Moda con identidad

Joan Antoni Fábregas viste de vida y arte sus diseños de ropa

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Publicado en el 2000
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Donde usted verá las raíces de un centenario árbol hundiéndose en la tierra este artista podrá descubrir bordados que adornen un vestido de blonda; donde usted verá las agitadas olas del mar batiéndose en la costa él adivinará los encajes para una falda de muselina. Las creaciones del diseñador de alta costura Joan Antoni Fábregas beben de las mismas fuentes que mana la vida. También del arte, también de la cultura: notas de Debussy, de Offenbach, de Strauss han desvelado en su mente nuevos diseños; multitud de detalles arquitectónicos han sugerido no sólo ambientes para una colección, sino que por ejemplo las ricas formas de los hierros forjados de Gaudí son fuente inagotable de inspiración para originales bordados. Joan Antoni Fábregas considera imprescindible para un diseñador conocer tanto a la gente a la que viste como las ciudades donde viven y los lugares que frecuentan, para así crear la moda acorde a  su ser y entorno.

Nacido bajo la luz marina de Vilassar de Mar, el mundo de la moda le atrajo desde su infancia, en una época de glamour en que veía a las mujeres de su familia cambiar sus atuendos tres veces al día. Pronto comenzó como aprendiz en la modistería de Catalunya y poco después diseñaba los primeros modelos de alta costura para Pedro Rodríguez y Asunción Bastida. Sin abandonar su devoción por los grandes maestros como Manuel Pertegaz o Cristóbal Balenciaga, desde hace 21 años elabora sus propias colecciones que ofrece en su boutique de la calle Casanova. Su última colección de primavera-verano saludó al nuevo milenio con cerca de 125 modelos concebidos para las necesidades de la mujer urbana de hoy: el desfile impresionó a los asistentes por el atractivo de los diseños y la deslumbrante pasarela, amalgama de luz y sonido.

Inmerso estos días en la preparación de la colección de invierno -“le petit collection” que diría Channel- prepara una tendencia hacia una moda clásica, elegante y rica en trajes de vestir, con profusión de bordados Richielieu, trajes-pantalón de cheviot con motivos de espigas y gales, vestidos de gasa y de muselina; y, para las fiestas en la nieve, blusas y faldas de lana bordadas en cuadros escoceses y galeses. Esta colección desfilará en el hotel Melià-Barcelona a principios de octubre. Después seguirá viva, cada modelo cambiando para formar un todo con la personalidad y carácter de la mujer que desee vestirlos. Obsesión de Joan Antoni Fábregas es comprometerse con la identidad única de cada ser y no permitir las etiquetas en sus diseños. Así como nadie se baña dos veces en el mismo agua, Fábregas busca en el movimiento de la existencia vestimentas de tejidos nobles –sedas naturales, lanas estambres, alpacas, lamés, fasonés…- que compongan una sinfonía en torno al cuerpo. Música que fluya como la que inunda su espíritu en su amado Liceo, que para él fue “el mejor desfile de modas de Barcelona” durante su juventud. Allí consumó su amor por la alta costura admirando vestidos que considera verdaderas obras de arte. Allí aún se recuerda, adolescente, aguardando a pie de escalera que descendiera pausadamente una mujer cuyos vestidos le fascinaban. Contemplándolos se fue forjando en él la vocación de crear diseños tan hermosos como aquellos. Hoy esa dama está considerada una de las más elegantes de Barcelona.