La base para el éxito

En el American School estudian niños de 32 nacionalidades, creciendo con las culturas española y norteamericana

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Publicado en el 2000
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Estudiar en el American School de Barcelona supone para sus alumnos mucho más que crecer aprendiendo naturalmente el uso de la infinita lengua inglesa. Supone también educarse en la multiculturalidad, al seguir un programa formativo que combina los beneficios del sistema pedagógico norteamericano con los del catalán, español y europeo. La riqueza cultural aún es mayor si se tiene en cuenta que -actualmente- al American School acuden estudiantes de 32 nacionalidades distintas, muestra de que el futuro global ya está llamando a la puerta o, incluso, ya la ha traspasado. Según la directora del centro, Ettie Zilber, sus alumnos están creciendo para ese mundo cada vez más "internacional" y preparándose para triunfar en cualquier porvenir que elijan, sea en España, Europa, Norteamérica u otros lugares del orbe.

El American School de Barcelona fue inaugurado en 1962. Aplicaba ya una filosofía democrática en unos años de carencia de ella en España. El centro está regido por una Asociación de Padres sin ánimo de lucro y tanto padres como alumnos y exalumnos participan activamente en la vida social de la escuela, que se caracteriza por el ambiente familiar y el espíritu de comunidad.
La enseñanza abarca desde la kinder garden (preescolar) -edad en la que el centro ya empieza a aplicar una especial atención para sentar las bases de la educación, en el marco de la moderna concepción pedagógica del constructivismo- hasta finalizar el duodécimo grado de High school (bachillerato), incluida la preparación opcional para la selectividad español. Todos los profesores son licenciados universitarios, la mayoría con master o doctorado; hay españoles, estadounidenses, canadienses, ingleses… El programa educativo que se imparte, basado en la formación estadounidense, además del reconocimiento de la Generalitat está homologado por la Middle States Association of Colleges and Schools de los Estados Unidos.
Además de la formación en el mismo centro y las actividades extraescolares, los niños también participan en actividades internacionales. Así, hay programas de intercambio con schools norteamericanas en los que los niños viven en los domicilios familiares; visitas a los centros de gobierno de Washington D.C., previo estudio del funcionamiento de su sistema de Estado; cada año un grupo participa en un congreso que alumnos de todo el mundo celebran en la sede de las Naciones Unidas en la Haya; el próximo año el American School es anfitirión de un encuentro itinerante de coros de colegios internacionales…
En la educación que se imparte a los futuros adultos, según explica Ettie Zilber, además de en los conocimientos se tiene especial preocupación en el desarrollo de la personalidad del niño, su autoestima, su visión crítica y su capacidad de resolver problemas. "Nuestros alumnos - explica- van a ser líderes y es importante hacer crecer su carácter, independencia y capacidad de liderazgo".