Otra de Ovnis

Sea como sea, los Ovnis no dejan de ir y venir

Publicado en

CNR
Publicado en el 2003
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Los ovnis se preparan para invadir España. Llegan desde Estados Unidos, donde ya cosecharon grandes éxitos de audiencia en las pantallas de televisión: Taken, la última serie de Steven Spielberg que narra en 10 capítulos la historia de tres familias y cuatro generaciones durante 50 años de abducciones, cayó en terreno abonado en norteamerica, donde más del 50% de la población cree en los ovnis. Como ya sucediera cuando se estrenó la famosa Encuentros en la Tercera Fase, los objetos volantes no identificados vuelven a ser actualidad y desde las pantallas parecen proliferar a los cielos, pues los relatos de avistamientos aumentaron coincidiendo con la emisión de la serie. Se espera que lo mismo suceda fácilmente en España cuando se estrene la serie próximamente. Sin embargo, la gran mayoría de casos en la historia de los ovnis han sido demostrados como falsas alarmas y el conocimiento más cierto que se tiene de ellos es que las evidencias brillan por su ausencia.

Aunque se han buscado precedentes de la llegada de extraterrestres a la Tierra remitiendo a restos arqueológicos como las Pistas de Nazca o a libros bíblicos, el gran boom de los objetos volantes no identificados se inició a partir de 1947. El 24 de junio de ese año, un vendedor de material de extinción de incendios, Arnold Kenneth, sobrevolaba con su avioneta el estado norteamericano de Washington cuando vio “nueve objetos que volaban en formación sobre el monte Rainier”. Según recogió la prensa en aquel momento, Kenneth dijo que “volaban como platillos saltando sobre el agua”. En realidad, Kenneth creyó que se trataba de un nuevo tipo de avión desconocido para él, probablemente soviético en unos momentos en que la guerra fría alentaba ese temor, pero sin saberlo estaba acuñando el término “platillo volante”; y se destapaba la caja de Pandora. La noticia se propagó y rápidamente se empezaron a ver por todas partes extraños objetos volantes. Si bien ese incidente fue rápida y reiteradamente explicado como un posible efecto óptico debido a los reflejos del Sol sobre los picos nevados de las Cascade Mouintains, infinitud de avistamientos se han repetido desde entonces.

Objetos muy identificados
Todos los expertos, incluidos los defensores “serios” de la ufología, coinciden señalar que entre el 90 y el 95% de los considerados ovnis tienen su explicación en fenómenos naturales -que no requieren la participación de extraterrestres- o en artefactos creados por el hombre. Se trata, entonces -una vez realizadas las investigaciones pertinentes-, de objetos volantes identificados (ovi). La discrepancia aparece respecto a ese resto: las posturas racionalistas, científicas o escépticas, consideran que de la falta de una identificación no se puede inferir la existencia de extraterrestres sino que simplemente faltarían datos suficientes para elaborar una explicación. En cambio, los creyentes en extraterrestres suelen considerar que ese reducto de casos sin justificación racional –conocido por los críticos como “la falacia del residuo”- son la prueba de la autenticidad de los extraterrestres.

Al respecto, el presidente de la The Skeptics Society, el doctor en Historia de la Ciencia Michael Schermer considera que “el único testimonio cierto que hay sobre los ovnis son fotografías borrosas, donde hay algo que podría ser cualquier cosa, vídeos trucados y anécdotas de gente que afirma que le han sucedido cosas extrañas”. The Skeptics Society es una de las asociaciones que abordan el asunto de los ovnis intentando una aproximación científica y racionalista.

De cualquier manera, la creencia en ovnis está enormemente difundida. Según una reciente investigación realizada en Estados Unidos por el Instituto Roper, un 53% de la población estadounidense acepta a los ovnis como un fenómeno real. Además, el 74% afirma estar preparado para un hipotético contacto cósmico y uno de cada tres encuestados cree que en algún momento de la historia la humanidad ha estado en contacto con seres de otros mundos. Y una de cada siete personas conoce a alguien que ha tenido una experiencia ovni. En países sudamericanos como Chile o Argentina –zonas especialmente abonadas de experiencias con ovnis- se ha contabilizado que hasta el 97% de los habitantes creen firmemente en los ovnis.

