Fuerzas de la Naturaleza

Cómo adaptarnos como hacen los animales mejor adaptados

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Publicado en el 2004
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Eres un animal. Una bestia. Una criatura como cualquiera de los 57 zrillones de especies con quien compartes ojos, orejas, pulmones y pene. ¿La diferencia fundamental? Tu increíble cerebro. Mientras la jirafa adaptaba su cuello para llegar a comer las hojas de las ramas altas y el castor desarrollaba dientes delanteros expertos en roer la madera de los árboles, tú pusiste tu mente a pensar y pensar hasta que – unos 80.000 años después de que empezaras a caminar erecto – te lo montaste para llevar el planeta al borde de su destrucción varias veces. Pero no seas muy duro contigo mismo – sólo eres humano.

De todas maneras, dado que fuimos co-inquilinos en la misma sopa evolutiva con el leopardo, el águila, el tiburón, el león, el lobo y sí, incluso, la ostra, queríamos saber por qué pueden ellos correr más rápido, ver mejor, practicar sexo hasta 50 veces al día (le saludamos, Sr. León, es el mejor) o adaptarnos a cualquier circunstancia. Y tomando su ejemplo, averiguar cómo nosotros, los mamíferos con cerebro, podemos mejorar en esas áreas.

CORRER
Un leopardo puede acelerar de cero a 60 Km/h en tres saltos y llegar a los 110 Km/h en cuatro segundos. Su cuerpo es estrecho y ligero, con piernas largas, esbeltas y los músculos finamente agrupados. Sus caderas y los huesos de sus hombros giran en una espina dorsal flexible, mientras que sus uñas no retráctiles, cortas y desafiladas le proporcionan una tracción excelente.

Hazlo como un leopardo
El mejor especialista español en velocidad, Venancio José Murcia –nuestro plusmarquista nacional en 50, 60, 100 y 200 metros lisos- dice que un sprinter necesita aunar flexibilidad y potencia: “tienes que ser elástico como una goma y a la vez tener unas piernas explosivas como las de un leopardo, pues se trata de que cada pie toque el suelo el menor tiempo posible pero también impulse con la mayor fuerza”. Un sprinter realiza contacto con el suelo durante 0.08 segundos en cada paso largo durante una carrera de 100 m., y en ese tiempo tiene que ganar una propulsión óptima de su cuerpo. Ha de ser explosivo en los músculos vitales para el sprint – muslos, pantorrillas, trasero...
Para ser un buen velocista, el campeón español recomienda empezar preparando todo el cuerpo con sesiones en gimnasio durante un mes o un mes y medio, lo que proporcionará una buena base general y evitará lesiones. Después puedes iniciar el entrenamiento especial: “un buen ejercicio –dice Venancio José- es colocar 5 ó 6 vallas de unos 30 centímetros de altura y hacer series de 5 repeticiones con saltos de contacto rápido con el suelo”. Otras técnicas para desarrollar las fibras musculares de contracción rápida son hacer pequeños saltos mientras estás en cuclillas, correr por la playa y realizar ejercicios como “el salto de profundidad”, saltando de una caja o una silla y poniéndote de pie tan pronto como toques el suelo.
Como estamos en velocidad, evidentemente lo más importante es la rapidez. Así que Venancio José recomienda que todos los ejercicios de pesas y máquinas en el gimnasio se hagan con rapidez buscando cultivar la potencia de todos los músculos.

En la pista, el campeón propone empezar con series de 30m, 50m y 60 m. Al principio de la preparación –explica Venancio- es conveniente hacer 3 series de 30m a un 70% de la potencia personal, recuperando durante unos 4 minutos entre cada serie; al finalizar esas 3 series se recuperará durante unos 10 minutos y se procederá a hacer lo mismo con las tandas de 50m y 60m. Progresivamente, según avance el entrenamiento, se procederá a disminuir el número de series de cada tanda para hacerlas cada vez a mayor potencia y aumentando los tiempos de recuperación.

