Los secretos del Vending

Las máquinas expendedoras proliferan y aún hay mucho más a explotar

Publicado en

CNR
Publicado en el 2000
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Los trekkies recordarán aquella máquina capaz de materializar una bebida o plato de comida preparado conforme a la gastronomía de cualquier país y época histórica. Aún queda camino por recorrer para que en un caso así la realidad supere a la ficción, pero ya casi todos los productos de consumo cotidiano se pueden comprar en alguna de las máquinas automáticas que habitan calles, estaciones u oficinas en ciudades de todo el mundo. Se trata de la venta automática, conocida entre los profesionales por su nombre inglés: vending.

También en España nos tropezamos a diario con nuevas conciudadanas mecánicas capaces de agradecer nuestra compra y socorrer nuestra sed o apetito. La oferta se multiplica constantemente. Pero aún queda mucho camino por recorrer hasta llegar al nivel de otros países europeos y de los adalides Estados Unidos y Japón. Allí, basta introducir unas monedas en una máquina para obtener productos tan dispares como pantalones tejanos, libros, software informático o huevos.

En nuestro país hay unas 300.000 máquinas de vending. Las que más abundan son las de tabaco, que se calcula llegan a 120.000. De bebidas calientes se cuentan unas 100.000, bebidas frías son ofrecidas por alrededor de 65.000 y comida por unas 15.000. El producto más solicitado es el café, del cual se sirven unas 7.000 toneladas al año. Y es que prácticamente cada empresa u oficina dispone de una máquina de café.

Los explotadores de vending, son los encargados de la colocación y mantenimiento de las máquinas. Son empresas que controlan a un tiempo diferentes posiciones y acostumbran a situar las máquinas a cambio del servicio que ofrecen, sin tener que abonar ningún importe al propietario del espacio que ocupan. Por su parte, deben ajustarse a la normativa administrativa y mercantil vigente como cualquier otra empresa. Su actividad está contemplada en la ley de comercio y debe cumplir las normativas higiénico-sanitarias relativas al tratamiento de productos sólidos y elaborados. Obligatorio en todas las máquinas es exhibir una dirección y teléfono para efectuar posibles reclamaciones.

Sin límites
Según Carlos Valdivia, presidente de la Associació Catalana de Vending (ACV), la evolución de la venta automática no tiene límites. “Cualquier artículo –afirma- se puede vender en una máquina, sólo depende de la imaginación y de adaptar la máquina al producto ofreciendo todas las garantías al consumidor”. Así, según él cada día veremos nuevas máquinas y pronto tal vez no nos cause sorpresa utilizar una que ofrezca medias para mujer o ropa de cama. Además, conforme la presencia de máquinas se torne más familiar, el perfil del consumidor se irá ampliando. Valdivia considera que los usuarios de vending suelen ser personas de mentalidad abierta, jóvenes, empresarios habituados a la compra automática en otros países… pero muchos ciudadanos están ya acostumbrado a comprar latas de refresco o alquilar vídeos en máquinas automáticas, por lo que no costará dar el salto a otros productos aprovechando las ventajas de este tipo de venta.

Según César Ouro, de SVG Ibérica del Vending, la venta automática ofrece sobre todo comodidad en la compra,  ya que evita hacer colas, las máquinas se hallan en lugares que habitualmente transitamos y pueden dar un servicio de 24 horas. Por su parte, el Instituto Nacional del Consumo y las principales organizaciones de consumidores consultadas aseguran no haber recibido ninguna queja por la compra en máquinas automáticas. No obstante, el portavoz de la CECU, Antonio López, aventura que en posibles casos en que una máquina se haya tragado el dinero de la consumición, el usuario puede haber desistido de hacer una reclamación dada la escasa cantidad que pierde.

Un entusiasta del vending asegura en su página web que la primera máquina automática apareció en torno al año 215 a.C., obra de Hero de Alejandría.  Introduciendo una moneda la máquina daba un vaso de agua sagrada. Lo que es seguro es que presente y futuro son aún más profanos. La experiencia de otros países indica que las máquinas por venir funcionarán como bazares, panaderías, librerías, farmacias o completos supermercados automáticos, en los que sólo introduciendo la visa o unas monedas podremos comprar desde un cepillo de dientes hasta unas manzanas.

El ejemplo del café

  • El coste medio de un café es de 19 pts., incluyendo 7 gramos de café, vaso, cucharilla y azucarillo
  • El precio del café en la máquina es de 60 pts.; así, el beneficio es de 41 pts. por café
  • En una empresa con 50 trabajadores -suponiendo que cada uno tome dos cafés al día- se obtienen 4.100 pts. diarias de beneficio, que multiplicadas por una media de 22 días hábiles suman 90.200 pts. mensuales.
  • Un explotador de vending que disponga de 8 posiciones diferentes facturaría con esos números 721.600 pts. mensuales.
  • Por otra parte, el coste de una máquina de gama media oscila entorno a las 450.000 pts., disponen de autonomía para preparar unos 300 cafés y la recarga se realiza en unos 10 minutos.