Pisos tan grandes como mares

La agencia inmobiliaria John Taylor oferta los inmuebles más exclusivos de Europa, además de vender camarotes de un crucero de lujo

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Publicado en el 2000
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Seducido por la vida en Barcelona, François Carriere Pastor, de 29 años, asumió en 1998 el proyecto de implantar en esta ciudad una de las primeras delegaciones internacionales de John Taylor, centenaria agencia inmobiliaria cuya especialidad es la venta de casas de calidad, mucha calidad, con precios que parten de los 200 millones de pesetas y llegan a alcanzar los 4.000 millones.

Desde su creación en 1864, John Taylor ha ramificado sus actividades en las ciudades más elegantes del continente, como Cannes, Saint Tropez, Monaco… Allí son unas 40 las casas vendidas anualmente sin escatimar, eso sí, ningún tipo de atención: los compradores visitan las viviendas en helicóptero y la agencia se convierte en un “conserje de lujo”, dispuesto a resolver cualquier petición o problema. No en vano, John Taylor presume de poder entender y satisfacer las necesidades de sus clientes porque se mueve en un mundo a su nivel.

El mismo espíritu emana de la nueva sede de la compañía en la plaça Francesc Macià. François Carriere, hijo del actual socio mayoritario- el empresario monegasco Michael Pastor-, se resistió a abandonar la ciudad que le encandiló durante sus últimos años de estudiante y se ha convertido en émulo del fundador de la compañía, el inglés John Taylor, quien inicialmente se propuso compartir con sus compatriotas las exquisiteces que descubrió  en la  Riviera francesa. Igualmente, Carriere alaba el estilo de vida de Barcelona, la arquitectura, el clima, el carácter de sus habitantes, las características tan apreciadas por nuestros conciudadanos europeos huérfanos de sol.

En la ciudad condal, John Taylor les proporciona  pisos o casas con un precio que oscila entre los 80 y 1.500 millones de pesetas. Explica François Carriere que actualmente los gustos se decantan por las zonas más céntricas y las calles más animadas. Por ejemplo, plaza Catalunya, donde un ático de 300 metros cuadrados cuesta 240 millones de pesetas. Si se prefiere el alquiler, sepan que un dúplex con piscina junto a la plaza Sant Jaume ronda el medio millón mensual. Naturalmente, John Taylor garantiza total discreción y, en su calidad de delegación inmobiliaria de Christie’s Great Estates, ofrece la posibilidad de hacer ventas exclusivamente en el extranjero, sin que llegue a saberlo ni el vecino de enfrente.

Y para ver el mundo sin abandonar el hogar lo mejor es inclinarse por un nuevo producto inmobiliario: ResidenSea, un crucero que atracará en los principales puertos del planeta coincidiendo con los más destacados acontecimientos: carnaval de Río, Festival de cine de Cannes… Los camarotes son únicamente de propiedad, con el atractivo añadido de poder servir como residencia fiscal. Los más baratos cuestan 500 millones de pesetas. Los interesados no deben descuidarse pues sólo quedan a la venta unos 40 camarotes de 110 ofertados.