Cómo detectar a un psicópata integrado

Texto complementario a

Cuatro consideraciones primordiales para la detección de un psicópata

  • El psicópata es una persona real, y no un personaje de ficción de películas o novelas de misterio.
  • La mayoría de los psicópatas están perfectamente integrados en nuestra sociedad, y gozan de buena imagen.
  • El psicópata cuenta con unas capacidades que le dan ventaja sobre nosotros en el plano de la coacción y el abuso.
  • Uno no debe de renunciar a confiar en su salud mental porque las cosas empiecen a ser un caos.

Las características del psicópata

  • Superficial: el psicópata busca encandilar y seducir a la persona que tiene delante; este encanto es artificioso, pero puede causar una buena impresión en los demás, y para ello emplea diferentes estrategias. La primera es simular emociones que no tiene, que no puede sentir (amor, amistad sincera o sentimiento de culpa). La segunda es contando historias que le dejan en buen lugar, aunque sean notablemente falsas o exageradas. La tercera estrategia es hallando excusas fáciles que le pongan al abrigo de reprobaciones o sanciones.
  • Superior: se aprecia en su fanfarronería, una cháchara fácil, una seguridad a prueba de bombas y en que en las conversaciones parece que sabe de todo con total certeza. Alguien que se cree por encima de los demás no va a tener reparos en engañar y manipular, pues considera a los demás ciudadanos inferiores a él. Este rasgo de “embustero” y “manipulador” se ve facilitado por su capacidad de fingir y adoptar diversas imposturas.
  • Sin remordimiento: el psicópata no tiene sentimiento de culpa, por lo cual se designa a esos individuos como “sin conciencia”. No es que desconozca que lo que ha hecho es ilegal, dañino o inmoral, es que, sencillamente, ese asunto está más allá de sus intereses. desconectados de las emociones que, en una situación dada, debería poder sentir. 
  • Sin empatía: sin emociones reales de amor, plenitud o felicidad, empatía (ponerse en el mundo afectivo de otra persona, sentir lo que siente el otro), tristeza y vergüenza y culpa, no es posible vincularse con nadie de forma cabal y sincera, y en realidad sus emociones son aparentes, fingidas para establecer una relación en busca de un beneficio personal, algo que puede hacer fácilmente al no tener el freno de la conciencia ni vivir el dolor que causa con sus actos. 
  • No acepta responsabilidades: Es inútil pedirle responsabilidades por su conducta; él no las acepta y siempre tiene una explicación para lo inexplicable, puede achacarlo a la mala fortuna o, lo que es peor, a la propia conducta del perjudicado, que en la mente del psicópata se aparece como el causante. El psicópata se considera a sí mismo como la “auténtica víctima”.
  • Impulsivos: muchos psicópatas actúan sin pensar en las consecuencias, bajo el deseo del momento de lograr algo o de sentirse muy bien, sin otras consideraciones. La impulsividad hace que cambien o pierdan el empleo con frecuencia, que se aburran y que quieran vivir sensaciones “fuertes”, aunque ello suponga un riesgo para ellos o los demás. Esta necesidad de cambio permanente dificulta que adquieran una formación sólida, y se suma a su pobreza afectiva para malograr las relaciones significativas con la gente, algo que requiere tiempo, paciencia y tolerancia a la frustración.
  • Sin metas reales: cuando se contempla la vida del psicópata con una cierta perspectiva, vemos que no va hacia ningún sitio definido, aunque interrogado acerca del particular pueda dar explicaciones fantásticas sobre las cosas que va a lograr o el lugar que va a ocupar en tal empresa o sociedad. Esta ausencia de metas se asocia muchas veces a un estilo parásito de relación, en el que abusa de los otros para disponer de dinero o facilidades para sus placeres y aficiones. 
  • Conducta antisocial: es habitual en el psicópata su capacidad para la violencia, y para burlar las leyes y cometer delitos. Pierden los estribos rápidamente y se meten en peleas o abusan del alcohol o las drogas. También maltratan física y/o psíquicamente a sus colegas de trabajo o pareja, y casi siempre sin que haya una razón que pudiera explicar esos actos. En ocasiones reaccionan con rabia intensa y súbita, y poco después se olvidan de ello con la misma rapidez con que perdieron la compostura.

Cómo defenderse de un psicópata

  • Desconfiar: nunca se debe asumir que lo que muestra el psicópata es realmente lo que siente. 
  • No descolocarse: muchos psicópatas tienen problemas incluso para entender bien su mundo emocional; tienen cambios drásticos de humor, son antojadizos e imprevisibles. Una de sus tretas favoritas es “descolocar” a su víctima diciendo que “siempre mete la pata” o insultándola., porque de ese modo alivian su irritación y obtienen el “deleite del desprecio”. Hay que reconocer y evitar esa manipulación.
  • Mantener la integridad personal: Si no se ha ido muy lejos en la relación con él, ya sea en el ámbito de los afectos o del trabajo, una buena manera de proceder que dificultará mucho el ser elegido como víctima o que logre seducir del todo es expresar siempre, de modo claro y contundente, las ideas propias. Por ejemplo, si el psicópata es un colega y dice cosas negativas de otro, se debe de replicar en este sentido: “lo siento, pero no participo de esos comentarios a sus espaldas; las cosas hay que decirlas a la cara”. Cada vez que se da muestra de tener integridad personal es una pequeña batalla que se gana en la prevención del ataque de un psicópata que quiere manipular y seducir. 
  • Guardar las espaldas: La investigación señala que el psicópata tiene una capacidad elevada de sentir cólera, pero también una gran capacidad para no mostrarla en el rostro o con los actos convencionales (chillar, por ejemplo) y ocultarla. No hay que fiarse de las palabras amables o de los gestos de confianza; si se va ganando tu independencia poco a poco, o se está peleando por no perderla, nunca hay que creer que el psicópata ha comprendido. Hay que guardar las espaldas.
  • No desesperar: una de las armas más poderosas del psicópata es conducir a su víctima a la desesperación, por lo que es necesario no hundirse frente a su acoso. Es preciso detectar el “ciclo de la manipulación” para defenderse de él; este ciclo consiste en que se produce un ataque (físico o emocional), luego da una explicación en la que pretende hacer ver que la víctima es la causante y luego la anima a que no lo vuelva a provocar una situación similar, esto último seguido por diferentes posibilidades como disculparse “por haberse pasado” o decirle a su víctima que es fabuloso/sa y que todo será fantástico.
  • No confiar en sus promesas de cambio: que el psicópata prometa que va a cambiar no significa que lo vaya a hacer realmente. Incluso, el que modifique ciertas conductas no significa en modo alguno que vaya a seguir en ese intento. Puede que sólo quiera ganar tiempo, o presentar una mejor causa ante las autoridades (si hay denuncias pendientes). Sus buenas habilidades de relación pueden contribuir a engañar a determinadas personas, y hacer así más creíble su “cambio”.
  • Estar preparado para ir a los Tribunales: es conveniente acumular pruebas que puedan ser de ayuda en caso de conflicto laboral, civil o penal. Y aconsejarse por un experto.