Una estrategia para hallar empleo

Texto complementario a

  • La preparación para encontrar empleo ha de ser constante, debe iniciarse incluso el mismo día en que se empieza en un nuevo trabajo. Los primeros pasos podrían ser conseguir conocimientos expertos del sector y de las personas influyentes, obtener reputación de alto rendimiento en la empresa y de experto en el campo de actividad fuera de la empresa, y contactos de relieve tanto internos como externos. Esa labor servirá tanto para promoción del trabajo en el que se está como para, si es el caso, buscar un empleo más satisfactorio.
  • Si no se tiene trabajo y se trata de encontrar rápidamente uno hay que diseñar un completo plan de campaña obteniendo información de los sectores y empresas en las que se quisiera trabajar. Se debería contar con una lista de al menos 100 compañías y enviar "cartas de venta" destacando logros personales y profesionales, incluso aunque esas empresas no hayan presentado demandas de empleo. Se hará un seguimiento continuo de las respuestas "de calidad", aquellas que dejan la puerta abierta a una posible incorporación.
  • Todos los logros profesionales se deben apuntar cuantificando al máximo, por ejemplo: mejor decir "durante seis meses conseguí ventas por valor "x" que no "fui responsable del departamento de ventas". Si se trata de la búsqueda del primer empleo y se carece experiencia profesional, se aprovecharán otras actividades del ámbito escolar o social que puedan dar realce de la capacidad organizativa, de liderazgo, etc.
  • Paralelamente, se deben recopilar demandas de empleo aparecidas en las oficinas públicas, diario, bolsas de trabajo tradicionales o por Internet, agencias de empleo, etc. A diferencia de la campaña de ventas, es que ya hay un empleo disponible, pero también mayor competencia por conseguirlo. No se debe contestar a ningún anuncio sin antes haber recopilado toda la información posible sobre el puesto, la empresa y los directivos.
  • Aunque en la demanda se solicite expresamente, sólo se enviará el currículum cuando no haya más remedio. Un currículum general no puede dar cuenta de los logros conseguidos ni de las aptitudes para un puesto y empresa concretas. En cambio, es fácil que contenga "factores eliminatorios" que serán tenidos en cuenta por los seleccionadores como filtro para el siguiente paso, la entrevista. Sin embargo, se debe redactar un currículum de uso propio para tener muy presentes las cualidades y logros personales diferenciales.
  • Se deben hacer el máximo de entrevistas posibles, para aumentar el número de posibilidades de recibir una oferta y para bregarse en esa situación hasta ser un experto. A la entrevista se debe acudir con toda la información posible sobre las actividades de la empresa e, incluso, de la persona que realiza la selección. Hay que prepararse para responder las previsibles preguntas, ensayar previamente y aprovechar la charla para seguir recopilando información: la mayoría de ofertas de trabajo se produce días después de una entrevista, así que con los nuevos datos se enviará una carta de refuerzo destacando los aspectos concretos que nos convierten en el candidato ideal.
  • La piedra angular sobre la que debe sostenerse toda la campaña consiste en mantener una actitud mental positiva. Buscar empleo es como vender un producto, que en este caso es uno mismo. La actitud es fundamental para tener éxito y se debe trabajar en ello siendo consciente de la propia valía, buscando acudir a muchas entrevistas y ofertas -aunque no fructifiquen- como una parte del trabajo que se está realizando y en el que se mejora hasta conseguir el puesto más satisfactorio.
  • Existen tácticas para mantener el control de la entrevista y no convertirse en un pelele en manos del seleccionador. La primera clave para el éxito es mostrarse entusiasta: si uno no se muestra entusiasmado consigo mismo es difícil crear esa sensación en el entrevistador. A partir de ahí, se debe intentar que el entrevistador sea quien más hable formulándole preguntas inteligentes sobre la empresa y el puesto a que se opta. La brillantez de esas preguntas junto oportunos apuntes sobre nuestros logros y capacidades -referidos a asuntos concretos explicados por el seleccionador- lograrán impresionarle más que un largo monólogo sobre cuestiones generales.
  • Otra baza a jugar mano a mano con el entrevistador concierne a los aspectos psicológicos: la táctica del reflejo -empleada por numerosos vendedores- consiste en asimilar sutilmente el ritmo de hablar, la respiración, posturas y movimientos del interlocutor, reflejándolas gradualmente como si uno fuese un espejo. Está demostrado que ello crea una gran empatía. Y se debe estar pendiente de todas las señales del lenguaje corporal: si el entrevistador sonríe, mira directamente o asiente con la cabeza, significa que todo va bien; pero si frunce el ceño, tamborilea nerviosamente con los dedos, mira el reloj continuamente o cruza los brazos, indica que algo va mal y conviene cambiar de táctica.