Traslados de edificios sonados

Texto complementario a

La locura china
En China el desplazamiento de edificios de gran envergadura parece estar alcanzando un nivel de competición entre ciudades por ver quien consigue realizar la mayor proeza. Si en Shangai fue reubicado el Teatro de Nanking, de 5.800 toneladas de peso, en la ciudad Yinchuan –en el noroeste del país- fue movido un edificio de nueve pisos y 7.000 toneladas. El traslado fue a 40 metros de la ubicación original para dejar espacio a la ampliación de 4 a 8 carriles de la calle Pekín, donde estaba ubicado. Los operarios tardaron una semana en cortar los cimientos, colocarlo en una base sobre unos rieles y deslizarla a una velocidad de 0,25 milímetros por hora. Según los promotores del proyecto, se decidió mover el edificio, ocupado por oficinas comercios y viviendas, en vez de derruirlo al tener en cuenta de que se trataba de una construcción relativamente nueva, de 1998, valorada en 4,8 millones de yuanes (unos 500 mil euros). Lo responsables justificaron que la opción de la reubicación “era sencilla, no cambiaba la estructura, tenía un bajo coste y era rápida”.

La distancia más lejana
Inmuebles de menor tamaño han sido desplazados a lugares más lejanos, pero el más grande edificio trasladado a una mayor distancia es, según el Libro Guinnes, el estadounidense Gem Theater y Century Club de Detroit. Se trata, en realidad, de dos antiguos inmuebles unidos: el Century Club fue construido en 1903 y en el año 1927 se le anexionó el Gem Theatre. La causa de su traslado fue la construcción de dos estadios deportivos que forzaban a la demolición. Ante ello, una campaña popular de salvación en el año 1997 reunió el millón y medio de dólares necesarios para desplazar el edificio de 2,750 toneladas hasta un emplazamiento “seguro” a 563 metros. El proceso requirió 25 días y batió un récord en esta particular modalidad.

Los Amish los mueven a pulso
Los Amish (sí, miembros de una de esas comunidades en las que se integra Harrison Ford en “Único testigo”, una de cuyas características es vivir en la actualidad tal como si estuvieran en el siglo XIX, sin utilizar ningún tipo de nueva tecnología) fieles a sus creencias y estilo de vida también desplazan grandes edificios únicamente con la fuerza de sus brazos. Eso fue lo que hicieron el pasado año unos 150 hombres de una comunidad Amish con un gran granero de madera en la localidad estadounidense de Kalona: tras colocar unos largos travesaños bajo la base del edificio, al grito de “un, dos, tres” izaron la estructura e iniciaron su recorrido a pie de unos dos kilómetros hasta el nuevo emplazamiento en la granja Miller. Ello les llevó 4 horas, incluyendo un parada de 1 hora para almorzar y descansos ocasionales de un par de minutos. Según testigos presenciales, la multitud de piernas moviéndose hacía que parecieran un gran ciempiés.

Un barrio entero en Nueva Zelanda
En Nueva Zelanda, en la ciudad de Wellington, tienen en la actualidad programado el traslado de un total de 16 edificios, en su mayoría de madera, del barrio Te Aro afectados por la construcción de una nueva carretera. En este caso la decisión ha sido tomada al tener en cuenta el gran valor histórico de los inmuebles, entre los que se cuentan residencias particulares, comercios y edificios públicos, ya que fueron construidos a finales del siglo XIX cuando llegaron los primeros colonos europeos a esa zona. Las tareas de reubicación, hasta una zona cercana no afectada por la carretera, tienen un coste estimado de 3 millones de euros. En cualquier caso, la reubicación de edificios no es algo nuevo en Wellington: ya en la década de los 20 del pasado siglo fueron desplazados 26 edificios para ampliar una calle céntrica y desde entonces han sido numerosos los desplazamientos de inmuebles, entre ellos el de un museo, una estación de bomberos, un hotel o el de un club social.