E-learning, la nueva e-ducación

Real educación virtual

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CNR
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Cada tarde, al salir de su trabajo, Maria del Carmen Labrador, de 24 años, enciende el ordenador y se conecta al campus virtual para entregar los ejercicios o plantear dudas a sus profesores de la licenciatura de administración y dirección de empresas. Vía Internet, ya ha obtenido la diplomatura en empresariales. En su caso, se aúnan dos de las principales circunstancias que están llevando a auge al e-learning en todo el mundo: la posibilidad de compatibilizar trabajo con estudios y el poder cursarlos desde su casa, en la pequeña localidad donde vive, Gandesa (Tarragona), sin tener que desplazarse a una ciudad lejana.

La educación a través de Internet abarca muchos más campos que el universitario y las ventajas que se le atribuyen son también mucho mayores que las reportadas por esa comodidad "geográfica" o de parcelación propia del tiempo. Según diferentes expertos, el uso acertado de las nuevas tecnologías permite aumentar el nivel de retención de los conocimientos del alumno hasta un 75%, mientras que el índice estimado en la formación tradicional en un aula estaría en torno a un 10%.

A la par, son invocadas modernas teorías educativas para cantar los beneficios intrínsecos de la "red" como vía idónea para la enseñanza. Isabel Borrás, profesora de la San Diego State University de los Estados Unidos, relaciona Internet, en cuanto a "sistema abierto guiado por el interés, iniciado por el aprendiz o intelectual y conceptualmente provocador", con la Teoría del Constructivismo (Bordner, 1986; Jonassen, 1991; Duffy y Jonassen, 1992). Ésta, entre otras cuestiones, postula el aprendizaje como una transformación del conocimiento a partir de la experimentación y la resolución de problemas, en un proceso en el que equivocarse es, incluso, una base para la formación.

También Internet, considerado como un entorno de interacción entre personas de diferentes niveles de experiencias y culturas, se demuestra como marco acorde a la Teoría de la Conversación enunciada por Vygotsky (1978). En ella se postula que el conocimiento es resultado de una interacción entre individuos hasta alcanzar un acuerdo. Igualmente, el estatus de "realidad virtual" es relacionado con la Teoría del Conocimiento Situado (Young, 1993; Gibson, 1986). Según ella, el aprendizaje parte de la relación del individuo y su entorno, y, al respecto, se estima que la particular naturaleza de Internet favorece el proceso de aprendizaje.

Aunque tal vez ajena a esas teorías, Maria del Carmen Labrador ha podido comprobar a lo largo de sus estudios virtuales que "se requiere un esfuerzo suplementario, ya que es necesaria una especial disciplina personal; pero a la vez la manera de trabajar permite una mejor asimilación de las materias". En un día normal en su clase virtual, la estudiante real pulsa con el ratón sobre el menú de asignaturas para entregar sus trabajos o plantear sus problemas. Estos suelen ser respondidos en un plazo máximo de 24 horas. También puede participar con sus compañeros en debates sobre los temas de estudio o -clicando en otra pestaña- en fórums abiertos a cuestiones más generales. En todos esos casos, como es común actualmente en la mayoría de la formación e-learning, las respuestas no son en tiempo real, sino que cada cual da su opinión cuando le va bien conectarse.

Pero ello, lejos de ser considerado un inconveniente, es tenido como una ventaja del medio, pues permite reflexionar y madurar las opiniones para obtener más provecho. A la vez es imprescindible para mantener esa independencia temporal, para poder cumplir con la jornada laboral u otras obligaciones. Así, algunos expertos ven en recursos que se prometen de futuro, como la videoconferencia, un complemento útil para actos puntuales, pero no prevén que sea la base del sistema, porque distorsionaría la concepción actual del e-learning; sería como acudir a una clase normal, pero desde casa.

De momento, como todo no es estudio, y más que nadie los estudiantes necesitan "airearse", los cursos más avanzados de e-learning promueven las relaciones sociales en lugares como puede ser el bar virtual, donde las conversaciones son distendidas, sobre los temas más variopintos. Poco dada al bar, María del Carmen ha preferido los chats particulares con sus compañeros de clase, que le han permitido entablar "amistades buenísimas, tanto o más que las presenciales" y no sentirse aislada por el hecho de estar sola en su cuarto frente a la pantalla del ordenador.

Apuesta pública y privada
De lo que no cabe duda es de la fuerte apuesta privada y pública que en todo el mundo se está haciendo por el e-learning. En Estados Unidos, el mercado de la educación vía Internet movió 2.300 millones de dólares el pasado año y, según un informe de la International Data Corporation (IDC) la facturación podría ascender hasta los 11.000 millones de dólares en el año 2005.

