Leyendas urbanas

En uno de los apartados del libro de Antonio Ortí y Josep Sampere es "Gastronomía perversa"

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Publicado en el 2000
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Casi seguro que también usted habrá oído contar una historia similar a esta: “mi prima me explicó que a unos amigos les pasó lo siguiente. Fueron a China con su perro. Entraron en un restaurante y querían darle de comer. Se lo indicaron con gestos al camarero; primero se señalaban la boca y luego al perro, dando a entender que le trajeran la comida. El camarero llevó el perro a la cocina, y a la media hora se lo sirvieron cocido”. Es éste una de los muchos testimonios que recoge el libro Leyendas Urbanas en España, historias que con pequeñas variaciones se cuentan en toda la península bajo el sello de la verosimilitud, aunque en muchas ocasiones puedan parecer increíbles. En muchos casos se asemejan a las de otros países de Europa y Estados Unidos, y donde tantas personas de ámbitos diferentes coinciden debe yacer algún trasfondo de realidad. 

Las leyendas urbanas más explicadas en España han sido recopiladas por Antonio Ortí y Josep Sampere, analizadas en amena prosa y referenciadas con profusa bibliografía. El texto fue editado el pasado mes de febrero por Martínez Roca, en un libro que ha visto agotadas continuamente sus ediciones y recientemente ha puesto la quinta a la venta. Explica Antonio Ortí que el libro permite trazar una cartografía de las preocupaciones creadas por la vida urbana: “aunque si se toman al pie de la letra muchas son falsas, estas historias informan sobre los miedos, temores y anhelos que ha desarrollado la vida en las ciudades: el miedo al otro, el temor a los avances técnicos precipitados, el recelo ante otras culturas…”
En opinión del co-autor del libro, las leyendas urbanas tienen como denominadores comunes el ser “historias extravagantes que circulan de boca en boca como si fueran verídicas. Normalmente, las cuenta ‘el amigo de un amigo’, pero si llegas a este último te remite igualmente a otro ‘amigo de un amigo’, en una cadena sin fin. Lo más original –añade Antonio Ortí- es que son historias vivas, al contrario que las leyendas tradicionales, y que se repiten en todas las grandes ciudades del mundo. Las más conocidas hablan de auto estopistas que desaparecen en una curva, robos de riñones, hombres que reparten droga en la puerta de colegios, submarinistas que aparecen calcinados en bosques quemados, hasta llegar a las 200 historias que recogemos”.

Gastronomía perversa
Uno de los apartados del libro está dedicado a la “gastronomía perversa”. En el capítulo “los peligros del yantar apresurado” no quedan nada bien paradas las hamburguesas de los fast foods. Entre los diferentes testimonios recogidos de toda España sirva de ejemplo este de María Carmen Pérez García, de Badajoz: “cuando era muy pequeña le oí decir a mi madre que una mujer, después de haber estado comiendo hamburguesas en la feria de San Juan, sintió unas molestias en el paladar. Fue al dentista y le extrajo algo que no sabía lo que era. El dentista le dijo que lo mandaría analizar. Días depués la llamó y le dijo que lo que le habían extraído era un diente de rata”. En las mismas páginas, Antonio Ortí desvela el posible origen de esa universal leyenda: “los hermanos MacDonald inventaron en 1955 la hamburguesa de 15 centavos –cuando en la competencia valía 30- lo que les marcaría de por vida con un estigma: la calidad de los ingredientes utilizados. Tanto es así que perros, ratas y, sobre todo, gusanos, creyeron ser ‘vistos’ en sus preparados. A tal efecto la empresa se anunció por televisión –‘cien por cien carne de vaca’, rezaba la campaña- para defenderse de los ataques (…).Hasta tal punto llegó la cosa que MacDonald’s llegó a rebatir el rumor desde el plano económico: un kilo de gusanos era cinco veces más caro que otro de ternera. Un esfuerzo vano, como cualquiera podrá comprobar”.
Otras leyendas gastronómicas hablan de que Kentucky Fied Chicken criaba clandestinamente pollos de ocho patas para rentabilizar su producto, de la presencia de elementos extraños en algunas bebidas –se informa en el libro de que en 1914 coca cola perdió un juicio en el estado del Mississippi tras ser denunciada por un consumidor que encontró trozos de un ratón flotando en una botella-, o de la desventurada suerte de los difuntos ciudadanos chinos, que según muchos pasan a dormir el sueño eterno en el estómago de los aficionados al chop suey.
Pero muchas más y de muy diferentes ámbitos son las nuevas historias que ha creado la vida en ciudad: fantasías sexuales como las de las amantes del viagra o los amantes inseparables; elefantes abollacoches; mujeres secuestradas en el probador; aviones que roban la lluvia en las zonas más necesitadas de agua; pechos de silicona que explotan en los aviones desde hace 15 años, sin que quieran servir de precedente para el caso español más rumoreado…
En todos los casos, en Leyendas Urbanas en España podrá encontrar cuanto menos unos agradecidos ratos de distracción e ilustración en el nuevo folclore urbano y a buen seguro que muchas de las historias y las hipótesis sobre su génesis servirán para amenizar más de una sobremesa. Eso sí, recomendamos que en esas ocasiones se abstengan de recurrir a las leyendas gastronómicas. En caso contrario, aténganse a las posibles consecuencias.