En cuanto a la técnica, es importante “mantener altas las caderas para conseguir un buen centro de gravedad y un buen equilibrio entre la amplitud y frecuencia de la zancada”. Para lo primero entrenarás haciendo ejercicios de vallas y para lo segundo puedes colocar en la pista unas tiras a un metro de distancia cada una: cada apoyo debe caer en una tira. Tienes que cronometrar cada carrera y buscar mejorar tu tiempo para después ir aumentando progresivamente unos 5 ó 10 cm la distancia entre cada tira.
Un experto en calzado deportivo para correr, Raúl Fernández, el Running Cathegory Manager de Nike Iberia, (www.nikerunning.com) dice que “las zapatillas de clavos de velocidad buscan mejorar el rendimiento del que la usa para recorrer la distancia en el menor tiempo posible, sacrificando otras características de confort y protección habituales en las zapatillas de running tradicional; así los elementos de amortiguación (como las suelas intermedias de EVA, Phylon, cámaras de aier, etc...) se reducen a la mínima expresión y la ligereza, la tracción y reactividad son las cualidades protagonistas”. Las zapatillas de clavos son más rígidas y ello permite un mayor retorno de energía después del impacto, ayudando a salir propulsado en el siguiente apoyo. Por otro lado, buscan un mayor ajuste en la zona de metatarsos, evitando la expansión natural del pie en el impacto para así perder menos tiempo en contacto con el suelo. La diferencia visual más importante –según explica Raúl Fernández- es que carecen de protección bajo el talón, ya que en estas distancias prácticamente no se necesita. Esta construcción, donde la zona delantera está practicamnete más alta que el talón, provoca una mayor actividad del pie y de la musculatura del miembro inferior."


NADAR
Imagínate que eres un bebé foca, de ojos brillantes e inocentes, chapoteando alrededor cuando de repente hay un chillido ensordecedor y tus hermanos de piel huyen para protegerse en todas direcciones. ¡BANG! 8 metros de tiburón – 50 km/h de muerte – se echan encima tuyo. Te tira hacía arriba como un juguete sangriento y luego te destroza vivo con sus 3000 dientes afilados.
¿Qué hace que los tiburones sean tan rápidos? Javier González del Zooaquarium de Madrid (www.zoomadrid.com) dice que es gracias a su especial morfología externa, interna y sus características fisiológicas: “a nivel externo, su cuerpo en forma de huso con el hocico en punta presenta muy poca resistencia al agua y la musculatura longitudinal de su cola hace que ésta actúe a modo de gran remo; internamente, los huesos de cartílago son mucho menos pesados que los óseos y su gran hígado lleno de grasa les permite compensar parcialmente la flotabilidad; en cuanto a lo fisiológico, su temperatura corporal se mantiene varios grados por encima de la temperatura de agua, lo cual es clave en un animal de sangre fría como el tiburón, pues a mayor temperatura corporal, mayor actividad muscular”.

Hazlo como un tiburón
Llegar a ser eficiente – y por lo tanto rápido – va sobre estar relajado, dice el campeón olímpico Ian Thorpe. “Encuentra una posición en el agua con la que te sientas cómodo,” aconseja. “Asegúrate de que el pedaleo está en sincronía con las brazadas – el trabajo que haces bajo el agua es más importante que el que haces fuera de ella. Es importante que desarrolles los músculos longitudinales para usarlos en la brazada.”
Por su parte, el entrenador de la selección olímpica española de natación, Joan Fortuny, recuerda que “es esencial mantener el ritmo de la respiración, aspirando al sacar la cabeza del agua y sacando el aire con ella sumergida” y destaca la importancia de combinar el entrenamiento en el agua con la preparación en gimnasio, haciendo muchas repeticiones de pesas para conseguir una musculatura alargada combinada con mucha flexibilidad”.
Para los velocistas, los ejercicios de pesa tienen una mayor importancia (un 60% del entrenamiento) que los de agua (un 40%) Eduardo Lorente, el plusmarquista español de 50 m libres, con la segunda mejor marca del año en esa especialidad antes de las Olimpiadas de Atenas, recomienda trabajar la técnica de brazos con un pull-ball entre las piernas y ejercitar los brazos en el gimnasio con la polea de dorsales pero, en lugar de hacer dorsal, hay que hacer tracción sin doblar los brazos hasta tocar el muslo, así se potenciará el dorsal, el trapecio y los tríceps.
Y, en el estado actual de la tecnología, también es importante usar un bañador adecuado. Los de cuerpo entero han sido desarrollados para mejorar la flotación y rendimiento del nadador. Ian Thorpe recomienda además tener en cuenta la comodidad a la hora de comprar un traje y, dice, “aseguraos de que es resistente al cloro”.

