¿Por qué realizar experimentos en el espacio?

El espacio exterior es uno de los laboratorios más importantes para la Ciencia

Publicado en

CNR
Publicado en el 2003
Facebook Twitter Google plus Linkedin Email Share/Save

Información relacionada

El espacio exterior se ha convertido en uno de los laboratorios más importantes para la Ciencia. Después de que en las primeras misiones al espacio los científicos descubrieran extrañas alteraciones en los organismos de los astronautas o en algunas de las cargas tanto inertes como orgánicas que llevaban las aeronaves, todos los campos de la ciencia han impulsado infinidad de experimentos a realizar en los viajes espaciales. Las moléculas y las células se comportan de manera diferente en condiciones de baja gravedad y, aunque en muchos casos aún se desconoce como utilizar los descubrimientos que se realizan, los científicos esperan grandes avances, desde encontrar remedios para enfermedades actualmente incurables hasta conseguir crear materias inteligentes o conseguir nuevos combustibles más eficientes. Además, de la investigación del espacio se espera obtener respuestas para las grandes preguntas de la humanidad como el origen del universo o de la vida. Mientras, hay quien se pregunta por la solución de los problemas de la Tierra.

Si bien desde que en el año 1643 Evangelista Torricelli, un asistente de Galileo, descubriera el vacío la Ciencia ha realizado innumerables y fructíferos experimentos en los laboratorios de vacío, no es posible reproducir en la Tierra las mismas condiciones que se dan en el espacio. Al respecto, el doctor John Charles, del Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston, explica que “en nuestro medio ambiente podemos extraer el aire en una cámara de vacío, pero no podemos eliminar la gravedad” y, según añade el científico, “nadie puede prever aún hasta dónde nos pueden llevar los experimentos en baja gravedad”. Para Charles, esas investigaciones son la principal razón científica por la que es necesario contar con la Estación Internacional Espacial (ISS) o realizar experimentos en los Transbordadores Espaciales, como los que estuvo llevando a cabo el Columbia durante los 16 días que duró su última misión.

Precisamente, la misión STS-107 Columbia era la más ambiciosa de los últimos años en cuanto al número de experimentos que se debían realizar y los datos que se esperaba obtener. Gran parte de la información obtenida se perdió junto con la vida de los siete astronautas cuando el Transbordador se desintegró al entrar en la atmósfera terrestre, pero otros datos fueron enviados antes del accidente. En total, los astronautas realizaron más de 80 experimentos relacionados con la física, biología, medicina, el clima...

Las células vivas, las moléculas, los organismos vivos reaccionan de forma diferente en las condiciones físicas del espacio y pruebas realizadas abren la puerta a la posibilidad, por ejemplo, de crear tejidos y órganos humanos para realizar transplantes o llegar a descubrir vacunas para enfermedades actualmente incurables. En el Columbia, entre otros muchos, se realizaron varios experimentos relacionados con remedios para curar el cáncer. El Spahehab, la principal carga del Columbia, era un módulo doble repleto con 59 experimentos y diversos instrumentos necesarios para llevarlos a cabo. Algunos de ellos estaban encargados por otras agencias espaciales, como la europea ESA que buscaba examinar acerca de la formación de los huesos o del funcionamiento del sistema inmunológico, entre otras investigaciones.

Como botón de muestra de los efectos que provoca la estancia en el espacio exterior John Charles explica que ni siquiera las flores huelen de la misma manera. Es así que un gigante de la industria de la perfumería envío en el año 1998 una rosa a bordo del Discovery y a partir de la fragancia que emanó creó un nuevo perfume para comercializarlo en la Tierra. A bordo del Columbia, la misma compañía envió de nuevo flores, esta vez una rosa y una flor de arroz asiática, esperando que conjuntamente produjeran unos efluvios aún más exóticos. Y es que la NASA tampoco pierde oportunidad de obtener un rendimiento económico para sufragar sus ingentes gastos.

Por otra parte, los mismos responsables de la NASA se han preocupado de dar a conocer su razonamiento sobre la necesidad de investigar en el espacio. En un comunicado oficial explican: “¿Qué estamos haciendo en el espacio? ¿por qué gastamos el tiempo y los recursos en construir un laboratorio en el espacio cuando tenemos un montón de ellos en la Tierra? La respuesta es una, llamada microgravedad; la microgravedad o cero-g abre un nuevo universo de posibilidades de investigación. En esas condiciones físicas los experimentos continuarán dando sorprendentes conclusiones a los investigadores. La microgravedad también causa cambios en la estructura y funciones del cerebro, nervios, músculos, huesos, el sistema immunitario y otras partes del cuerpo. Estudiar esto nos ayuda a mejorar la salud en la tierra mientras protegemos las vidas de los astronautas en el espacio ”.

En el mismo sentido, los responsables de la ESA afirman que “no hay un sólo momento de nuestra vida en la Tierra que no esté influenciado por una fuerza impresionante, la fuerza de la gravedad. Pero para entender al completo los mecanismos que gobiernan nuestra vida y nuestro espacio físico debemos estudiar como sería la vida sin ellos. La investigación en el espacio es la primera instancia para mejorar nuestra vida en la Tierra y, tal vez un día, también en el sistema solar”. Al respecto, el investigador de la ESA Dieter Ikaseit considera que la Estación Internacional Espacial “con las condiciones del espacio como gravedad cero, vacío y radiación espacial, ofrece el medio ambiente idóneo realizar todo tipo de experimentos a un bajo coste. Por poner un ejemplo, si alguien quiere 150 gramos de jamón, no tiene que comprar el jamón entero, de la misma manera en la Estación es posible realizar investigaciones a pequeña escala para verificar su validez antes de empezar a invertir grandes cantidades de dinero”.

