ti. Una versión mejorada de ti”.

Sí es un requisito que se trate de mujeres jóvenes, usualmente de no más de 30 años y de perfecta salud, como garantía de una mayor probabilidad de fertilización de los óvulos. Además, es un plus que cuenten con una buena educación. The Fertility Institutes sólo ofrece donantes que han finalizado la Universidad o están cursando su carrera universitaria, y con una nota mínima de B+ (el equivalente a un notable alto). Las agencias permiten hacer otras preguntas a las donantes y ver sus fotos. Algunas, incluso tienen programas especiales –bajo el correspondiente pago- para “conocer en persona a las donantes” o “conocer en persona a los padres”.

Para calcular la valía de los óvulos también se tienen en cuenta las características físicas o las aficiones. En concreto, uno de los Ángeles de Ron –agencia que acepta “donantes bellas, sanas, inteligentes y de entre 18 y 32 años de edad”- se presentaba como una rubia irlandesa-americana de 20 años, de casi un metro ochenta centímetros de altura, 56 kilos de peso y unas medidas de 75-52-77… también se anunciaba como una brillante estudiante universitaria con un coeficiente intelectual de entre 160 y 170, que empezó a leer a los tres años; jugadora de fútbol, softball (una variante del béisbol), tenis y practicante de ballet. Y no se olvidaba de mencionar que su deseo era “ayudar a una familia en el milagro de la maternidad”; eso sí, la puja inicial en la subasta de sus óvulos estaba estipulada en 90.000 dólares. Por su parte, la agencia, en este caso Ron’s Angels, tiene estipulado un cobro del 20% de la puja final que vence la subasta o de 5.000 dólares si el 20% no alcanza esta cantidad.

Y esto no es todo en este negocio. También hay subastas de esperma. A partir de 15.000 dólares se puede pujar por los espermatozoides de un “heterosexual, de perfecta salud, hombre de negocios de éxito y top model de un metro ochenta de altura, ojos azules y pelo castaño”.