La ciudad digital del futuro

Los cambios que se prevén en la ciudad digital modificarán la visión de la realidad del ser humano

Publicado en

CNR
Publicado en el 2003
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La tecnología está creando nuevos tipos de relaciones entre los individuos, con las administraciones, con el trabajo, con el conocimiento e incluso con las máquinas. Pero aún iremos más allá, cuando la posibilidad de conectarse desde cualquier punto y sin cables abrirá nuevas vías al ocio, la vida social o el cuidado de la casa. Los cambios que están al llegar son comparables a los del Renacimiento, que modificó la visión del la realidad y del ser humano.

Dentro de unos años, muy posiblemente, una de las mayores revoluciones en el entorno cotidiano de la ciudad llegará de la mano de las modelizaciones virtuales, algo que afectará a la forma de manejar e interpretar la información y que, de entrada, puede relegar al teclado del ordenador y al ratón a un segundo plano. Las modelizaciones virtuales, como los prototipos del Instituto Fraunhofer de Berlín (Alemania), consisten en la proyección en tres dimensiones de las imágenes planas que actualmente nos presenta la pantalla del ordenador o el televisor. Aun más, ya es posible interaccionar con esas holografías actuando sobre ellas directamente con las manos de manera que, con unos gestos, se pueden modificar las imágenes creadas en una realidad virtual que se torna cada vez más verosímil.

No es aventurado prever que en un futuro no lejano llamativos hologramas puedan compartir la calle con los transeúntes, bien sea para publicitar las excelencias de un producto comercial o para transmitir información cultural, turística o, simplemente, meteorológica. Mas allá de eso, esta nueva forma de presentación de la información podrá dar importantes frutos en numerosos campos de investigación científica, en la educación o en el ocio: será posible, por ejemplo,  transitar por el interior de la reproducción holográfica de una valiosa construcción arquitectónica virtual -cuyo original se halle a miles de kilómetros de distancia- prácticamente tocando cada detalle de ella.

Esta nueva manera de presentar la información será uno de los ingredientes que modificarán tanto nuestra manera de vivir como nuestra forma de percibir la realidad. Y es que, para la responsable científica de la Red europea de Ciudades Digitalizadas, Laura García Victoria, la ciudad digital que se está concibiendo para el futuro "presenta trazos extremadamente parecidos a los de la ciudad ideal del Renacimiento, tal como fue representada por los artistas del siglo XV, en el sentido de que estamos hablando de un nuevo tipo de relación entre los ciudadanos y especialmente de un redimensionamiento de la percepción visual". Es decir, si el Renacimiento introdujo una nueva concepción de la realidad y de las relaciones humanas, los conceptos de la ciudad digital implican -según Laura García- "mutaciones en el acto de informar, de circular o de vender, en el marco del desarrollo de una economía del conocimiento donde el saber es la materia prima".

Movilidad inteligente
En la futura ciudad digital, a tenor de las experiencias que ya están funcionando en el mundo y según palabras de Laura García, "las infraestructuras de la comunicación proporcionarán una movilidad inteligente y un espacio público abierto a la comunicación". En ese ámbito, la tecnología Wi-Fi y la telefonía móvil marcan las pautas.

La tecnología Wi-Fi -también conocida como 'wireless'- posibilita la recepción y transmisión de datos desde cualquier punto cubierto por ese sistema de red inalámbrica. Ya son numerosas las ciudades en todo el mundo, entre ellas algunas localidades españolas, que ofrecen este servicio. También existen los llamados 'hot spots' (puntos calientes, en inglés) que se localizan principalmente en aeropuertos, hoteles o centros comerciales, de manera que en esas áreas se puede disfrutar de una conexión de banda ancha a Internet sin necesidad de cables. Y en EEUU grandes compañías como Intel, IBM, AT&T Wireless o Verizon trabajan en el Proyecto Rainbow, destinado a ofrecer cobertura Wi-Fi en toda la superficie del país. 

Pero el impacto del 'wireless' radicará principalmente en las posibilidades de desarrollo que se abren a partir de él. A medida que aumenten las zonas de cobertura y las velocidades de transmisión -que actualmente ya superan con creces al ADSL convencional- la conexión desde una agenda electrónica o un ordenador portátil será ubicua. Y ello abre nuevas dimensiones en la organización de la vida tanto laboral como pública y privada. Por ejemplo, un ciudadano podrá, desde cualquier lugar, realizar una gestión en la administración pública que ofrecerá sus servicios telemáticamente, con lo cual no habrá necesidad de desplazarse ni de gastar papel y también revertirá en un beneficio ecológico. O desde un parque, o distendidamente en la terraza de un bar, en la calle, se podrá terminar de realizar la lista de la compra y enviarla a través de las ondas hasta el supermercado, que se encargará de llevar los productos a casa. Además, se podrá crear un historial, almacenado en una base de datos centralizada, de las preferencias que va mostrando cada individuo. Gracias a los sistemas GPS se conocerá la ubicación del individuo en cada momento, con lo que será posible hacerle llegar información personalizada de promociones, o de actividades que se realizan en la zona, acordes a los gustos particulares.

