Rosa Fernández: “Qué suerte que el sufrimiento sea por lo que te gusta hacer”

La alpinista asturiana continúa marcando hitos tras superar un cáncer

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Publicado en el 2012
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Desde que en 1997 se convirtió en la primera mujer asturiana en escalar un ocho mil (el Gasherbrum, 8.305m, Pakistán), Rosa Fernández no ha parado de hacer cumbres y marcar hitos, entre ellos el de ser la primera mujer española en completar el reto 7 cumbres. En el año 2009 sufrió un cáncer de mama, una dura lucha contra la enfermedad y una dura recuperación, pero el pasado año ya tuvo la fuerza para hacer dos ocho miles: El Kangchenjunga y el Manaslu, con lo que ya cuenta con seis y es la segunda mujer española con más ocho miles, solo por detrás de Edurne Pasabán. Este mes de mayo lo intentó sin suerte con el Annapurna y ya está de vuelta preparando nuevos desafíos en sus dos pasiones deportivas, el alpinismo y la bici de montaña.

Recién regresan del Annapurna, esta vez no pudo ser…
No, no pudo ser, la montaña estaba muy cargada de nieve, más de lo normal en esta época, muy peligrosa, era una ruleta rusa. Tuvimos la sensación de que en vez de escalando estábamos arriesgando la vida, y ha sido la primera vez que me siento así en la montaña. Por ejemplo, en un solo día hubo tres avalanchas de esas que te libras por minutos… decidimos que lo mejor era volver.

Así, de vuelta a casa en Asturias pero ya pensando en nuevas expediciones, ¿no?
Sí, con las compañeras Unaauna tenemos previsto realizar la travesía del Himalaya, serán 13 ó 14 días rodando para recorrer 1.100 kilómetros, tendremos que subir cinco puertos de más de 5.000 metros, esperamos volar hacia Katmandú hacia el 25 de agosto. Y tras finalizar esa travesía, y dado que ya estaremos en la zona, valoraré la posibilidad de emprender la subida de un ocho mil, posiblemente el Cho Oyu o el Shisha Pangma.

Unanua fue una iniciativa tuya para crear un club femenino de ciclismo de montaña, ¿cómo está funcionando?
Viene todo tipo de deportista, desde quien nunca ha ido en bici a quien ya tiene experiencia… y te sorprende ver cómo se motivan unas a otras, cómo mejoran las “principiantes”, es una satisfacción observar que con esa ayuda mutua son capaces de una superación constante. Y aunque sea un club femenino, a veces también vienen chicos, no hay problema con ellos, también los admitimos.

Sin duda, tú sabes mucho de superación, tanto en la montaña como en la vida personal, ¿cómo te sientes tras una enfermedad tan grave como un cáncer?
Físicamente, no estoy todavía al 100%, pero he mejorado mucho. Mentalmente, es algo que, claro, te cambia… te hace más fuerte en situaciones difíciles, tienes un pensamiento diferente. Ahora, si estoy en la montaña sufriendo por el frío, por las condiciones, me acuerdo de los sufrimientos de la enfermedad y pienso “qué suerte poder estar ahora sufriendo por lo que te gusta”.

¿Y el deporte te ayudó a superar la enfermedad?
Sin ninguna duda. Del 2009 al 2011 no estuve parada, me planteé actividades deportivas que exigían menor esfuerzo mientras seguía con el tratamiento. El deporte es fundamental en momentos en que te encuentras mal, te sientes baja, deprimida. Organicé el club de ciclismo, aprendí a bucear y todavía me queda reto de aprender a nadar, en realidad este es mi mayor reto para este año, ahora que con el buceo ya he perdido un poco mi miedo al agua.

Cuentas ya con una dilatada carrera en alpinismo pero, ¿cómo fue que empezaste?
Pues nunca había pensado en escalar, por ejemplo, el Everest. Todo empezó más bien por la gente que había a mi alrededor, que tenían pasión por la montaña y me la comunicaron. La gente, el ambiente que creaban, y la naturaleza es lo que me fue enganchando, los grandes retos vinieron después.

Pero no todos los montañeros logran llegar a tu nivel…
Hay que sacrificar mucho y renunciar a muchas cosas, grandes y pequeñas. Como detalle, mi hija cumple años el 19 de mayo, fechas en las que la climatología es la más adecuada para numerosas expediciones, y yo me he pasado muchos de sus cumpleaños a miles de kilómetros de altura. Este año, también me lo iba a perder pero como hemos tenido que regresar del Annapurna le he dicho “esta vez sí haremos una fiesta muy grande, por todas las veces que he estado lejos…”