Obstáculos del viaje a Marte

Texto complementario a

Económicos

  • El coste. Diferentes expertos afirman que el mayor obstáculo en la actualidad para enviar una misión humana a Marte es el coste económico. Se estima que una misión tripulada podría precisar un gasto de alrededor de 20 billones de dólares, pues sería preciso que la aeronave cargase con toda la tecnología y material necesarios para que los astronautas pudieran sobrevivir durante dos años en Marte y regresar a la Tierra. Frente a eso, por ejemplo, el satélite de telecomunicaciones que la NASA prevé poner en órbita en Marte a finales de esta década tiene un coste previsto de 200 millones de dólares.
  • Misión internacional. Para poder sufragar los gastos de ese viaje, tanto la NASA como Agencia Espacial Europea (ESA) han manifestado en diferentes ocasiones que sólo un proyecto conjunto internacional podría hacer posible el viaje tripulado. Cabe tener en cuenta que el presupuesto de la NASA para el año 2004 es de 15.469 billones de dólares y que de ellos se destinan 4 billones a las misiones espaciales. La ESA, en el marco del programa Aurora que prevé viajes tripulados para el año 2025, impulsa la colaboración de Estados Unidos, Rusia, Japón y posiblemente China. Ese proyecto tiene que vencer importantes barreras políticas, pero se espera que el precedente a la Estación Espacial Internacional ayude a vencer esas dificultades.

Técnicos
Una aeronave tripulada llegaría desde la Tierra a Marte en seis meses y tardaría otro tanto en volver, pero antes los astronautas tendrían que pasar dos años en Marte hasta que los dos planetas se volvieran a encontrar en una situación idónea para el regreso con un bajo gasto de energía. Esa larga estancia forzada crea una serie de dificultades añadidas.

  • La carga y el retorno. Una de las principales dificultades técnicas no reside en llegar a Marte, sino en regresar. En principio, la aeronave debería cargar con el material de investigación y tecnológico para construir infraestructuras en Marte, con provisiones e incluso el oxígeno necesario para que los astronautas pudieran sobrevivir durante dos años. Cuánta más carga, se precisa más combustible para vencer  la gravedad en el despegue y a su vez el combustible incrementa el peso. Y para regresar la aeronave debería desprenderse de la gravedad de Marte y disponer de reservas de combustible para el viaje a la Tierra. Se estudian diferentes soluciones para vencer esos impedimentos.
  • Los alimentos. Teóricamente, sería posible producirlos en la misma nave y posteriormente en Marte, utilizando energía solar en un ambiente muy eficiente y perfectamente controlado.
  • El oxígeno. En un sistema cerrado sería posible reciclar el CO2 y proveerse de oxígeno dentro del mismo sistema.
  • El combustible. Es el problema más difícil de resolver. Los investigadores estudian la posibilidad de obtenerlo a partir de CO2, que integra el 95% de la fina capa atmosférica marciana, agregando otros elementos llevados desde la Tierra. Ese nuevo combustible podría ser quemado con oxígeno que también se produciría en Marte. La NASA ha experimentado con una célula de zirconia –desarrollada en la Universidad de Arizona- para combinarla con el CO2 marciano, pero de momento parece difícil producir en Marte un combustible con una capacidad de propulsión semejante a la del hidrógeno líquido que utilizan actualmente las naves espaciales. 

Obstáculos del viaje a Marte: Adaptación humana
La microgravedad del espacio provoca alteraciones en el organismo y la mente humana. A ello hay que sumar el largo período de inactividad física en espacios reducidos que afectan a la estructura ósea, la función muscular, el sistema cardiovascular y otras funciones del organismo. La NASA destinará 300 millones de dólares durante los próximos cinco años para acelerar las investigaciones que permitan comprender y paliar los efectos en el cuerpo humano de un viaje espacial con una duración de más de 100 días, pero las complicaciones de tipo biomédico pueden poner en peligro una misión a Marte.

Estos son algunos de los posibles problemas a resolver:

  • Huesos frágiles y músculos atrofiados. La microgravedad produce la descalcificación de los huesos. Por cada mes de viaje espacial se registra un pérdida de entre el 1 y el 2 % de la masa ósea. No se disponen de datos para estancias superiores a un año, pero si se aplica esa proporción a una estancia en Marte de dos años, los astronautas podrían perder la cuarta parte de su masa ósea. Ante la falta de exigencia física –a causa de la ausencia de gravedad- los huesos liberan calcio, se debilitan y el nivel de calcio sanguíneo aumenta, lo que produce cálculos renales o calcificaciones de tejidos blandos. Se ha evidenciado que los astronautas regresan a la Tierra más altos, debido a la expansión-descomprensión de los discos de la columna vertebral, pero eso les produce dolores de espalda. Los músculos se atrofian rápidamente porque el cuerpo siente que no los necesita en ausencia de gravedad.
  • “Resfriado espacial”. En el espacio, la presión sanguínea se iguala en todo el cuerpo, mientras que en la Tierra es mayor en los pies y menor en la cabeza. El incremento de presión en la cabeza induce al cuerpo a creer que dispone de excesiva sangre y a los dos o tres días de una misión los astronautas han perdido el 22% de su volumen sanguíneo. Al haber menos sangre, el corazón baja su ritmo y se atrofia. Por la apariencia que ofrecen los astronautas, con el rostro congestionado, este fenómeno es conocido como “resfriado espacial”.
  • Sistema inmune. La ausencia de gravedad resta eficacia de acción a un tipo de linfocitos del sistema inmunitario, las células T, lo que provoca el aumento de virus y bacterias en el organismo de los astronautas. En el espacio reducido de una misión se facilita además el contagio entre los tripulantes.
  • Desorientación y mareos. La ausencia de un arriba y un abajo produce un desajuste entre la información sensorial recibida de la realidad y su procesamiento cerebral. Para paliarlo, el interior de una nave espacial se diseña intentando proporcionar puntos de referencia, por ejemplo pintando el “suelo” de un color oscuro y el “techo” de un color claro, pero en esas condiciones se pueden sufrir ilusiones ópticas y aún queda el mareo producido por la disminución del volumen sanguíneo. Especialistas en medicina espacial estudian la posibilidad de tratar esos desajustes con fármacos.