Futuras bases submarinas: tipos de AUV

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Los submarinos autónomos se hallan en constante evolución e incorporando novedosas tecnologías, pero entre los principales handicaps en la actualidad se encuentran las dificultades para comunicarse con las bases terrestres desde el interior del mar y para recargar sus baterías de forma que puedan disponer de una autonomía superior a un mes. En el futuro se prevé que puedan existir observatorios submarinos autónomos, unas bases submarinas en la que los AUV podrían repostar energía y desde la cuales transmitirían los datos recopiladas y recibirían nuevas órdenes. Así, diferentes tipos de AUV, cada uno en su especialidad, se encargarían de obtener valiosos datos científicos que desde la mejor comprensión del mar ayudarían a mejorar la vida en la Tierra e, incluso, en el espacio exterior.

  • Swimmer-Nadador: están equipados con “potentes” baterías que les permiten recorrer distancias moderadas y cargar con una considerable cantidad de instrumentos de investigación. A esta categoría de AUV pertenece el Dorado, con forma de torpedo, diseñado por Jim Bellingham del Monterey Bay Aquarium Research Institute de Moss Landing (California). Entre otros equipamientos, el Dorado incorpora un sonar para medir la profundidad del hielo ártico y sensores capaces de detectar nitrato, oxígeno y otras materias y así identificar como cambian las propiedades del agua oceánica  según su localización o tiempo del año.
  • Glider-Deslizador: este nuevo tipo de AUV se caracteriza por usar un ingenioso sistema para sumergirse y emerger: cuando quiere flotar desplaza el aceite de su depósito interno hacia su parte trasera, variando su centro de gravedad y aumentando la flotabilidad, e invierte el proceso cuando quiere descender. Las dimensiones de los Deslizadores son más reducidas que la de los Nadadores y también se desplazan a menor velocidad, pero en contrapartida disponen de más autonomía, pudiendo realizar misiones de hasta un mes de duración. Dotados de una antena GPS, después de cada inmersión vuelven a la superficie para enviar la información que han obtenido y recibir nuevas instrucciones. Los investigadores planean intercomunicar escuadrones de Deslizadores para que puedan trabajar en grupo.
  • Solares: otra de las líneas actuales de desarrollo de los AUV’s se dirigen a dotarlos de paneles solares mediante los cuales puedan obtener la energía necesaria para realizar sus misiones con mucha más autonomía: si en la actualidad las baterías que incorporan les permiten realizar “salidas” de como máximo un mes, los científicos calculan que con energía solar podrían autoalimentarse durante un año. Los prototipos de AUV’s solares (SAUV) suben a la superficie durante el día para cargar sus reservas, al tiempo que aprovechan para indicar su posición vía GPS e intercambiar datos, y durante la noche realizan sus investigaciones. Están siendo desarrollados por los centros norteamericanos Office of Naval Research y la National Science Foundation, el Autonomous Undersea System Institute o el ruso Russian Academy of Sciences, entre otras instituciones.
  • Comerciales: algunas compañías comercializan submarinos autónomos para tareas como la inspección de los cables de telecomunicaciones o las tuberías de gas y petróleo submarinas. En esta especialidad, el Hugin 3000, desarrollado por C&C, se presenta como el AUV con mayor capacidad de inmersión en el mundo, al poder descender hasta 3.000 metros y ser capaz de permanecer a esa profundidad durante 45 horas ininterrumpidas. Estos submarinos se utilizan tanto para detectar posibles fugas o daños en las estructuras sumergidas como para analizar el sedimento y orografía marina y así determinar el mejor trazado para el paso de nuevas redes.
  • Biomíméticos. Robotuna: uno de los últimos campos de exploración cara a conseguir submarinos autónomos más eficientes se basa en el análisis de las estructuras de los mejores buceadores del mundo, es decir, los peces. Aún parece lejano el día en que se puedan igualar los mecanismos naturales pero de momento los investigadores experimentan con estructuras de aluminio anodizado y tendones artificiales que, recubiertos de una “piel” de polímero super-flexible, buscan acercarse a los movimientos y capacidad natatoria de un nadador tan dotado como es, por ejemplo, desde hace 160 millones de años el atún.