Robots con cerebro de cucaracha

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Los robots que se están desarrollando en la actualidad tienen una capacidad de movimiento limitada y en su mayoría sólo pueden caminar por superficies planas gracias a un sistema de sensores ubicado en sus piernas. Pero algunos investigadores como el profesor de Neurociencia Roy Ritzmann y el científico Roger Quinn, de la Case Western Reserve University de Ohio, se están inspirando en los insectos, especialmente en la cucarachas, para poder dotar a los robots de un “cerebro” que les permita subir escaleras, rampas o superar barreras. Según Ritzman, gracias a que los insectos tienen exoesqueleto, es decir un esqueleto externo, es posible estudiar sus movimientos sin necesidad de utilizar rayos X. Además, los insectos poseen sensores en su exterior que son fáciles de investigar y una menor cantidad de neuronas motoras por músculo que las especies vertebradas, con lo cual es más sencillo observar cuáles se actúan con el movimiento. Así, Ritzmann tras estudiar cuidadosamente a las cucarachas, en concreto a la expecie Blaberus discoidales, ha diseñado un cerebro a imagen y semejanza de ese insecto y lo ha colocado en un robot dándole capacidad para mover la parte delantera de su cuerpo hacia arriba o abajo y subir y bajar escaleras u otras superficies. Quinn afirma que se está “tratando de hacer lo mismo que hace una cucaracha, aunque aún es una muy pequeña parte de todo lo que el cerebro del insecto realiza”. El robot cucaracha utiliza antenas para “sentir” el suelo y enviar señales a las partes del cuerpo que deben realizar el movimiento. Según los investigadores, constituye un importante punto de partida para resolver los problemas de la locomoción en robots.