Un escarabajo a propulsión

Texto complementario a

Científicos de la Universidad norteamericana de Leeds estudian el sistema de defensa natural del escarabajo bombardero buscando mejorar el diseño de los motores de los aviones a propulsión y, en concreto, pretenden solucionar un problema que puede ocurrir a grandes altitudes: reencender un motor que se ha apagado cuando la temperatura exterior es menor a 50 grados bajo cero. El grupo de científicos, dirigido por el profesor Andy McIntosh, confía en poder “copiar” la técnica de ignición del escarabajo bombardero. Este coleóptero puede lanzar un chorro de líquido hirviente a alta presión para defenderse de sus enemigos. Los científicos intentan conocer cómo funciona la cámara de combustión de menos de 1 milímetro,  en forma de corazón, del escarabajo, capaz de realizar hasta cerca de 300 explosiones por segundo y con un inyector que puede girar en cualquier dirección sobre su eje,  con la intención de aplicar los nuevos conocimientos en la mejora de la tecnología aeronáutica.