Benidorm galáctico
No en vano, desde que hace más de 50 años Arnold Kenneth viera sus platillos volantes se han contabilizado millones de avistamientos en todo el mundo. Según ironiza Luis Alfonso Gámez, experto en la materia, crítico con el fenómeno ovni, que ha publicado varios libros de esta temática, “nuestro planeta es una especie de Benidorm galáctico al que acuden seres de toda la galaxia”. En el mismo tono, Gámez considera que “los ufólogos no sólo presuponen que la inteligencia es algo común en la Vía Láctea, sino que consideran que la Tierra es un destino especialmente interesante en una galaxia compuesta por más de 100.000 millones de estrellas. Sólo así se entiende el enorme esfuerzo que supone haber enviado a nuestro planeta 4 millones de astronaves en cinco decenios”.

Por otra parte, uno de los principales argumentos científicos contra la llegada de extraterrestres a la Tierra se basa en la imposibilidad de los cuerpos físicos para rebasar la velocidad de la luz. Así, una vez que los defensores de los ovnis han ido alejando cada vez más el planeta de procedencia de nuestros visitantes, después de que se descartase la posibilidad de vida en los planetas vecinos, se estima que un platillo volante podría tardar cientos de años en viajar desde una galaxia lejana –por ejemplo situada a 100 años-luz de la Tierra- de la que los científicos no tienen información. Contra esto arguyen algunos ufologos que los extraterrestres tendrían unos conocimientos físicos y tecnológicos mucho más avanzados que los terrestres. Sin embargo, esto último entra, por ejemplo, en contradicción con informaciones de avistamiento de naves metálicas o con abducciones de las cuales las víctimas vuelven con cicatrices resto de análisis que les habrían realizado los extraterrestres: sería de suponer que si su nivel tecnológico está a años luz del terrestre su modus operandi sería algo más sofisticado.

Conspiraciones
En opinión de la directora ejecutiva del Centro Nacional para la Educación Científica de Estados Unidos, Eugenie Scott, miembro de The Skeptics Society, la falta de evidencias para demostrar el fenómeno ovni ha llevado a algunos sectores a  buscar todo tipo de explicaciones peregrinas, como sería el caso de las acusaciones formuladas acerca de una gran conspiración de los gobiernos, que estarían ocultando pruebas concretas y evidencias. Para Scott, ese tipo de argumentación es muy poco creíble, a parte de que “las supuestas visitas de extraterrestres violan una serie de principios científicos y requieren de una serie de ventos muy improbables que nadie ha sido capaz de explicar o demostrar”

Más allá de eso, al parecer, la función de algunos gobiernos habría sido la opuesta: según reconoció la CIA al hacer público el llamado informe Haynes esa agencia ocultó durante 40 años la verdad sobre los ovnis. Pero esos engaños no consistieron en esconder evidencias acerca de platillos volantes o extraterrestres, sino al contrario en achacar a supuestos ovnis lo que en realidad eran prototipos de avanzadas aeronaves y proyectos de espionaje en el marco de la guerra fría con la Unión Soviética.

No obstante, el fenómeno ovni está siendo investigado como mínimo por una parte de la comunidad científica. Tal es el caso del llamado Panel Sturrock, que agrupa principalmente a científicos norteamericanos y europeos en respuesta a una iniciativa comenzada el pasado 1997 por Peter Sturrock, astrónomo y profesor de Física aplicada en la Universidad de Stanford. Para los miembros de ese grupo –según se desprende de su informe de presentación- “la definitva respuesta al fenómeno ovni no llegará hasta que el problema no sea abordado de manera abierta por un extenso número de científicos siguiendo las pautas y procedimientos de la Ciencia; ello requiere un cambio de actitud por parte de numerosos científicos, administraciones y universidades”. Pero también los miembros del grupo Sturrock admiten que "la información generada en los últimos 50 años no ha probado la existencia de una tecnología extraterrestre tras el fenómeno, lo que no implica que nos enfrentemos a un fenómeno inusual y desconocido por la Ciencia". De lo que no cabe duda, por el momento, es de la falta de evidencias claras. Claro que por ello es que, en todo caso, se habla de objetos voladores no identificados.