Repoblando desiertos

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Un cinturón verde en Arabia Saudí: Tras realizar una previsión virtual con el superordenador Earth Simulator, el gobierno japonés, las universidades de Tokyo y Kyoto y la compañía Mitsubishi se disponen a iniciar la creación de un cinturón verde de 50 kilómetros cuadrados en el desierto de Arabia Saudí, con el apoyo del gobierno de este país. El proyecto no sólo serviría para reverdecer la parte del desierto saudí cercana al mar Rojo sino que también se plantea como experiencia piloto para repoblar otras zonas desérticas. Las previsiones del Earth Simulator son que la creación de una región de bosque en un área algo más húmeda cercana al litoral atraería las nubes y las precipitaciones. A partir de ello se iniciaría la expansión de mecanismos naturales que permitirían progresivamente ganar más terreno al desierto.

Emiratos Arabes Unidos, el triunfo de la perseverancia: un esfuerzo continuado, iniciado en el año 1946, ha conseguido convertir buena parte de los desiertos de los Emiratos Árabes Unidos en verdes zonas pobladas por más de 190 millones de árboles. La lucha por repoblar el desierto ha permitido que en la actualidad existan más de 35.000 granjas que cultivan en total más de 273.000 hectáreas de terreno, con una producción de frutas y vegetales de alrededor de 5 millones de toneladas anuales. Entre las especies en producción figuran el mango, la guayaba, las palmeras, los manzanos, la fresa, los plátanos, los olivos o el café. 

China, cinturones verdes en los oasis: la región de Xingiang Ugyur, al noroeste del país, constituye una de las zonas más áridas de China. De sus 1.650.000 km2, el 22% del terreno es un desierto mas frío que otros desiertos subtropicales influenciado por el clima continental. En esta zona se han creado una serie de barreras verdes alrededor de los oasis encargadas de estabilizar las dunas, reducir la erosión eólica y ganar terreno al desierto. Los cinturones se forman combinando arbustos con álamos y olmos, pues estas especies previenen la acumulación de arena. China es uno de los países del mundo más afectados por la desertificación, con 2.622 millones de km2 de desierto, lo que representa un 27,3% de la totalidad del territorio. La problemática que ello supone llega a perjudicar a la salud humana incluso en cuanto a los efectos del polvo y de la arena que atacan a la piel y los pulmones. Se calcula que unos 400 millones de chinos sufren los perjuicios de la desertificación.

Uzbekistán, plantando en un mar seco: un ambicioso programa de irrigación de Asia Central llevado a cabo durante la Unión Soviética produjo el desecamiento progresivo del Mar de Aral a partir de la década de 1960; se considera que se trata de uno de los mayores desastres ambientales causados por el hombre. El terreno producto de la desertificación ocupa una extensión de 40.300 km2 y ha sido llamado desierto de Aralkum. Para intentar rehabilitar, estabilizar y enriquecer los suelos desecados de esa cuenca, los investigadores han introducido plantaciones de especies vegetales resistentes a las altas concentraciones de sal, siguiendo la técnica de fito-mejoramiento consistente en mejorar progresivamente la composición de los suelos. Así se está consiguiendo crear una primera cubierta vegetal que permita y favorezca la propagación de vegetación.