Los problemas de la Tierra
Son numerosos los argumentos que se arguyen sobre la importancia que tienen para la humanidad los avances en la investigación del espacio, pero también en algunos sectores existe cierta inquietud sobre la manera en que se está realizando y sobre las prioridades de la humanidad. Es sabido que en el espacio se hallan, por ejemplo, satélites espía y los más alarmistas no dudan en temer que posean o puedan poseer también capacidades militares. También se teme sobre la parte de la tecnología y esfuerzo de la investigación espacial que puede ir a parar paralelamente a la construcción de aeronaves de guerra y armas más sofisticadas.

Lo que sí se sabe es que la NASA dispone de un presupuesto de 15.200 millones de dólares para este año 2003. En realidad, esa cantidad de dinero supone un recorte de fondos respecto a los años en que, en plena guerra fría, la competencia con la extinta Unión Soviética condujo a una auténtica batalla entre ambos países por la preponderancia en el espacio. Y a esa disminución de la inversión económica han achacado antiguos técnicos de la NASA una falta de seguridad en las misiones espaciales y, en última instancia, la posible causa del accidente del Columbia debido a su antigüedad y la falta de un mantenimiento y renovación adecuados.

Mientras desde esos ámbitos se solicita más dinero para investigar en el espacio, quienes tienen puestos los ojos en los problemas que aquejan a la Tierra piden que tal ingente cantidad de recursos se dediquen a paliar la pobreza y la hambruna en el mundo, a encontrar soluciones a enfermedades como el cáncer o el SIDA, a facilitar medicamentos a todos quienes los necesitan, a invertir en el desarrollo de combustibles respetuosos con el medio ambiente o a cesar en general con el deterioro de la Naturaleza, por poner algunos ejemplos.

Los beneficios
Y sin embargo son abundantes los beneficios que la humanidad extrae de la investigación espacial. La misma NASA se preocupa de dar constantemente abundante información sobre las utilidades prácticas que se extraen, tanto en lo que respecta a experimentos científicos como a objetos de uso cotidiano en la sociedad que fueron originalmente creados para su uso en misiones al espacio. Se busca además la resolución a las preguntas eternas de la humanidad: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Hay más vida en el espacio?... Misiones en curso y nuevas misiones en proyecto andan a la búsqueda de planetas similares a la Tierra que pudieran ser habitados por humanos. Potentes telescopios espaciales como el Hubble o el Chandra rastrean la evidencia de algún tipo de vida o exploran el nacimiento de estrellas para obtener datos que permitan afinar las teorías sobre el origen del Universo. Los futuros avances de la Ciencia estarían supeditadas a un mejor conocimiento de la galaxia.

Por otra parte, además de las investigaciones científicas, mucha de la tecnología desarrollada para viajar al espacio es rápidamente aplicada en usos terrestres. La misma NASA impulsa la comercialización de sus avances por parte de empresas privadas al tiempo que también busca socios para sufragar parte de la inversión necesaria en los viajes al espacio. Si bien esa estrategia se ha acentuado en los últimos años, fue así desde las primeras misiones espaciales y ya en 1965, por ejemplo, un reloj Omega fue declarado como el oficial para los astronautas de la NASA. Con él viajó el estadounidense Gene Cerman, el último hombre que pisó la Luna en la misión Apolo 17 en el año 1972. Cerman, actualmente presidente The Cernan Group, una firma de consultores de tecnología y marketing en materia espacial, destaca también como numerosa tecnología desarrollada para el espacio encuentra después su aplicación en la vida terrestre. Tal es el caso, por ejemplo, de los sistemas de monitoreo remoto concebidos inicialmente para controlar la respiración de los astronautas y que en la actualidad son utilizados en numerosos hospitales durante las intervenciones quirúrgicas. Asímismo, Cerman considera que “no hay un área más importante para el conocimiento que el espacio, pero si bien en los más de 30 años de investigación espacial recorridos se han conseguido grandes beneficios en innumerables campos, con aplicaciones en hospitales, las industrias o los hogares, yo quiero pensar que lo más importantes de esa investigación es llegar a lograr la vida en el espacio, que el ser humano pueda vivir en Marte, la principal razón es explorar, descubrir lo que hay más allá de de la Tierra”.

¿Colonización del espacio?
Así, los esfuerzos de la carrera espacial parecen estar destinados también a cumplir una perenne ansiedad de la humanidad por colonizar nuevos territorios. No sólo las grandes Agencias Espaciales tienen entre sus objetivos a largo plazo la instalación de colonias permanentes en otros planetas, después de dar un primer paso con la ISS, sino que también compañías privadas, como la norteamericana Transorbital, consideran viable la explotación comercial del espacio, de lo que esperan obtener pingües beneficios.

Por su parte, la Agencia Espacial Europea, en el marco de su proyecto Aurora, considera posible contar para el año 2025 con la tecnología necesaria para enviar astronautas a Marte. Ya desde antes del accidente del Columbia, la NASA no había manifestado intenciones de enviar naves tripuladas al planeta rojo, mientras que la Agencia Espacial Rusa ha intentado impulsar una misión conjunta con la NASA y la ESA para el año 2015. En cualquier caso está por ver como se produciría una futura colonización del espacio. Cierto es que existe un Derecho Ultraterrestre que pretende regular el estatus del espacio y los cuerpos extraterrestres. Pero eso no es ninguna garantía a tenor de la experiencia existente, por ejemplo, con el Derecho Internacional. Y tampoco se puede tener confianza si se mira hacia atrás en la Historia y se observa como han sido hasta ahora los procesos de colonización de la humanidad.