El décimo planeta

Un nuevo planeta ha sido bautizado como Quaoar, nombre de un dios de la tribu amerindia de los Tongva

Publicado en

CNR
Publicado en el 2003
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A una distancia de 6,4 billones quilómetros de nosotros, en el llamado Cinturón de Kluipert -más allá de Plutón- un cuerpo celeste descubierto por dos astrónomos de California está reclamando el derecho a ser reconocido como el décimo planeta de nuestra galaxia. Este es el hallazago del más gran cuerpo celeste desde que hace 72 años fuera descubierto el noveno planeta, Plutón, y algunos astrónomos estiman que aún se podrían hallar más “objetos” de gran tamaño que hasta ahora habrían pasado desapercibidos a los telescopios terrestres. Sin embargo, otros astrónomos cuestionan si al cuerpo recién descubierto se le debe conceder la categoría de planeta y, a tenor de los nuevos descubrimientos, plantean incluso que Plutón deba ser considerado como tal.

El que podría ser el décimo planeta de la Via Láctea fue descubierto el 4 de junio del pasado año por los astrónomos del Instituto de Tecnología de California (CalTech) Michael Brown y Chadwick Trujillo, tras siete meses de búsqueda con el telescopio semiautomatizado de Monte Palomar, en California. Ellos preveían que en el Cinturón de Kluipert había grandes cuerpos celestes aún sin descubrir y creen que en los próximos años se podrán detectar otros 10 grandes “objetos”.

Pero la lejanía del cuerpo les imposibilitó ver más que un pequeño objeto moviéndose en la constelación de Ofiuco. Si es que estas medidas pueden servir para hacerse una idea, se calcula que se tardarían 100.000 años en recorrer un trayecto similar andando, 25 años en un viaje en el Shuttle o que la luz del sol tarda 5 horas en llegar a Quaoar. Para corroborar su descubrimiento, Brown y Trujillo solicitaron hacer uso del Telescopio Espacial Hubble, situado en órbita por encima de nuestra atmósfera; con él pudieron establecer mediante medidas ópticas el tamaño del cuerpo: 1.250 kilómetros de diámetro, aproximadamente la mitad que Plutón. Los astrónomos contrastaron esa apreciación mediante medidas térmicas, para lo cual usaron el radiotelescopio IRAM hispanoalemán, situado en el Pico Veleta, en Sierra Nevada. También pudieron calcular que su órbita -casi circular y con una inclinación de 8 grados- le permite girar alrededor del Sol cada 288 años terrestres. Se pienda que es un cuerpo rocoso y, según apreciaciones realizadas con el telescopio Keck de Hawai, se tiene la certeza de que contiene agua helada y se sospecha que hay otros componentes químicos helados como metano (hielo de gas natural) y metanol (hielo de alcohol), bióxido de carbono (hielo seco) y monóxido de carbono (un hielo muy grueso).

El planeta, en un principio llamado 2002 LM60, ha sido definitivamente bautizado por sus descubridores como Quaoar, el nombre de un dios de la tribu amerindia de los Tongva, nativos de la actual zona de Los Angeles (California), quien según su cosmología puso orden en el mundo sobre un caos primigenio y creó a los animales y la humanidad.

Ahora bien, los mismos descubridores –Brown y Trujillo- dudan que Quaoar pueda ser considerado un planeta. Es más, su existencia vuelve a poner en entredicho la categorización de Plutón. En el año 1999, la Unión Astronómica Internacional confirmó el status de Plutón como planeta, después de que hubiera sido puesto en entredicho por reputados astrónomos y científicos espaciales. Estos argüían que Plutón –en realidad un planeta doble junto a su gran satélite Caronte -  bien podía ser un asteroide capturado gravitatoriamente por el sol, y no un cuerpo generado cuando la constitución del Sistema Solar. Sus argumentaciones, entre otras cuestiones, se apoyaban en  la inclinación de su órbita y en su composición, similar a la de los cuerpos helados del Cinturón de Kuiper.

Y para Mike Brown, “si Plutón fuera descubierto hoy nadie lo llamaría planeta”, pues el astrónomo cree que tanto él como Quaoar son objetos del Cinturón de Kluiper. Es más, Brown y  Trujillo consideran probable que haya allí objetos más grandes que Quaoar, pues cuando lo descubrieron sólo habían explorado el 5% de esa parte del cielo. En su opinión es incluso factible que exista otro Plutón esperando a ser descubierto.

Así las cosas, de momento la decisión estaría en manos de la Unión Astronómica Internacional. Y nuestro Sistema Solar tanto podría pasar a contar con diez planetas como a quedarse repentinamente con ocho. Todo ello con permiso de los nuevos descubrimientos astronómicos que permitan los avances técnicos de los telescopios, pues allí fuera aún queda mucho por conocer.