Clemente Alonso: “El ironman te forma no sólo deportivamente sino también espiritual y psicológicamente”

El principal objetivo del corredor de Asics para esta temporada es el iroman de Hawai

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Publicado en el 2012
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De la natación, con la que empezó a los 7 años, se pasó al triatlón cuando tenía 18 años. fue campeón de Europa júnior en 1998, subcampeón absoluto de España en 1998 y 2005, campeón de España de larga distancia en 2005, 2006 y 2007… Y en el año 2009, decidió dedicarse exclusivamente a las pruebas de larga distancia, al ironman: “es la evolución natural, el ironman es la esencia del triatlón, es con lo que comenzó este deporte”, afirma Clemente Alonso.

¿Qué motiva a alguien a enfrentarse a una prueba tan dura como un ironman?
El ironman, y los deportes de fondo en general, fortalecen el carácter: quien tiene disciplina para entrenar tantas horas -muchas veces además compaginando con el trabajo y la atención a la familia- y para participar en pruebas tan exigentes, está trabajando no sólo en lo deportivo sino también a un nivel psicológico y espiritual, lo que tiene repercusiones en todas las facetas de la vida. Son muchas horas de entrenamiento en solitario, con mucha introspección, con una búsqueda de auto-superación constante… En mi opinión, esta combinación deportiva e intelectual-espiritual hace que cada vez más gente se esté enganchando a los deportes de fondo.

¿Es necesario, o conveniente, empezar con triatlón y pasar después a ironman?
Necesario no, conveniente sí. Últimamente veo a mucha gente que se lanza directamente a hacer un ironman, pero no me parece prudente. Muy posiblemente no van a disfrutarlo, ni aprender, ni dominar las distancias… 

¿Dominar las distancias?
Sí, poder rendir al máximo en cada distancia de cada especialidad: 3,86 km de natación, 180 km de ciclismo y 42,2 km de carrera… Claro que, por ejemplo, se puede hacer la maratón andando pero no se trata de eso… Además, en una prueba de tantas horas hay muchos factores que influyen y muchas posibilidades de que algo falle si no hay toda una experiencia progresiva previa. No obstante hay gente que le echa mucho valor y se lanza de cabeza a un ironman y, aunque todo el mundo va a sufrir al final, para quien se presenta poco preparado se puede convertir en un auténtico calvario, pueden llegar a la meta destrozados y no se trata de eso, un ironman hay que disfrutarlo.

Entonces, empezar con triatlón…
Los triatlones “cortos”, de distancia olímpica (1,5 km de natación, 40 km de ciclismo, 10 km de carrera), son muy divertidos y relativamente fáciles de hacer. No es necesario tratar de ganar cada carrera sino que se puede ir trabajando para controlar cada especialidad, ir aumentando la fortaleza del cuerpo, creciendo poco a poco…

¿Cuál es tu principal objetivo para este año?
El ironman de Hawai. En el 2009 tuve allí problemas mecánicos en la bici y finalicé en la posición 17, desde entonces tengo esa espina clavada y quiero volver a correr allí para ver lo que valgo, porque es la prueba más competitiva del mundo en larga distancia. Cierto que no están todos los mejores pero hay un nivel muy alto, está la élite mundial.