Psicópatas integrados, ¿el enemigo en casa?

La mayoría de psicópatas se ocultan en nuestro entorno cotidiano

Publicado en

CNR
Publicado en el 2004
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No se trata, únicamente, de personajes de películas. Tampoco son, exclusivamente, cruentos criminales cuyas barbaries saltan a las portadas de la prensa o han quedado recogidas en la Historia. No, la mayoría de psicópatas se ocultan en nuestro entorno cotidiano – en el trabajo, en el círculo de amistades, en la familia- pueden parecer la persona más encantadora del mundo pero, con sus ocultas manipulaciones, llegan a destruir por completo la vida de sus víctimas. Y cualquiera puede ser su víctima.

Grandes criminales de la humanidad, como Hitler o Stalin, fueron psicópatas que con su poder llevaron a cabo auténticos genocidios. Otros psicópatas son igualmente conocidos por haber cometido los más abyectos crímenes, como el doctor Mengele –que asesinó a multitud de hombres, mujeres y niños durante sus sádicos experimentos en los campos de concentración nazi- o Harold Shipman, el llamado doctor muerte, quien tras su apariencia pacífica ocultó al criminal capaz de acabar con la vida de 215 personas al administrarles morfina en lugar de medicamentos benéficos. Pero más allá de estos casos –y de otros muchos conocidos en España como el del “asesino de la baraja”, “los crímenes del rol” o el del “asesino de la catana”- la mayoría de los psicópatas no son criminales, sino que están integrados, y aun cuando un porcentaje de ellos sí son delincuentes ocultos –maltratadores, acosadores, estafadores, políticos y profesionales corruptos, etc.- en su mayor parte cuentan con una buena imagen social y se ven favorecidos por el anonimato de sus propósitos reales.
Según explica Vicente Garrido, psicólogo y criminólogo, “en la mayoría de casos los psicópatas no llegan a convertirse en criminales o delincuentes, sino que son gente integrada que manipula a las personas de su entorno”. Vicente Garrido, autor de una trilogía de la violencia formada por “El psicópata”, “Amores que matan” y “Contra la violencia”, publica este mes de septiembre su libro “Cara a cara con el psicópata”, en el cual recoge testimonios de víctimas de psicópatas integrados y explica cómo descubrir y protegerse de este tipo de personas.

Un loco que no delira
El psicópata (del griego psiqué, alma, y pathos, dolencia) es definido por la Asociación Psiquiátrica Americana como “una persona cuya conducta es predominantemente amoral y antisocial, que se caracteriza por sus acciones impulsivas e irresponsables, encaminadas a satisfacer sus intereses inmediatos y narcisistas, sin importar las consecuencias sociales, sin demostrar culpa ni ansiedad". En los primeros tratados psiquiátricos del siglo XIX se le definió como “alguien que está loco pero no delira” o como “un loco moral”.
José Sanmartín, catedrático de la Universidad de Valencia y director del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, explica que los psicópatas sufren trastornos en la esfera de las relaciones interpersonales: "Son mentirosos recalcitrantes y grandes manipuladores que pueden valerse de ciertas dosis de encanto". En la vida afectiva –añade Sanmartín- "saben lo que hacen, pero no sienten lo que hacen, es decir, no empatizan emocionalmente porque son incapaces de sentir sus propias emociones". Asimismo, el psicópata se caracteriza también por un comportamiento antisocial, posicionándose "frente a las convenciones y normas sociales".
Este tipo de personalidades existen compartiendo el mundo cotidiano, según explica Garrido, “parecen tipos normales pero pueden representar un grave peligro que amenace nuestra estabilidad emocional, nuestras finanzas, el orden de nuestro pequeño mundo o incluso nuestra vida” hasta el punto de que el experto les hace acreedores del título de “el sujeto más dañino del mundo” pues, a otras muchas cualidades, suman las de practicar el ocultamiento y la simulación, “la capacidad de fingir lo que no se es y de aparentar propósitos que no se poseen”. Es así que el psicópata se convierte en “un camaleón humano, un encantador de serpientes que, según las circunstancias, puede aparentar ser un amante abnegado, un padre responsable o un amigo leal”.

Cuidado con el psicópata
A menudo, el psicópata sólo ejerce su poder en un ámbito de su vida y mantiene oculta su auténtica personalidad fuera de él. En el ámbito afectivo, el psicópata puede iniciar su actividad con la seducción y manipulación de su pareja hasta que consiga convivir o casarse con ella; entonces puede ser que se inicien abusos psicológicas e incluso golpes y vejaciones arbitrarias. Si hay hijos, estos también pueden padecer daños infringidos por el psicópata.

Cuando el psicópata busca el poder en su lugar de trabajo, el ansia de control no nace del deseo de progresar profesionalmente sino “de su innato apetito por lograr siervos y acólitos entre sus subordinados, pero también entre sus compañeros y colaboradores”. En estos casos la manipulación llega a tal punto que cuando la víctima intenta denunciar lo que le está sucediendo a los responsables, estos pueden haber resultado ya también engañados, como explica en “Cara a cara con el psicópata” el testimonio de alguien que sufrió el poder de un psicópata, Andrés, en su trabajo: “Una vez empecé a atar cabos me propuse explicar de qué modo fraudulento Andrés estaba llevando las cosas, y empecé a relatar algunos hechos que yo consideraba que reflejaban el auténtico carácter de este empleado. Ante mi nueva sorpresa, mis superiores me respondieron algo así como “sí, ya Andrés nos comentó de qué modo ibas a tratar de desprestigiarle; y todo por envidia, porque no soportas tener a alguien brillante a tu lado”.

Por todo ello, para evitar convertirse en una víctima consumada de un psicópata, Garrido recomienda lo siguiente: “si la vida de uno empieza a ser un caos y hay una asociación muy estrecha en el tiempo entre esta poderosa perturbación vital y el inicio de una relación habitual –de trabajo o afectiva- con alguien en particular, es necesario seguir confiando en la propia salud mental, y prestar mucha atención a esa nueva relación”, pues, cuidado, es posible que hayamos caído en las redes de manipulación y control de un psicópata integrado.

Bibliografía:

  • Vicente Garrido, Cara a cara con el psicópata, Editorial Ariel, septiembre de 2004
  • Robert D. Hare, Sin conciencia: el inquietante mundo de los psicópatas que nos rodean, Ediciones Paidós Ibérica, diciembre de 2003
  • Jonathan Kellerman, Psicópata, Planeta, octubre de 2003

WEBS

  • http://www.prensapolicial.8k.com/el_psicopata.htm
  • http://www.monografias.com/trabajos6/sico/sico.shtml