La capacidad de transmisión de las redes Wi-Fi está en continuo avance. El comité estadounidense IEEE se encarga de dictar los protocolos de conexión que están siguiendo los técnicos y compañías de todo el mundo, para garantizar una total compatibilidad entre todos los aparatos y redes de cualquier lugar. Así, por ejemplo, en España se ha estado aplicando la normativa 811b, que permite una conexión a un máximo de 11Mbps, pero desde el pasado verano es posible utilizar la normativa 802.11g, a una velocidad de 54Mbps, y se espera la autorización de los organismos pertinentes para implantar la nueva normativa 802.11a, a una velocidad de 5Gbps, que ya está funcionando en otros países.

"El Wi-Fi abre un futuro de movilidad", opina Manuel García, ingeniero de telecomunicaciones de Ciesa Informática, compañía especializada en la instalación de redes locales de cobre, fibra óptica y 'wireless'. El Wi-Fi, según García, ya es la solución ideal para establecer la conectividad en entornos amigables como la vivienda o las pequeñas empresas y también en espacios más grandes como la ciudad para realizar conexiones a Internet o transmitir datos de "poco peso", de pequeño volumen. Sin embargo, según explica, la fibra óptica sigue siendo imprescindible para empresas o industrias que necesitan trabajar con cientos de megabytes. Es por ello que este ingeniero considera que, al menos en la actualidad, "lo ideal es la mezcla entre la fibra óptica y el 'wireless'".

Por su parte, el teléfono móvil aumentará sus capacidades, aunando funciones que en la actualidad realizan otros aparatos y ofreciendo nuevas posibilidades: desde abrir la puerta del garaje hasta controlar servicios de televigilancia, activar sistemas de riego o encender el climatizador de la vivienda, el móvil además de para hablar servirá de elemento principal de control de un entorno doméstico completamente automatizado.

Vuelta al foro griego
Estos avances tecnológicos, junto con otros como el DNI digital o los sistemas de identificación biométrica, permitirán según algunos expertos aumentar la calidad de vida en la ciudad y que los ciudadanos dispongan de mayor tiempo libre y confort. Sin embargo, por otra parte, algunas voces advierten sobre el riesgo de que se llegue a un control desmesurado por parte del Estado, las fuerzas de seguridad o las grandes compañías comerciales una vez que cada ciudadano estaría perfectamente "fichado" y localizado. Otro peligro en esa ciudad, que algunos llaman "telepolis", radicaría en una mayor tendencia al aislamento e individualización, cuando la mayor parte de transacciones se realicen a través de aparatos, sin apenas contacto humano.

Pero frente a esas visiones más o menos catastrofistas se argumenta que los perjuicios o beneficios de las innovaciones tecnológicas de la ciudad digital procederán del uso que se haga de ellas. Así, los nuevos sistemas incluso podrían permitir romper con la individualización creciente que siempre ha acompañado a los habitantes de la ciudad gracias a las posibilidades de comunicación e interrelación que se abren. Y, por ejemplo, crear por primera vez desde los foros de la Grecia antigua un sistema de participación política activo que diera nuevos bríos a las a veces depauperadas democracias. En ese sentido una experiencia realizada en la ciudad sueca de Kalix Radslag mostró que más de 1.200 ciudadanos intervinieron en un diálogo virtual con el ayuntamiento de la ciudad, hasta consensuar cómo debía ser el diseño de una nueva plaza urbana.

Para el profesor de la Univesidad de Denver (EEUU), Timothy Sisk, autor de 'Democracia a nivel local', "las tecnologías de la información permiten transformar la forma como los gobiernos se relacionan con sus ciudadanos, y las ciudades del siglo XXI serán particularmente aptas para dar a la democracia digital la oportunidad de ofrecer a los ciudadanos una vía para interactuar telemáticamente con su gobierno". Además, según Sisk, este es un proceso que también avanza rápidamente en los países en desarrollo pues "la experiencia de Bangladesh, Camboya o Camerún demuestra el potencial de las tecnologías de la información para transformar la sociedad por medio de la rápida y eficiente diseminación de conocimientos; en esos países las nuevas tecnologías han modificado de forma radical la participación de los ciudadanos en temas gubernamentales". Así, Sisk concluye: "la democracia digital presenta un gran potencial para reforzar la conciencia cívica de los ciudadanos y fomentar su participación en las decisiones municipales; después de todo, fue en las ciudades donde se inició la democracia".