Regio Ritz

En el Ritz de Barcelona se han hospedado las más destacadas personalidades mundiales del siglo XX

Publicado en

Publicado en el 2000
Facebook Twitter Google plus Linkedin Email Share/Save

Información relacionada

Desde la confluencia de la Gran Vía con Roger de Llúria,  Diana, diosa de selvas, bosques y montañas observa incansable las altas balaustradas, los grandes ventanales, el negro y oro de las barandillas, el regio Ritz. La diosa guarda pétrea, impenetrable en su emplazamiento urbano, el testimonio acaudalado durante 80 años de fiel compañía al Ritz, testigo también mudo de los aconteceres de las más destacadas personalidades mundiales que durante este siglo han dejado su estela en el hotel.

Más locuaz aunque sin perder nunca la discreción, Julián Pascual, jefe de conserjes, tras 50 años en el Ritz  recuerda con especial cariño a Salvador Dalí y las fiestas privadas que celebraba en la suite real. Dalí, explica Pascual, era una persona muy afable y sencilla, excepto cuando estaba ante la prensa o… junto a Gala; entonces cambiaba su actitud y se tornaba grandilocuente, exhibicionista. Entre un sinfín de personalidades, Pascual quiere destacar a Xavier Cugat -quien vivió temporadas en el Ritz y pintó los cuadros que luce el salón que le rinde homenaje-, a Arthur Rubinstein -que se hacía subir un piano a su suite-, la actividad de Woddy Allen -trabajador incansable pero persona muy asequible, menos cuando le acompaña su representante-; también a Mario Cabré, Ava Gardner, Gregory Peck, John Wayne… Pascual parece añorar pasados tiempos de glamour, de caballeros y grandes damas. “Ahora –asevera- aunque sigue habiendo personas de gran categoría  ya no se ve la ostentación de antes”.

El Ritz ha sido el alojamiento predilecto de la nobleza, estadistas, artistas, actores, músicos… Y lo sigue siendo actualmente: John Major, Felipe González, Camilo José Cela, Antonio Banderas y Melanie Griffith, Paul y Linda Mc Cartney, Bo Derek, Patrick Swayze, Meg Ryan, … algunos de ellos han recorrido en los últimos años las calles de Barcelona acompañados de Lidia Cordinachs, relaciones públicas del hotel, quien recuerda que el romance de Naomí Campbell y Joaquín Cortés se inició en el Ritz un día que ella vestía de rojo…

Filosofía del lujo
Fue Francesc Cambó, junto a Gonzalo Arnús, quien promovió en el año 1917 la creación en Barcelona de un gran hotel acorde a la filosofía iniciada por el suizo César Ritz, basada en el gran lujo, la innovación, y el progreso en la hostelería. El capital fundacional de la sociedad promotora ascendió a 4 millones de pesetas de la época. Finalizado el hotel en 1919, entonces la pensión completa costaba 40 pesetas –era la más cara de Barcelona- el cubierto de un banquete ascendía a 35 pesetas y si era amenizado con música llegaba a alcanzar 150 pesetas.

La clase reina en el Ritz. En el inmenso Salón Gran Vía unos huéspedes desayunan mientras otros saborean un cóctel. Más allá otro se concentra en la lectura. El salón Azul acoge una convención y el Imperial se prepara para un banquete de bodas. La bullente actividad pasa inadvertida merced a un pulcro servicio; los diferentes ritmos se complementan cobijados por un entorno monumental. Prácticamente todas las habitaciones están ocupadas. En estos últimos tiempos, cómo no, son numerosos los huéspedes norteamericanos. Encuentran en el Ritz de Barcelona lo que les falta en su país: un hotel de estilo aristocrático y fastuoso.