Energía solar

Energía renovable, limpia y segura

Publicado en

CNR
Publicado en el 2002
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¿Desaparecerá dentro de unos años el ejército de antenas que puebla los tejados de las grandes ciudades y pasarán a tener la apariencia de la negra pizarra típica de las casas de montaña?. Si eso llega a ser así, seguramente será la principal evidencia de la definitiva implantación de un tipo de energía renovable, limpia y segura: la energía solar. Aunque a un ritmo lento, en los países industrializados se impulsa la instalación de paneles solares. A la par, la tecnología solar constituye el único recurso viable para disponer de electricidad en numerosos países del tercer mundo.

En zonas donde la escasez de agua pone en peligro la misma supervivencia, por ejemplo en países de África central, la instalación de unos paneles fotovoltaicos está permitiendo extraer agua de pozos. Donde no existen centrales eléctricas o en lugares donde no llegan las redes -como pueden ser además muchos puntos de Sudamérica y Asia pero también enclaves rurales de los países industrializados- mediante la energía solar se pueden satisfacer necesidades que son básicas: enchufar una nevera para poder conservar los alimentos, los niños pueden disponer de luz para estudiar cuando cae la noche, es posible alimentar los repetidores de una red de telefonía móvil para situaciones de emergencia… aún más, por ejemplo, en nuestro ámbito occidental un pequeño generador fotovoltaico transportable se puede usar para obtener electricidad en unas posibles vacaciones o salidas de fin semana a una casa aislada en la montaña o el campo. Y también constituye todo un mundo la cocina solar; se trata de fabricar uno mismo un horno solar -de fácil construcción aprovechando cartón, papel de aluminio y vidrio o plástico- capaz de cocer los alimentos aprovechando la energía solar e incluso, según quienes lo han probado, de conferirles un sabor especial con categoría de gourmet. (Sobre la construcción de esas cocinas solares se puede encontrar abundante información en http://solarcooking.org/espanol/minspan.htm)

Fuera de esas situaciones, en los países avanzados la energía solar permite que el mismo ciudadano se convierta en productor de la energía que consume. De hecho, esto ya está siendo así en un número creciente de viviendas. En España, la legislación vigente desde 1998 exige a las compañías eléctricas que compren a los particulares la energía que estos produzcan mediante sistemas como los fotovoltaicos. Pero a parte de esos ingresos para el bolsillo (que en realidad no se empiezan a notar hasta que se ha amortizado la instalación, lo cual puede tardar unos 8 años) los grandes beneficios del uso generalizado de la energía solar y de otras energías renovables consisten, sobre todo, en reducir el daño sobre el medio ambiente.

Según destaca el portavoz de la campaña Elige Energía Positiva de Greenpeace España, Emilio Rull,  "la energía solar no tiene un impacto medioambiental negativo, mientras que las usadas mayoritariamente en la actualidad, derivadas de los combustibles fósiles, están emitiendo a la atmósfera el CO2 responsable del cambio climático, y también hemos podido comprobar el alto potencial de riesgo que entraña la energía nuclear".

Dos sistemas
Si en un principio las "células solares" sirvieron para proporcionar electricidad a los primeros satélites espaciales, en la actualidad los paneles solares equipados con avanzadas células de silicio pueden ser dispuestos en cualquier lugar, desde en una farola de la autopista hasta a lomos de un camello. De hecho, en muchas ciudades europeas se está aprovechando la tecnología solar para alimentar el alumbrado urbano, los semáforos, los transportes públicos, servicios en los aeropuertos y, en general, todo tipo de maquinaria o aparatos que requieren electricidad. Y también se usa tecnología solar de manera diferente en hospitales, balnearios o piscinas, pues el aprovechamiento de la energía solar se realiza de dos formas diferentes: los colectores térmicos permiten obtener calor y agua sanitaria mientras que los módulos fotovoltaicos transforman la radiación solar en electricidad. Ésta última se puede aplicar en instalaciones autónomas en zonas remotas o en sistemas conectados a red en los núcleos urbanos.

Las posibilidades es estos sistemas son innumerables, según opina el director general de Isofoton, José Luis Manzano, pues su aplicación "depende de la imaginación, y esta es infinita, y que en todo aquellos que se nos ocurra la energía solar constituye una alternativa importante". Isofoton es una empresa española líder en Europa en el desarrollo de soluciones energéticas solares que ha realizado proyectos tan dispares como proveer de tecnología solar a un hospital de Ghana o a la red de tranvías de Ginebra. De hecho, el sector industrial español de tecnología solar se encuentra en la vanguardia mundial tanto en lo que se refiere a investigación como en cuanto a producción de infraestructuras de tecnología solar.

Según el presidente de la Asociación Española de la Industria Fotovoltaica, Javier Anta, "la industria está invirtiendo en desarrollo y actualmente se abren muchas posibilidades de bajo coste. Hasta hace pocos años esta tecnología sólo se usaba en satélites y otros fines muy concretos pero ahora ya se dispone de sistemas estándar aptos para muchos usos domésticos e industriales".

Una necesidad
Por su parte, José Luis Manzano, destaca la importancia que tienen estas soluciones para los países del tercer mundo donde "el uso de las energías alternativas no se debe a razones ecológicas o políticas sino que es la única respuesta posible a una necesidad acuciante de obtener unos servicios mínimos". Por otra parte, considera que "el mundo cada vez va a necesitar más energía y las energías alternativas deben tener un papel muy importante como complemento a las existentes".

Pero el gran despegue, en opinión de diferentes expertos, no se podrá producir sin un decidido apoyo de los gobiernos. Así lo destaca Emilio Rull: "tiene que haber una decisión política firme de dar acceso a las energías renovables a la red, concediendo subvenciones para que haya una expansión y bajen los costes de producción. Sin embargo, el sistema energético actual, basado en la energía nuclear y en los combustibles fósiles tiene mucho poder e influencia sobre los gobiernos, no hay que olvidar que, por ejemplo, George Bush alcanzó la presidencia de Estados Unidos gracias al apoyo de las petroleras. Hay que romper esa dinámica, tender hacia las energías renovables haciendo un uso racional de la energía y dejando de crear un daño irreparable en el medio ambiente".