DESCANSAR
Rey de la jungla, temido, fuerte, noble – y la criatura más vaga de la tierra – los leones lo han logrado. Descansan a la sombra todo el día, esperando que sus mujeres les traigan la cena y tengan sexo con ellos, ¡hasta 50 veces al día! No me extraña que rujan tanto.

Hazlo como un león
Cuando un hombre está estimulado sexualmente, los impulsos nerviosos viajan por la médula espinal hasta el pene, donde es liberado el óxido nítrico. Esto causa una conversión de la sustancia química c-GTP a c-GMP, un potente dilatador de las arterias, y de ahí tu erección. Después de la eyaculación hay un “periodo refractario”, durante el cual no puedes repetir esa magnífica respuesta a la estimulación sexual. Y cuanto más mayor, más largo es el periodo.
¿Y qué es lo mejor para mantenerse en forma? Practicar. El doctor Fernando Gómez, del Instituto de Cirugía Urológica Avanzada de Madrid, explica que al pene también se le aplica la máxima “órgano que no se usa, órgano que se atrofia”. En este caso, lo que ocurre es que en estado de flaccidez el pene recibe poco flujo sanguíneo y los tejidos se oxigenan poco, lo cual produce pérdida de elasticidad del tejido cavernoso y como consecuencia las erecciones son menos rígidas y eficaces. En cambio, en erección ese tejido recibe una buena cantidad de oxigeno para mantenerse en forma. Es por ello que la sabia naturaleza provoca las erecciones nocturnas, unas 7 u 8, durante la fase EYE del sueño. Pero sin duda, serán muy bienvenidas unas ayudas de forma más consciente que permitan al órgano realizar sus erecciones con una constancia periódica. Así, la actividad sexual regular unida a la práctica deportiva y el control de los niveles de colesterol permitirán una mejor calidad y cantidad. Y –recomienda el doctor- no fumar, ni siquiera el consabido “cigarrillo de después”, pues el tabaco constriñe los vasos sanguíneos y perjudica la explicada oxigenación.

OLER
Ah, el lobo, cazador, proveedor, animal de manada. Con una habilidad olfativa que casi es un superpoder, un lobo puede detectar una oveja sangrando a más de dos kilómetros. Los investigadores dicen que puede oler cien veces mejor que los humanos y 20 veces mejor que los perros domésticos.
Como nuestra propia nariz, el interior de la del lobo contiene superficies húmedas que “atrapan” los olores. La suya es mejor porque el área receptiva de olor es 14 veces mayor.
Quizá no necesites ir olfateando una oveja, pero el olfato es nuestro sentido más menospreciado. No nos ayudará a apreciar una canción, pero nos permite disfrutar de buenos vinos, mujeres y montones de cosas relacionadas con la comida y el sexo. Y porque sus neuronas están conectadas con el sistema nervioso central, el olfato nos puede ayudar a recordar nuestra primera cerveza, coche o aventura sexual.

Hazlo como un lobo
El sentido del olfato tiene un sustrato innato que puede hacer de por sí que unas personas perciban mejor los olores que otras, pero también se puede desarrollar mediante el aprendizaje, explica el Dr. Gines Martínez Arquero, otorrinolaringólogo en el Centro de Alta Resolución de Especialidades del hospital Carlos Haya de Málaga. “El sistema olfativo es fundamental en nuestra vida cotidiana y un buen entrenamiento ayuda a establecer conexiones neuronales nuevas”. Así, por ejemplo, gente como los enólogos, expertos en vino, aprenden a asociar diferentes olores con diferentes calidades de vino”.
Y dado que el olfato también funciona como un mecanismo mecánico, en el cual las moléculas del olor deben subir hasta la zona más estrecha de las fosas nasales –explica el doctor Martínez Arquero- una higiene regular de los orificios nasales ayudará a percibir mejor los olores. Así que, igual que procedemos regularmente al lavado de los dientes, es recomendable una limpieza periódica de las fosas nasales con alguna de las soluciones salinas de venta en las farmacias, como suero fisiológico o agua de mar. De esta manera liberaremos a la nariz de sustancias que respiramos cotidianamente como motas de polvo o todo tipo de contaminación. Ya sabes, inhala un poco de suero o agua de mar, enjuaga bien y a sonarse las narices.

