¿Ovnis?

Texto complementario a

  • El caso Rosswell: Desde que sucedió, en 1947, el conocido como incidente Rosswell se ha convertido en uno de los más importantes casos relacionados con ovnis y extraterrestres. En esa localidad de Nuevo México, Rosswell, cerca de una base de aviones bombarderos de la que despegó el B-29 Enola Gay que arrojó la primera bomba atómica, la noche del 2 de julio de 1947 supuestamente un ovni se estrelló dejando sus restos esparcidos en lo que fue llamado “el crash de Corona”. La fuerza aérea estadounidense examinó el material encontrado y en una primera instancia afirmaron desconocer su procedencia: la noticia dio la vuelta al mundo con el titular “recuperados los restos de un platillo volante”. Pero pocas horas después el mismo ejército norteamericano afirmaba que se trataba de los restos de un globo meteorológico. Algunos ufólogos nunca aceptaron esa segunda versión y hablaron del hallazgo de otros restos entre los que figuraban cuatro cuerpos de extraterrestres, dos de ellos aún vivos; según su versión, la fuerza aérea habría llevado los cuerpos hasta la base de Forth Whorth en Texas para examinarlos. Por su parte, en 1994, el Tribunal General de Cuentas de Estados Unidos al desclasificar información top secret reveló que los restos pertenecían a un globo del programa secreto Mogul, encargado de detectar actuaciones nucleares en la Unión Soviética sin conceder ninguna credibilidad al hallazgo de cuerpos alienígenas. Sin embargo, para los defensores de una explicación ufológica la “verdad” habría sido demostrada en 1995, cuando el productor de documentales musicales Ray Santilli dio a conocer una película que mostraba una supuesta autopsia realizada a uno de los presuntos extraterrestres de Rosswell. Afirmó haberla comprado a un ex-oficial de las Fuerzas Aéreas por 150.000 dólares. La filmación causó un gran revuelo y para muchos se convirtió en la demostración de la existencia de seres extraterrestres. Sin embargo, una visión más escéptica ha descubierto numerosas incogruencias en la película, entre ellas no se explican que una autopsia que se supone de tanta importancia se realizase en un cuartucho a la luz de un candil o que los forenses no estuvieran equipados con trajes de protección para evitar posibles contaminaciones. Asimismo, según especialistas en patología los supuestos médicos no actúan con conocimiento, destreza ni metodología, cuando para un evento de tal calibre es de suponer que se habría realizado una autopsia muy detallada por parte de consumados especialistas. Especialistas en efectos especiales han hablado de una mala creación de muñecos para hacerlos pasar por alienígenas.
  • El chupacabras: desde 1974, el chupacabras ha ido realizando esporádicas apariciones en toda la geografía del continente americano. Su llegada suele coincidir con el avistamiento de numerosos ovnis y a su paso deja un rastro de animales muertos y mutilados tras haberles chupado la sangre, a menudo extraída a través de un pequeño orificio que les practica en el cuello. El chupacabras ha sido considerado un alienígena que visita la Tierra para alimentarse de la sangre de conejos, pollos, vacas, cabras… Una de sus últimas supuestas incursiones se produjo la pasada primavera en Argentina, donde se encontraron animales muertos y mutilados en Olavarría, Tandil, Tres Arroyos y otras zonas bonaerenses. No obstante, la investigación realizada por la Universidad Nacional del Centro, de Tandil, concluyó que la muerte de los animales se debió a causas naturales y las lesiones sufridas fueron posteriores y ocasionadas principalmente por una especie de ratón cuya población había crecido enormemente en la zona y, a raíz de ello, cambiado sus hábitos alimentarios. Según el informe, “por observación directa y bajo lupa estereoscópica se pudo constatar que las lesiones producidas en la piel y órganos de los animales estudiados fueron ocasionadas por depredadores” como roedores y zorros. Similar explicación científica había sido dada a casos precedentes pero las posturas que defienden la opción de un chupacabras alienígeno achacan esos argumentos al escepticismo científico.
  • Fósiles extraterrestres: algunas formaciones pétreas geométricas -en forma de círculos, polígonos o similares a laberintos- que habían sido encontradas en zonas despobladas del hemisferio norte, cercanas al Círculo Polar Ártico, carecían hasta hace poco de una explicación científica y habían sido atribuidas a una presencia ascentral de seres extraterrestres que las habrían dejado como mensajes o incluso habrían servido como pistas de aterrizaje en sus incursiones a la Tierra. Un reciente estudio del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de California señala que se deben a un fenómeno cíclico de congelación y deshielo del suelo que pone en marcha mecanismos geológicos que generan formaciones geométricas, un fenómeno que los geólogos llaman “terreno modelado”. En su investigación, aplicaron un patrón a un programa informático y comprobaron como con el tiempo se produce un movimiento de las piedras debido a la presión y que ayudado por los procesos de congelamiento y descongelamiento revierte en la formación de figuras poligonales y de agrupamiento de las mismas en laberintos y otras disposiciones geométricas.
  • El Libro Azul: el proyecto Libro Azul estuvo en funcionamiento desde 1952 hasta 1969, a cargo del Centro de Inteligencia Técnica Aérea de la Fuerza Aérea estadounidense. Durante ese período se encargó de investigar y analizar 12.618 supuestos avistamientos de ovnis. Para la gran mayoría de ellos se encontró una explicación que respondía principalmente a fenómenos astronómicos, aviones, satélites, globos, pájaros, bromas… Aun y así, quedaron 701 casos sin aclarar, pero de ello no se extrajo que se pudiera hablar de platillos volantes o vida extraterrestre, sino más bien que durante la investigación no se pudieron hallar suficientes datos para sentar una conclusión. El Libro Blanco concluyó que ningún ovni reportado, investigado o evaluado por la Fuerza Aérea pudiera ser considerado como una indicación de amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos y que no existían evidencias de que los avistamientos catalogados como “no identificados” representaran tecnologías más adelantadas que las del conocimiento científico del momento.
  • Aviones ultrasecretos: los secretos de la CIA: son numerosos los prototipos de aviones que han sido confundidos con ovnis, por sus novedosos diseños y por sus avanzadas tecnologías para volar a alturas o hacer maniobras impensables en los aviones conocidos. Pero además, durante la guerra fría, la CIA propuso ocultar información para evitar filtraciones de los avances de las Fuerzas Aéreas estadounidenses en su rivalidad con la Unión Soviética. Así fue reconocido en el informe Haynes, un mea culpa entonado a principios de los 90. Durante los años 50 y 60, numerosos avistamientos de ovnis fueron justificados por las Fuerzas Aéreas como fenómenos naturales para “acallar el miedo de la población y proteger un proyecto de seguridad nacional”; en realidad, según la posterior confesión explicitada en el informe Haynes, se trataba de los aviones espía U-2 y SR-71, Pájaro Negro. Estos aviones se desplazaban a 24.000 metros de altura, más del doble que los aviones comerciales, y ellos fueron en realidad los ovnis que vieron los ciudadanos de Estados Unidos en cerca de la mitad de los avistamientos declarados en aquellos años.