L'Illa Diagonal

Centro de la vida en les Corts

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Publicado en el 2000
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Un gran gigante reposa acostado entre Numancia y Entença, en la Diagonal. De pie se elevaría hasta 400 metros. Es l'Illa, un edificio de 56.000 metros cuadrados de solar que además de su conocido centro comercial y de negocios acoge también dos colegios, un polideportivo, una biblioteca, un centro de convenciones, un hotel, un auditorio, una sala de fiestas y una zona ajardinada. En sus oficinas trabajan más de 5.000 personas, por sus pasillos y su calle interior pasan al año más de 12 millones visitantes. Además, l'Illa se ha convertido en un centro vital del distrito de les Corts, donde los jóvenes quedan para encontrarse, los vecinos se abastecen de la compra diaria, se suceden exposiciones inéditas y numerosos grupos de niños participan en talleres y actividades especialmente preparadas para ellos.

El diseño del conjunto de edificios que componen l'Illa, inaugurada en 1993, fue concebido siguiendo los criterios de racionalidad que se aplica a edificios de gran altura. De hecho, se trata de un rascacielos horizontal, a ras de suelo, integrado en su entorno urbano.  La extensa fachada combina en sus muros el traverti romano y el granizo africano con el acero y el vidrio, contrastando y remarcando diferentes escalas de percepción. Con esta obra, les Corts establecía la reordenación urbanística de un espacio en el que los asentamientos humanos se remontan hasta la prehistoria.

Una zona concurrida
Los vestigios arqueológicos más antiguos dan fe de la existencia de un poblado de laietanos en torno al siglo II a.C. entre la riera de Can Magòria (que bajaba por la actual calle Entenza) y el torrente de Valldonzella (cerca de la calle Numancia). También los romanos construyeron allí una ciudad satélite de Barcino. Ya en la Edad Media, les Corts era un conjunto de masías entre Sarrià y Barcelona que dependía de la parroquia de Sant Vicenç de Sarrià. Fue en el siglo XIX cuando las familias más poderosas de les Corts lucharon por conseguir un estatus independiente y en 1836 se constituyó un Ayuntamiento y se inició la construcción de una parroquia propia, una plaza, un cementerio, vías de comunicación… Todo ello propugnó el crecimiento y si en 1846 había 44 edificios, el año 1897 se contaban 502. Fue ese el momento en que les Corts, como la mayoría de los pueblos del Pla, se anexionó a Barcelona.

A principios de la pasada década de los 90 comenzaron las obras de contrucción de l'Illa. 30.000 camiones, que puestos uno tras otro habrían llegado hasta Zaragoza, extrajeron la tierra de la zona para asentar los cimientos. El agujero que quedó era como seis veces el Camp Nou. Los metros de cable y tubería usados para crear la infraestructura necesaria podrían unir Barcelona con Sevilla. Más de 25.000 metros cuadrados se destinaron a dos centros escolares - la escuela pública Itaca y la Escuela de Santa Teresa de Lisieux -, deportivos, zona verde y una bibilioteca pública. Ésta fue ubicada en la antigua masía de Can Roses, conservada y restaurada por su valor histórico. Fueron abiertas nuevas calles y un paso subterráneo en la Diagonal.

Actividades
Durante todo el año se suceden actividades y exposiciones inéditas que complementan la compra lúdica en boga en la sociedad urbana moderna. Así, l'Illa ha organizado una original carrera de camareros, en la que vence quien  consigue llegar antes a meta con un rápido sprint en la larga acera de la Diagonal sin que le caigan las jarras de la bandeja. Los responsables de l'Illa animaron a Luis del Olmo a que por primera vez mostrará al público su importante colección de radios antiguas. Durante el pasado mes de febrero se presentó una muestra inédita de motos de época y en este mes de marzo se celebra el aniversario del centro sorteando un coche entre los clientes. Los niños participan a menudo en talleres de manualidades y entretenimiento. Más de 2.000 pequeños, la mayor parte de les Corts pero también de otros lugares de Barcelona y sus alrededores, son socios del club de los piratillas de l'Illa Diagonal.

Todo lo necesario
Si durante una de sus visitas a l'Illa se tropieza con el Rey no crea que se ha convertido en coprotagonista de una leyenda urbana. Los miembros de la familia real son clientes del centro, igual que destacados actores, presentadores de televisión o cracks del fútbol del Barça o el Español, del basquet, tenis y otros deportes. El centro comercial cuenta con 139 locales, entre los que hay una nutrida representación de pequeños comerciantes catalanes además de las franquicias de grandes marcas multinacionales. Hipermercado, grandes almacenes, restaurantes, tiendas  capaces de satisfacer cualquier necesidad en materia de moda, deporte, muebles, decoración, electrodomésticos, fotografía… un enorme mercado de 31.000 metros cuadrados. Productos frescos de la alimentación diaria ocupan las paradas del Rebost, donde la atención de las tradicionales lonjas aparece en combinación con un atractivo servicio de degustación: el cliente puede elegir exactamente el bistec o pescado que quiere y si lo prefiere, en lugar de cocinarlo en su casa, se le sirve preparado in situ.

L'Illa ofrece además en conjunto una serie de servicios añadidos que comienzan con la rápida atención de sugerencias o posibles reclamaciones por parte de los clientes, tarea a la que se dedica un equipo en exclusividad. Un gran éxito agradecido por los usuarios, según los responsables del centro,  ha sido el que puedan adquirir en los puntos de información las tarjetas de transporte público, por la comodidad que les da el encontrarlas en un lugar de paso. Igualmente, el centro pone, por ejemplo, sillas de ruedas a disposición de visitantes necesitados, dispone de un servicio de cambio de pañales para bebés y está preparando la adecuación de una sala de lactancia donde las madres puedan atender a sus hijos con la intimidad requerida. Iniciativa recién inaugurada es la Temporada de Música de l'Illa, que en su primera entrega presenta una programación clásica a cargo de intérpretes de gran calidad, organizada conjuntamente con la prestigiosa Entidad Lírica de Barcelona. El objetivo es abrir este evento hacia otras músicas para que el público barcelonés pueda disfrutar de conciertos de muy ato nivel sin tener que hacer grandes desplazamientos.