Las soluciones a las Mareas negras

Texto complementario a

Los sistemas “clásicos”

1.- Contención y recogida:
La primera actuación ante una marea negra es el intento de contención y recogida del crudo vertido, evitando que la contaminación se extienda más allá del área del siniestro. Los expertos lo tienen como el método más adecuado, ya que no causan daños secundarios en el ecosistema marino.

Cómo actúa: barreras de contención especialmente diseñadas para este fin se encargan de rodear la mancha de petróleo impidiendo que sobrepase esos límites; una vez cercado el crudo, éste es recuperado con una especie de espumaderas y el petróleo es succionado y separado del agua.

Métodos de aplicación:

  • centrifugación: de manera semejante a cómo actúa en una lavadora, un tambor girando a alta velocidad hace que el agua –más pesada- sea expulsada por el fondo y que el petróleo quede arriba.
  • discos giratorios: son introducidos en la mancha para que el crudo se pegue a ellos y posteriormente se recoge en la embarcación de limpieza rascando el petróleo hasta desprenderlo.
  • fibras absorbentes: materiales plásticos con la cualidad de absorber el petróleo se sumergen en la mancha para después exprimir esa especie de grandes bayetas recogiendo el crudo en el barco y repitiendo el proceso. 

Limitaciones: la contención del petróleo mediante barreras no siempre es posible: en primer lugar es necesario que el mar esté en calma, pero también supone un handicap importante la rápida tendencia del crudo a dispersarse. Además, los barcos encargados de desplegar las barreras no disponen de visibilidad sobre el alcance total de grandes mareas, lo cual se intenta suplir con soporte aéreo que provea las coordenadas. Aun siendo –para los expertos- el mejor sistema de limpieza, incluso en las mejores condiciones sólo se puede recuperar entre un 10 y un 15% del crudo vertido.

2.- Dispersantes químicos:
Productos químicos, como ciertos tipos de detergentes, ayudan a acelerar el proceso de dispersión natural de las mareas negras. Se utilizan especialmente cuando es imposible la recogida mecánica del crudo. Con su uso se intenta minimizar el daño en las aves marinas o las costas. Sin embargo, el uso debe ser cuidadosamente controlado, pues las sustancias químicas que se utilizaron en los primeros accidentes –por ejemplo en el del Torrey Canyon- fueron más tóxicas y causaron más daños que el mismo petróleo. Algunos países restringen el uso de estos productos pero en la actualidad existen dispersantes autorizados de baja toxicidad.

Cómo actúan: la dispersión natural de una marea negra ocurre cuando las olas y otras turbulencias dividen la masa de petróleo hasta que es absorbida por el agua. Los dispersantes aceleran el proceso rompiendo el crudo en pequeñas gotas facilitando la actuación de las bacterias que digieren los hidrocarburos.

Métodos de aplicación:

  • Desde embarcaciones: unas bombas instaladas en barcos especialmente acondicionados pulverizan el dispersante sobre las manchas de crudo. La ventaja es que los disolventes pueden ser lanzados a alta presión, lo cual acelera el trabajo de eliminación. El inconveniente es que sólo es efectivo para tratar pequeñas manchas de crudo, pues los barcos no pueden llegar al centro de grandes mareas negras, y por otra parte cuando el crudo se fragmenta es inevitable que los productos químicos caigan sobre agua no contaminada. 
  • Desde el aire: aviones especialmente diseñados para estas misiones o aviones como los utilizados en labores agrícolas con algunas modificaciones, capaces de volar a baja altura, a baja velocidad y con un alto grado de maniobra, se encargan de pulverizar con los disolventes las grandes mareas negras. Desde el aire se localiza mejor el alcance de la marea negra, lo cual permite un mejor tratamiento y una rápida respuesta. También se utilizan helicópteros, que no precisan ninguna modificación sino simplemente cargar los equipos de pulverización. Sólo tres tipos de dispersantes son apropiados para ser rociados desde el aire. 
  • En la costa: también pueden ser usados en playas y rocas de los litorales en las etapas finales de limpieza. En estas misiones, vehículos adaptados pulverizan el dispersante en grandes espacios accesibles. En lugares de díficil acceso, se utilizan equipos portátiles. 
  • Limitaciones: tienen poco efecto en mareas negras muy viscosas y sólo son efectivos si se aplican inmediatamente después del desastre: pasado un día, dos a los sumo, el crudo espesa y los dispersantes son ineficaces.

Sistemas “alternativos”

1.- Quema del petróleo
En algunos siniestros se ha actuado quemando la mancha de petróleo como sistema de limpieza. Si bien se trata de un sencillo método para eliminar rápidamente el crudo de la superficie marina, se pueden crear también una serie de problemas añadidos que cuestionan a menudo la viabilidad de esta técnica.

Cómo actúa: si las condiciones son idóneas, este sistema puede eliminar entre el 90 y el 95% del crudo. Para proceder a la quema, la mancha debe tener al menos 2 ó 3 milímetros de espesor, para que el fuego prenda frente a la acción del viento y el mar. Asímismo, el mar debe estar en calma, pues las olas pueden extinguir el fuego.

Métodos de aplicación: el sistema más novedoso consiste en utilizar un helicóptero conocido como “Helitorch” del que pende una especie de largo lanzallamas. Asímismo, tras usar gasóleo y combustibles similares para iniciar la ignición, las últimas pruebas están utilizando materias como el napalm.
Limitaciones: una vez encendida, la marea negra en combustión debe llegar a alcanzar por sí misma una alta temperatura pues en caso contrario, conforme se va consumiendo, el fuego puede extinguirse dejando una cantidad importante de petróleo en el mar. Por otra parte, la mancha de petróleo debe estar situada lejos de lugares habitados –como mínimo a unos 10 quilómetros- para evitar que el humo afecte a la población.
Problemas: a pesar de su eficacia, este sistema recibe duras críticas. Organizaciones ecologistas sostienen que la contaminación del mar simplemente es trasladada al aire –aunque los defensores mantienen que el humo no es diferente al de las chimeneas de cualquier fábrica-. Por otra parte, después de la quema puede caer hasta el fondo un residuo viscoso, de difícil extracción, potencialmente dañino para el medioambiente marino.

2.- Bioremedios
El crudo es una materia orgánica de origen natural que se biodegrada en componentes simples como el dióxido de carbono, agua y biomasas. Los bioremedios buscan acelerar el proceso de biodegradado natural, que por sí solo puede tardar decenas de años. Se suelen aplicar dos técnicas diferentes, la Bioestimulación y el Bioaumento.

Cómo actúan: la Bioestimulación consiste en la aplicación de nutrientes y fertilizantes que favorezcan el proceso natural de biodegradación a cargo de los microbios ya existentes; así, las bacterías actúan más velozmente cuando se les suministra carbono, nitrógeno o fósforo según las particulares condiciones químicas en cada ocasión. Por otra parte, el Bioaumento es la introducción de microbios especialmente seleccionados para degradar el crudo; estos microbios se obtienen de áreas con poluciones crónicas, donde se han desarrollado naturalmente por la misma existencia de contaminación.

Limitaciones: el uso de los bioremediosno suele ser efectivo en las manchas de crudo en mar abierto, debido a que los fertilizantes y microbios son absorbidos y eliminados por el mismo petróleo antes de actuar; tienen más éxito para la limpieza de costas. En el mejor de los casos, se precisan meses para obtener efectos visibles.

Problemas: ambos sistemas pueden alterar el equilibrio natural acabando con especies autóctonas y provocando la aparición de otras especies con impacto potencialmente dañino en el ecosistema.