Cómo defenderse de un psicópata integrado

Texto complementario a

  • Desconfiar: nunca se debe asumir que lo que muestra el psicópata es realmente lo que siente. 
  • No descolocarse: muchos psicópatas tienen problemas incluso para entender bien su mundo emocional; tienen cambios drásticos de humor, son antojadizos e imprevisibles. Una de sus tretas favoritas es “descolocar” a su víctima diciendo que “siempre mete la pata” o insultándola., porque de ese modo alivian su irritación y obtienen el “deleite del desprecio”. Hay que reconocer y evitar esa manipulación.
  • Mantener la integridad personal: Si no se ha ido muy lejos en la relación con él, ya sea en el ámbito de los afectos o del trabajo, una buena manera de proceder que dificultará mucho el ser elegido como víctima o que logre seducir del todo es expresar siempre, de modo claro y contundente, las ideas propias. Por ejemplo, si el psicópata es un colega y dice cosas negativas de otro, se debe de replicar en este sentido: “lo siento, pero no participo de esos comentarios a sus espaldas; las cosas hay que decirlas a la cara”. Cada vez que se da muestra de tener integridad personal es una pequeña batalla que se gana en la prevención del ataque de un psicópata que quiere manipular y seducir. 
  • Guardar las espaldas: La investigación señala que el psicópata tiene una capacidad elevada de sentir cólera, pero también una gran capacidad para no mostrarla en el rostro o con los actos convencionales (chillar, por ejemplo) y ocultarla. No hay que fiarse de las palabras amables o de los gestos de confianza; si se va ganando tu independencia poco a poco, o se está peleando por no perderla, nunca hay que creer que el psicópata ha comprendido. Hay que guardar las espaldas.
  • No desesperar: una de las armas más poderosas del psicópata es conducir a su víctima a la desesperación, por lo que es necesario no hundirse frente a su acoso. Es preciso detectar el “ciclo de la manipulación” para defenderse de él; este ciclo consiste en que se produce un ataque (físico o emocional), luego da una explicación en la que pretende hacer ver que la víctima es la causante y luego la anima a que no lo vuelva a provocar una situación similar, esto último seguido por diferentes posibilidades como disculparse “por haberse pasado” o decirle a su víctima que es fabuloso/sa y que todo será fantástico.
  • No confiar en sus promesas de cambio: que el psicópata prometa que va a cambiar no significa que lo vaya a hacer realmente. Incluso, el que modifique ciertas conductas no significa en modo alguno que vaya a seguir en ese intento. Puede que sólo quiera ganar tiempo, o presentar una mejor causa ante las autoridades (si hay denuncias pendientes). Sus buenas habilidades de relación pueden contribuir a engañar a determinadas personas, y hacer así más creíble su “cambio”.
  • Estar preparado para ir a los Tribunales: es conveniente acumular pruebas que puedan ser de ayuda en caso de conflicto laboral, civil o penal. Y aconsejarse por un experto.