VER
Existe una especie de rata de arbusto que ha aprendido, a través de experiencias cercanas a la muerte, a borrar las huellas de su rastro. ¿Ratus Fastididosus? No. Este tío sabe que si no lo deja todo limpio, algo con garras y pico afilado descenderá súbitamente de entre las nubes y se lo llevará hacía la estratosfera como tentempié aéreo.
Nosotros compartimos con las águilas una característica llamada fóvea, que se halla en el centro de la retina, en la que se concentran miles de células fotorreceptoras por milímetro cuadrado especializadas en la visión del color y de los detalles pequeños. La fóvea central, igual que a las águilas, nos permite fijar objetos a gran distancia y, con ayuda de los músculos oculares, enfocarlos con gran rapidez y precisión.

Hazlo como un águila
Ya que no podemos incrementar nuestro numero de células, podemos mejorar la eficacia de los ojos. Si trabajamos con ordenadores, es conveniente hacer pausas cada 15 o 20 minutos y mirar objetos que estén a gran distancia. Esto relaja la musculatura ocular, disminuye la fatiga al final del día y hace que los objetos se vean menos borrosos al cambiar de distancia. El Dr. Andrés Picó, Oftalmólogo especializado en Cirugía Refractiva del Centro de Oftalmología Barraquer de Barcelona, explica que una dieta saludable, ejercicio físico regular y control de la presión arterial es aconsejable para mantener la fóvea en buen estado a lo largo de toda la vida. Existen numerosas investigaciones que relacionan el estrés oxidativo, al que contribuye nuestro estilo de vida moderno, con la degeneración que puede sufrir la fóvea con los años. Una dieta que contenga verduras, ensaladas verdes y cítricos, ricos en vitaminas antioxidantes, son más adecuados para el buen mantenimiento de los ojos que los platos preparados con alto porcentaje de grasas saturadas.

ADAPTARSE
Concedido, relacionar la anatomía de este crustáceo trepador de rocas con nosotros los Homo Sapiens es exagerar mucho, pero en algún momento crítico de la cadena evolutiva original, ellos se separaron para convertirse en glóbulos de carne dentro de una concha, mientras nosotros doblábamos nuestros pulgares opuestos y seducíamos a nuestras mujeres machacándolas con huesos de bisonte. Moraleja: estamos relacionados con las ostras.
Pregunta de concurso: ¿sabías que las ostras comienzan su vida como machos, cambian a hembras, y ocasionalmente vuelven a machos, fenómeno conocido como “hermafroditismo protandria”? Una ostra se adapta continuamente a lo que la madre naturaleza le envía y crece y sobrevive.

Hazlo como una ostra
Como Clint Eastwood en “Sargento de Hierro,” tienes que “adaptarte y superarlo.” Sobrevivir a un palo en tu vida, sea un divorcio, la muerte de un ser querido, o un acontecimiento menos traumático como que te entren a robar, puede ser un tema muy duro. Sobretodo si nos quedamos con el concepto de que “los hombres no lloran.”
El psicólogo Héctor Galván Flórez, Jefe de la Unidad de Psicología del Centro Médico Ortega y Gasset de Madrid (visita www.ansiedadydepresion.com), explica que “ante un suceso traumático no debemos exigirnos permanecer serenos y sin ninguna alteración. Nuestro cerebro se enfrenta al hecho de que el control que tenemos sobre lo que nos sucede siempre está afectado por la suerte y la probabilidad, algo para lo que no nos han educado. Y debe asimilarlo”. El especialista también recomienda que no modifiquemos demasiado nuestras costumbres, especialmente no debemos evitar las situaciones o lugares que nos pongan nerviosos, y que nos esforcemos por continuar con nuestra vida de ocio: “no debemos rehuir en exceso el contacto con nuestras amistades ni nuestras actividades de ocio habituales. Aunque no nos apetezca. Es necesario impedir que aparezca el círculo vicioso de no salir porque no apetece, como he dejado de salir aparece la monotonía y favorece que repase continuamente el acontecimiento, esto empeora el estado de ánimo, con lo cual me apetece menos aún salir…”