Última tecnología contra la desertización

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El estudio del cambio climático global y la previsión de catástrofes naturales constituyen uno de los principales retos de los investigadores a nivel mundial. Para ello se dedica la tecnología más puntera, dado que por ejemplo la recreación de modelos climáticos virtuales requiere de los ordenadores más potentes. Los datos de esas investigaciones, junto a los nuevos descubrimientos de los satélites más avanzados, permiten también diseñar estrategias destinadas a repoblar con vegetación los desiertos.

Earth Simulator: La Agencia Espacial Japonesa (NASDA) puso en funcionamiento el pasado mes de marzo un super-ordenador capaz de recrear virtualmente los distintos fenómenos climáticos y geofísicos que suceden en la Tierra, algo de una gran complejidad técnica que requiere de complejos cálculos que sólo pueden realizar los más potentes procesadores. El Earth Simulator dispone de una potencia de 40 teraflops, soportada 5.120 microprocesadores agrupados en 640 máquinas conectadas en cadena. Cada máquina posee una memoria de 16 gigabits, con lo cual la memoria total es de 10 teraoctets. Una de las principales misiones del Earth Simulator consiste en estudiar el calentamiento global del planeta y diseñar estrategias para luchar contra la desertización, pero también se espera poder prevenir catástrofes naturales como seísmos, ciclones o lluvias torrenciales.

El ordenador de la NASA: La Agencia Espacial Norteamericana dispone del superordenador SGI 3800 -que fue en el momento de ponerse en funcionamiento, hace dos años, el más potente del mundo- para realizar recreaciones de modelos climáticos globales y previsiones de futuros cambios o de posibles catástrofes naturales. Las investigaciones realizadas con esta máquina también facilitan la toma de decisiones sobre proyectos a largo plazo para preserver el entorno físico del planeta. El SGI 3800 está equipado con 1.024 procesadores que utilizan un único sistema operativo y una memoria compartida, lo cual supuso una revolución técnica hace dos años. Con él, los científicos pueden realizar en un día cálculos para los cuales el equipo anterior precisaba de un año.

El satélite Tropical Rainfall Measuring Mission (TRMM) es una de las principales herramientas disponibles en la actualidad para el estudio del clima y la previsión de inundaciones. Misión conjunta de la NASA y la NASDA, permite a los científicos calcular la cantidad de precipitaciones que las nubes pueden producir, mientras que la mayoría de satélites de teledetección sólo pueden fotografiar las áreas una vez que han sido inundadas por la lluvia. Además, sus datos son siempre actuales, pues es capaz de observar casi toda la superficie terrestre cada tres horas. Los mapas de previsiones están disponibles en Internet en http://trmm.gsfc.nasa.gov/.

La aportación de la ESA: La Agencia Espacial Europea enviará al espacio la misión Cryosat el próximo año 2004 y la misión SMOS en el año 2006, como aportación al proyecto internacional Global Precipitation Mission, el sucesor del TRMM, que permitirá medir las precipitaciones de todo el planeta ocho veces al día. En concreto, la misión Cryosat tendrá como prioridad el estudio de las placas de hielo terrestres y oceánicas, mientras que la SMOS medirá la humedad del suelo y la salinidad de los mares.