OVNIS: Las confusiones más comunes

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El cielo está abundamente poblado tanto por los cuerpos celestes propios del Universo como por los artefactos “made in” la Tierra. También se suceden constantemente todo tipo de fenómenos físicos. La gran mayoría de avistamientos de ovnis, según los expertos en torno al 95%, se demuestran una vez investigados como confusiones con algún objeto perfectamente identificado.

  • Venus: el planeta vecino es el “ovni” más identificado. La mayor parte de avistamientos de supuestos ovnis se demuestran después como confusiones con Venus. Ello se debe a que en algunas épocas del año su luz llega a ser hasta 7 veces más brillante que la de cualquier estrella o planeta en el cielo. A pesar de las miles de confusiones, si se observa con atención se puede apreciar su condición de planeta porque no titila como una estrella ni se mueve rápidamente como se supone que debería hacer un platillo volante.
  • Otros cuerpos celestes: estrellas como Sirio y Aldebarán se cuentan entre los casos de falsos avistamientos más numerosos, pero incluso la Luna rodeada de nubes o deformada por la niebla ha sido tomada por ovnis. Los bólidos – meteoritos que se fragmentan al entrar en la atmósfera terrestre- y las estrellas fugaces también tienden a confundir a los “caza ovnis” más ansiosos.
  • Satélites artificiales y chatarra espacial: los satélites artificiales, que no se divisan de día, aparecen en movimiento al anochecer. Y los restos de artefactos terrestres inutilizados, la llamada basura espacial, emiten una luz intensa por la fricción producida cuando entran en la atmósfera terrestre.
  • Experimentos terrícolas. En julio de 1990, se produjo una oleada de avistamientos que llegó a provocar incluso alarma social. En realidad se trataba de unos experimentos realizados por la NASA, que intentaba recrear auroras artificiales mediante el lanzamiento de litio y bario a cientos de quilómetros de altura.
  • Fenómenos meteorológicos extraños: los llamados rayos globulares o estratosféricos consisten en fenómenos de electricidad atmósferica, condensaciones de iones que engrosan la historia de los ovnis fácilmente identificables. También las nubes lenticulares, de formas extrañas, pueden tener el capricho de adoptar la figura de un platillo volante. 
  • Radiosondas: Desde más de 2.000 estaciones en todo el mundo se lanzan cotidianamente los radiosondas de incidencia vertical, utilizados para obtener información meteorológica a más de 300 metros de altura. Miden unos pocos centímetros de diámetro y varios metros de longitud, tras alcanzar su detino descienden en paracaídas con la información meteorológica. Habitualmente han sido confundidos con ovnis.
  • Aeronaves: Numerosos aviones militares, prototipos experimentales, helicópteros, incluso aviones convencionales han sido a menudo confundidos con ovnis. Ello se agravó especialmente durante la guerra fría, cuando el secretismo entre las dos grandes potencias hizo que incluso las agencias de inteligencia rusa y soviética diesen pábulo a los rumores sobre ovnis para proteger sus secretos. Sin embargo, rápidamente esas agencias constataron que se estaba creando alarma en la población por la posible indefensión ante un ataque alienígena y variaron su estrategia recurriendo a la explicación de fenómenos naturales para ocultar la existencia de sus aeronaves más avanzadas. No fue hasta la pasada década de los 90, con la desclasificación de documentos secretos, cuando se conoció la verdad sobre numerosos casos de supuestos ovnis.