¿Por qué no caen?

Texto complementario a

El mismo sistema de suspensión y tracción de los ascensores se encarga de evitar la caída de la cabina además de procurar su ascenso y descenso. Pero hay otros sistemas que garantizan la seguridad ante, por ejemplo, una posible rotura de los cables de sujección o un fallo en el sistema eléctrico que alimenta al motor del ascensor.

  • El paracaídas: No se trata de un artefacto de tela que se desplega, sino de un dispositivo preparado para frenar la cabina en caso de una eventual caída y bloquearla sobre sus rieles guías: para ascensores con velocidades menores a 1 metro/segundo se emplean paracaídas instantáneos que producen una acción de encuñamiento, es decir quedan encajados como en unas cuñas que paran la cabina; cuando la velocidad es mayor, los paracaídas actúan gradualmente, amortiguando el efecto del impacto sobre los usuarios hasta detener la cabina completamente.
  • Limitador de velocidad: El paracaídas es accionado por el limitador de velocidad cuando éste detecta que el ascensor sobrepasa el 10% de su velocidad habitual. El limitador de velocidad posee un contacto de seguridad que corta el circuito eléctrico de la maniobra del ascensor.
  • Freno en la máquina: Los ascensores también están equipados con un freno mecánico que se acciona automáticamente en caso de que falle la electricidad que mueve el sistema. Así, la cabina se detiene si se produce una falta de energía.
  • Seguridad en las puertas: tanto las puertas de la cabina como las de acceso a los pisos están equipadas con unos sensores que paralizan al ascensor -tanto de forma eléctrica como mecánica- en caso de que alguna quede mal cerrada.
  • Asistencia SOS: Las últimas Directivas de la Comunidad Europea en materia de seguridad exigen que los ascensores estén dotados de un sistema de comunicación bidireccional (por ejemplo, vía telefónica) conectado permanentemente a un servicio de rescate.