Igualmente, según el Ministerio de Industria español, el sector del e--learning crecerá en Europa a una media anual del 96% hasta el año 2004. Por su parte, la Unión Europea está impulsando un proyecto de desarrollo del e-learning como clave de la educación del futuro en Europa. En él ya se han invertido 170 millones de euros (28.260 millones de pesetas). Se enmarca ahí una iniciativa como el Public Private Partnership (PPP), basada en la colaboración entre sector privado y público, con la participación de empresas como IBM, Cisco, Nokia o SmartForce.

Un sistema centenario
Y sin embargo, en el campo de la educación a distancia, que en cierta manera tiene al e-learning como el modelo más avanzado, existen precedentes europeos - entre ellos españoles- que se remontan a principios del pasado siglo XX. Mucho más reciente es la época en que nuevos recursos tecnológicos se mostraron idóneos para la actividad de esos centros. Así, no habrán transcurrido aún 20 años desde que algunas entidades empezaron a utilizar los CDROMS como complemento de soporte del material docente. Los CD's ya permitían aprovechar los sistemas multimedia - imagen y sonido -, ofrecer la información de una manera amena y unas primeras presentaciones hipertextuales. No obstante, hay quien apunta que el e-learning no es una evolución de la educación a distancia, sino toda una nueva forma de aprendizaje.

El gran despertar del e-learning en España se habría producido no hace más de dos años, aunque hay precedentes iniciados hace unos seis años. Y seis años, en Internet, es casi una eternidad. Ahora bien, la oferta actual es heterogénea, tanto en cuanto a las disciplinas de los cursos como a los sistemas utilizados para impartirlos.

E-learning, o teleeducación como es conocida en castellano, se refiere en un sentido amplio a toda la formación educativa que utiliza Internet como soporte para su transmisión. Una definición oficial de 1996, de la Dirección General de Telecomunicaciones de Teleeducación, concretó la definición así: "es el desarrollo del proceso de formación a distancia (reglada o no reglada), basado en el uso de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones, que posibilitan un aprendizaje interactivo, flexible y accesible a cualquier receptor potencial". 

En ese gran mundo paralelo en que se ha convertido Internet, las ofertas de enseñanza se multiplican. Según los expertos algunos de esos cursos sólo podrían considerarse e-learning en cuanto a que son ofrecidos en Internet, pero no porque estén basados en una formación interactiva que aproveche los recursos de la tecnología de la información.

Al respecto, más que nada, hay que tener en cuenta cuales son los intereses perseguidos personalmente, qué se está ofreciendo y cual es el coste. A alguien puede resultar útil, por ejemplo, realizar un rápido y gratuito "curso e-learning" sobre como elaborar un currículum, aunque este sólo consista en leer una explicación con posibilidad de hacer unas prácticas en una plantilla web, sin todo el background exigible a otros niveles.

Diferente es cuando se busca una educación de más calado, pueda ser el caso de un FP, un carrera universitaria, idiomas, un master, etc… Entonces lo primero, sin duda, es comprobar la entidad del centro que imparte los estudios, que estos estén perfectamente homologados o tengan un reconocimiento en su ámbito, cuando no se trata de cursos oficiales y la titulación se respalda en el prestigio del centro. Una garantía puede venir de que la institución cuente con experiencia contrastada en la educación presencial. Pero ello de por sí no conlleva que la formación en e-learning sea del mismo nivel, máxime cuando en el grado actual de desarrollo no existen unos estandares de cómo debe ser esa educación.

La clave, interactividad
Al respecto, Joan Pujolar, director de programa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), considera que el principal aspecto para que un e-learning sea de calidad es que "haya unos profesores y tutores que realicen un seguimiento del trabajo del estudiante, aportando interactividad y feed-back". Esta opinión adquiere mayor relieve si se tiene en cuenta que la UOC es una experiencia pionera en toda Europa, ya que desde su creación, en 1995, fue concebida como Universidad plenamente virtual. Aunque un gran número de Universidades de España están desarrollando sus propios campus virtuales e imparten diferentes cursos de gran calidad, la UOC es la única dedicada exclusivamente a la enseñanza no presencial vía internet. Actualmente cuenta con 20.000 estudiantes matriculados, imparte su educación en catalán y castellano y se plantea ampliar las posibilidades al inglés e, incluso, al chino.

