Ruta a Marte

Destacados científicos consideran que Marte podría ser un planeta apto para ser transformado y acoger la vida

Publicado en

CNR
Publicado en el 2003
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Antes de la próxima década de los años 20, a más tarder, el hombre podría pisar la superficie de Marte. El planeta rojo se ha convertido en el principal objetivo de las potencias espaciales mundiales en lo que podría ser el primer paso hacia la colonización del Universo. Destacados científicos consideran que Marte podría ser un planeta apto para ser transformado y acoger la vida y que a su vez podría guardar valiosa información sobre los orígenes de la vida o, cuanto menos, para preservar la vida en la Tierra. El interés por el planeta es notorio: camino hacia Marte hay sendas naves de las Agencias Espaciales de la Comunidad Europea, Estados Unidos y Japón.

De entre todos los planetas del sistema solar, Marte es el que tiene un clima más parecido a la Tierra, pese a ser una especie de desierto helado, más frío que la Antártida y más seco que el desierto del Sáhara. La temperatura en la superficie es de unos –23º centígrados y su atmósfera es muy fina, de apróximadamente un 1% el grosor de la atmósfera de la Tierra, y compuesta en un 95% por dióxido de carbono. Pero las fotos tomadas por las naves espaciales que han llegado a Marte han evidenciado la existencia de antiguos ríos, lagos e incluso de un océano. Los científicos especulan que muy posiblemente, hace miles de años, Marte fue un planeta con unas condiciones similares a las de la Tierra en el que podría haber existido vida bacteriológica.

Ante ello se abren una serie de incógnitas que el Dr. Michael Duke, del Johnson Space Flight Center de la NASA, resume así: “¿Cuál fue la razón del cambio de las condiciones atmosféricas de Marte?, ¿cuáles son las implicaciones de tales cambios en los cambios medioambientales de la Tierra? ¿es posible que existiera vida en la historia primitiva de Marte cuando era más parecido a la Tierra y, si existió, puede econtrarse todavía en algún lugar de Marte?”. Para numerosos científicos, la respuesta se halla en el planeta Marte y es fundamental viajar hasta allí para comprender el origen de la vida en la Tierra y la posibilidad de la existencia de vida en otros planetas, para poder entender y prever los cambios medioambientales que podrían suceder en la Tierra o para transformar el planeta Marte de modo que en un futuro, aún lejano, fuera apto para la vida humana.

Vivir en Marte
Precisamente uno de los grandes descubrimientos realizados por la sonda espacial Mars Odissey, ahora hace apróximadamente un año, abre la posibilidad a la colonización del planeta rojo: bajo la superficie marciana se halla una cantidad considerable de hielo. La nave lo detectó desde su posición en órbita -usando un Espectrómetro de Rayos Gamma- situado a una distancia de un metro bajo la superficie marciana, en una extensa región que rodea el polo sur del planeta. Por otra parte, imágenes de diferentes sondas –como las tomadas por la Global Surveyor- también han mostrado la presencia de cráteres apagados, vestigios de antiquisimos volcanes que aún podrían guardar algún tipo de energía residual. Si ello fuera así, existe una posibilidad –aunque remota- de que la misma actividad del planeta volviera a crear un día las condiciones necesarias para la vida tal como la conocemos en la Tierra. Pero para no dejarlo en manos del azar, diferentes estudios científicos plantean la posibilidad de realizar un proceso de Terraformación, es decir, actuar artificialmente sobre Marte para provocar una serie de reacciones que posibilitarían el desarrollo de unas condiciones similares a las de la Tierra, donde el hombre pudiera vivir.

El doctor Robert Zubrin, presidente de la International Mars Society, considera que “entre todos los cuerpos extraterrestres de nuestro sistema solar, Marte es el único que posee todos los elementos requeridos no sólo para soportar la vida sino incluso también para instaurar una nueva rama de la civilización humana. Por ejemplo, en contraste con la Luna –una alternativa citada por algunos para la colonización humana del espacio- Marte es rico en carbono, nitrogeno, hidrógeno y oxígeno, todo ello en forma fácilmente accesible extrayéndolos del anhidrido carbónico, nitrogeno gasesoso o agua helada. Marte es el mejor objetivo para la colonización humana porque tiene un gran potencial para ser autosuficiente”. Las misiones actualmente en curso se disponen a depositar robots exploradores en Marte que, entre otros múltiples objetivos científicos, se encargán de corroborar la presencia y cantidad de hielo existente. Uno de sus objetivos consiste en localizar los lugares más adecuados para el futuro “aterrizaje” de naves tripuladas por humano

Cada dos años
Sendas naves de la Agencias Espaciales de la Comunidad Europea y de Estados Unidos se hallan ya en período de cuenta atrás para despegar de la Tierra el próximo mes de junio con destino a Marte. A mediados de este 2003, la Tierra y Marte se hallan en una posición idónea para enviar naves espaciales con el menor gasto de energía, a “tan sólo” 56 millones de quilómetros, la distancia más cercana desde 1924. Cada dos años los dos planetas se hallan en una posición de máxima cercanía, pero esta también es variable en ciclos más largos. Así, aproximadamente cada 17 años los dos planetas se encuentran en la situación cercana más idónea.

En la actualidad, no hay una fecha establecida para el primer viaje tripulado pero la ESA calcula que no será posible hacerlo antes del año 2015 y especula con el año 2024 como fecha probable. No obstante, en el año 2020 se volverá a producir una alineación similar a la que se da en el 2003 y podría ser la fecha elegida. Para entonces se espera que los nuevos descubrimientos que vayan realizando la multitud de misiones ya programadas para los próximos años, junto a los previsibles avances tecnológicos, posibiliten el envío de una misión tripulada.

Problemas biomédicos
Los obstáculos a vencer son numerosos. Los astronautas que despegasen hacia Marte, tras un viaje de seis meses, deberían permanecer durante dos años en el planeta esperando un nuevo alineamiento óptimo para el regreso, en total permanecerían unos tres años en el espacio. Tal circunstancia supone el primer gran problema, pues no existe experiencia ninguna sobre los efectos en el cuerpo humano en viajes al espacio de tanta duración; y en cualquier caso pueden ser de alta importancia: el organismo de los astronautas sufre graves alteraciones, debido a la microgravedad, incluso en misiones de pocos días.

Sin embargo, mientras la biomedicina espacial se esfuerza en resolver esos problemas, el principal obstáculo para el viaje tripulado a Marte sería de orden económico. La NASA calcula que se precisarían unos 40 billones de dólares. Según explica el doctor Michael Duke “la ausencia de un entorno natural donde vivir y el hecho de que los humanos una vez en Marte no podrían volver a la Tierra hasta pasados unos 26 meses hace necesaria la construcción de sistemas e infraestructuras allí de gran robustez y fiabilidad. La creación de un entorno artificial habitable es técnicamente posible, pero el elevado coste actual del transporte espacial es una de las principales barreras para la expansión del hombre. No obstante ese coste se reducirá con el tiempo conforme avance el desarrollo de nueva tecnología”.