Aviones de la NASA

Como la NASA revoluciona la aviación

Publicado en

CNR
Publicado en el 2002
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La preeminencia en el espacio aéreo mundial es también uno de los principales objetivos de la NASA, tal vez más conocida por sus avances en la conquista del espacio. La institución norteamericana sigue desarrollando aviones y tecnología para la conquista del espacio aéreo terrestre. Uno de sus últimos empeños es conseguir el avión que sirva tanto para navegar en nuestra atmósfera como en el espacio exterior. Y paralelamente, avanzar en todo tipo de sistemas de navegación aérea. Para algunos, un futuro avión "utilitario", aparcado en el garaje de casa, se está convirtiendo en una posibilidad cercana en el tiempo.

Aunque la NASA destina la mayor porción de su presupuesto a la investigación y proyectos en el espacio, una parte considerable de ese esfuerzo e inversión se concentra en los programas aeronáuticos. No en vano, las siglas de la organización corresponden a National Aeronautics and Space Administration (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio). Y de hecho, la agencia inició su andadura en octubre de 1958 como una evolución del Comité Nacional Asesor para la Aeronaútica. Muchos de los descubrimientos experimentados en aeronáutica fueron utilizados para realizar las primeras misiones espaciales.

Tecnología cotidiana
Aún hoy, la NASA continúa investigando, experimentando y desarrollando nuevos prototipos de aviones y sistemas  de navegación aérea, que a menudo tienen tanto una aplicación en la aviación militar o comercial como en los  programas espaciales. Y ni que decir tiene que muchas de esas tecnologías también son aplicadas en aparatos de uso doméstico y cotidiano. De hecho, una de las estrategias explícitas de la NASA se denomina Comercialización de la Tecnología y persigue dar una salida comercial a los innovaciones que aparecen en las continuas innovaciones.

Baste mencionar, como botón de muestra, que los correctores dentales transparentes se fabrican con una cerámica translúcida creada por la NASA en la búsqueda de nuevos materiales resistentes para aviones y naves espaciales. Igualmente, los códigos de barras tan habituales en todo tipo de productos comerciales fueron inicialmente desarrollados para clasificar los millones de piezas que se usan en la construcción de todo tipo de aeronaves y un nuevo material acolchado llamado Temper Foam -concebido en principio para el acolchado de aviones- se usa para fabricar con mayor capacidad de amortiguamiento; los jugadores de fútbol americano usan ese tipo de casco.

La NASA cuenta específicamente con el programa Aerospace Technology Enterprise cuya principal misión es "avanzar a los Estados Unidos en la preeminencia de la investigación y tecnología aerospacial". Este programa, que engloba la mayor parte de investigaciones relativas a la aeronáutica, cuenta para el año 2003 con un presupuesto de 2.815,8 millones de dólares, un 11 por ciento más que el destinado al pasado año 2002. Esa cantidad tan sólo representa un 18,7% del total del presupuesto de la NASA, pero hay que tener en cuenta que los vuelos tripulados al espacio (el apartado que recibe un mayor monto) requieren mayores inversiones.

Seguridad
Así, uno de los proyectos en curso recibe el nombre de "Revolucionar la aviación" y centra buena parte de sus esfuerzos en el desarrollo de aparatos y sistemas aeronáuticos más seguros. En ese campo, por ejemplo, científicos del Ames Research Center de la NASA en colaboración con investigadores de la compañía privada Boeing están desarrollando el Sistema de Control de Vuelo Inteligente, basado en un software conocido como "red neuronal" capaz de "aprender" por sí mismo, que podría reducir el riesgo de accidentes aéreos.

En el mismo campo, el Langley Research Center está impulsando la Visión Sintética, un sistema que permitiría observar a los pilotos en un monitor una recreación virtual exacta del espacio fuera del avión. Según el director de la investigación, Michael Lewis, "la visión limitada es el principal factor en la mayoría de accidentes aéreos fatales; si los pilotos pueden tener unas imágenes en 3-D transmitidas vía satélite que no se verían afectadas por una mala climatología o la oscuridad de la noche, disminuiría enormemente el riesgo de accidentes".

Y, también en materia de seguridad, se está preparando un sistema para evitar la repetición de ataques terroristas con aviones como los ocurridos el 11 de septiembre. Según el directivo de la NASA John White "se dispone ya de la tecnología, sólo se trata de reconsiderar programas ya existente para permitir a las torres de control tomar el mando de un avión del cual se tenga constancia que se dirige hacia un edificio".

Los aviones del futuro
Una de las últimas investigaciones es el llamado Proyecto Morphing, que desarrolla el Centro de Investigaciones Langley. Su principal tarea es prever cómo podrían ser dentro de 20 años los diseños aerospaciales más avanzados y a partir de esa previsión empezar a desarrollar las tecnologías necesarias para permitir la construcción de esos aparatos. En esa labor, que precisa de un esfuerzo imaginativo cercano a la ciencia ficción, los investigadores del Morphing están obteniendo una importante fuente de inspiración  en la Naturaleza, utilizando la práctica llamada "biomimética", una especie de obtención de conocimiento a partir de la observación de lo natural.

Según la directora del programa, Anna McGowan, "la Naturaleza hace cosas a las que no podemos ni siquiera acercarnos a imitar. Los pájaros son mucho más maniobrables de lo que son hoy nuestros aviones, los pájaros pueden revolotear, volar hacia atrás y a los lados; y los insectos vuelan cabeza abajo, hacen "loops" y todo tipo de cosas que nuestros aviones aún son incapaces de intentar".

Así, los investigadores del proyecto Morphing prevén que los aviones puedan tener en un futuro cercano alas auto-flexionantes, que reaccionarían como organismos vivientes, fabricadas con materiales inteligentes capaces de curvarse al recibir una orden, de sentir una presión y transformarse de líquidos a sólidos cuando son sometidos a un campo magnético. Según McGowan, "para hacer posible esa tecnología se necesita distribuir sensores a través de las alas construidas con materiales inteligentes y que operen como lo hacen los músculos y nervios del cuerpo humano, reaccionado de forma instantánea".

Por otra parte, uno de los grandes retos de la NASA durante el año 2003 consiste en avanzar en el desarrollo de la Tercera Generación del Programa del Vehículo Lanzadera Reutilizable. Se trata de una aeronave que tendría las posibilidades de los aviones para aterrizar y despegar en la Tierra y que a la vez podría viajar al espacio y hacer lo propio en otros planetas, lo cual permitiría abaratar el coste de los viajes a otros planetas y con ello se abre una puerta más a una futura posibilidad de "vuelos charter" al espacio. Para hacer posibles esos nuevos aviones espaciales, los investigadores se están concentrado en el desarrollo de tecnología hipersónica, con sistemas de propulsión a partir de oxígeno líquido y etanol y de oxígeno líquido e hidrógeno líquido.