Pujolar considera que las horas dedicadas a las clases en una Universidad tradicional pueden ser invertidas por un estudiante "virtual" para su trabajo personal, obteniendo un mayor aprovechamiento. Por su parte, el profesor dispone de más tiempo para realizar una atención personalizada y resolver dudas concretas. Según esto, la interactividad en el mundo virtual puede ser mayor que en el mundo físico, donde las horas de despacho son a menudo escasas.

Asímismo, Pujolar destaca la importancia de aprovechar los recursos tecnológicos en la elaboración del material didáctico para que el e-learning adquiera verdadera identidad. Así, las últimas investigaciones se dirigen a explotar todas las posibilidades del hipertexto, el sistema de menús vinculados en que se basan las webs. En ese marco se estudia la construcción de super-presentaciones que permitan acceder a todos los conocimientos multidisciplinares relacionados. Por ejemplo, la imagen de un cuadro barroco daría paso a información sobre pintura pero también sobre historia, antropología, medicina, ciencias, etc…

Ampliar la formación
Según un estudio del Departamento de Tecnologías de las Comunicaciones de la Universidad Carlos III de Madrid, el perfil del estudiante de e-learning actual en España responde al de individuos entre 25 y 40 años, en su mayoría varones, que poseen estudios universitarios relacionados de algún modo con las nuevas tecnologías, conocimientos de informática a nivel de usuario o superiores y no tienen tiempo para realizar cursos presenciales que les serían útiles en su vida profesional o les permitirían ampliar su formación.

Precisamente, en un campo relacionado -los cursos de formación continua en empresas - se está evidenciando en los últimos meses un gran crecimiento del e-learning en España. A favor de este sistema alegan que permite formar a numerosos empleados en poco tiempo, sin necesidad de que tengan que abandonar su puesto de trabajo, su disponibilidad esté sometida a la coincidencia de horarios y sin que la dispersión geográfica en diferentes centros sea un handicap. A la vez, aseguran que con cursos basados en e-learning se pueden introducir rápidamente cambios de estrategia corporativa, homogeneizar valores y políticas de los empleados para evitar disfuncionalidades y ganar en competitividad. Tal vez por todo ello, el e-learning recibe alrededor del 5% del presupuesto de formación de las empresas estadounidenses, esto son alrededor de 500 millardos de pesetas.  

Por otra parte, entre la abundante oferta existente en la Red destacan los cursos de informática, telemática y gestión empresarial, dando respuesta al interés de técnicos que precisan conocimientos empresariales para acceder a puestos de gestión. Otro grupo de temas con destacada presencia se refiere a cursos biosanitarios, de biotecnología y de medio ambiente. Pero, por supuesto, cursos estrella son los de idiomas, en especial los de inglés.

Falta el ordenador
Una vez decididos sobre qué estudiar y bien informados sobre la oferta más conveniente, aunque obvio, no hay que olvidar que para realizar un curso de e-learning es imprescindible un ordenador. La mayoría de centros especifican que se precisa un PC compatible con sistema operativo Microsoft Windows -no se suele informar sobre la posibilidad de utilizar un Mac-, lector de CD Rom, tarjeta de sonido, impresora, conexión a internet y programas de navegación. Para quienes deban comprarlo, se recomienda adquirir el más avanzado en ese momento al alcance de su bolsillo, aunque dado el ritmo de innovación del mercado informático ello no es garantía de que haya quedado obsoleto al finalizar los estudios, si estos se prolongan varios cursos.

Por otra parte, causa de desespero puede ser en ocasiones la lentitud de las conexiones. Sistemas ya existentes -como el ADSL o la fibra óptica- son una buena solución aunque algo cara, y tampoco están a disposición de todos los usuarios. Los expertos auguran un gran desarrollo de Internet y el e-learning cuando llegue la anunciada Internet vía satélite, por televisión o el MDDS, un sistema digital terrestre sin cable similar al que usan los teléfonos móviles. Por ahora, los módems de 56 kps son los más habituales a nivel doméstico y la tarifa plana, aunque criticada, el mejor recurso para no arruinarse con la factura del teléfono, que corre a cargo del estudiante.

A través de esas redes y desde ese ordenador que tenemos en casa nos será posible elegir un curso aunque se imparta desde una entidad situada a miles de kilómetros de distancia, incluso en otro país. Podremos acomodar su desarrollo a nuestras circunstancias beneficiándonos además de las nuevas herramientas de la tecnología de la información. Pero de momento, al menos para la obtención de titulaciones oficiales, en e-learning tampoco se salva nadie de los exámenes finales presenciales. Para efectuarlos se organizan rigurosos sistemas de identificación, en unos espacios reales en los que pierde su importancia la capacidad del procesador de nuestro ordenador o los Megabytes de memoria del disco duro.