Los orígenes del café

Texto complementario a

Diferentes leyendas han creado una aureola mítica entorno al descubrimiento del café. Una de ellas explica que fue Kaldi, un pastor del altiplano etíope, el primero en apreciar las propiedades de esos frutos tras observar la excitación de unas ovejas que habían comido las bayas de la planta. En cualquier caso, la palabra ‘café’ procede del árabe ‘qahwa’, cuyo significado es “bebida vegetal”. En un principio los árabes tomaban el fruto entero de la planta; más tarde empezaron a extraer las semillas y molerlas, pero no dieron el paso a hervirlas con agua hasta el año 1000 d.c., y no usaron el procedimiento de tostarlas hasta 300 siglos después. La bebida desembarcó, conocida como “vino de Arabia”, en los puertos de Venecia y Marsella en el siglo XVI. Pero el café empezó a popularizarse en Europa después de que los turcos abandonasen una gran cantidad de café al ser derrotados en Viena en 1683. Desde entonces, los austríacos festejaron esa victoria tomando café y unos dulces en forma de media luna y de allí su consumo se extendió al resto de Europa.