Aplicaciones espaciales para mejorar la vida

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La carrera espacial, según las afirmaciones de la NASA, no sólo permite avanzar en cuestiones teóricas o relativas al espacio exterior, sino que también da numerosos frutos en forma de aplicaciones útiles para mejorar la vida en la Tierra. En el campo de la medicina, se están desarrollando diferentes programas que precisan analizar como reaccionan las células y organismos en el espacio exterior. 

  • Ojos biónicos para curar cegueras. Gracias a las investigaciones que se han realizado en la Instalación espacial Wake Shield, desplegada en 1996 por el malogrado Transbordador Espacial Columbia, ingenieros del Centro de Vacío Espacial Epitáxico de Huston están desarrollando células de cerámica sensibles a la luz que podrían servir para reparar ojos humanos defectuosos. El programa, llamado Ojo Biónico, prevé que se puedan curar ciertos tipos de ceguera, especialmente las debidas a fallos en el funcionamiento de los bastones y conos, unas células que se hallan en la retina y se encargan de convertir la luz en un impulso eléctrico que viaja por el nervio óptico hasta el cerebro para formar las imágenes. Esa disfunción afecta a millones de personas en todo el mundo.
  • Corazones a medida. Un instrumento llamado bioreactor, que se desarrolló para realizar estudios celulares en el espacio, ha permitido cultivar trozos de tejido que laten y responden como lo hace un corazón humano. Según científicos del Instituto de Tecnología de Massachusestts, ello abre el camino para que un día –aún lejano- se pueda hacer crecer corazones a partir de las células del mismo paciente que los necesite, de manera que los nuevos órganos serían jóvenes, vivos y bien recibidos por el sistema inmune del receptor. El objetivo final es cultivar todo tipo de componentes de repuesto para el cuerpo, además de corazones. De momento, en el biorreactor también han sido producidos tejidos cartilaginosos, prostáticos y hepáticos. Según los científicos las posibilidades son increíbles pero aún muy lejanas, pues queda mucho por hacer y se precisarán muchos años de investigación.
  • Vida en el espacio, vida en la Tierra. Una de las principales preocupaciones de la NASA se refiere a solucionar los problemas con que se pueden encontrar los astronautas en su estancia en el espacio debido a los cambios físicos del entorno. Así, el Instituto Nacional para la Investigación Biomédica Espacial de Estados Unidos se encarga, por ejemplo, de intentar prevenir y tratar el mal del espacio una especie de mareo que aqueja a algunos astronautas pero que también se da en la Tierra en forma de vértigos, inhabilidades físicas crónicas u otras dificultades en el equilibrio. Es así, que la cura del mal del espacio podría beneficiar también, según el citado Instituto, a millones de personas que nunca van a alejarse de nuestro planeta. Un caso similar ocurre con las alteraciones del sueño que sufren los astronautas: el esfuerzo científico para  paliar ese problema debería beneficiar también a la innumerable cantidad de personas que padecen algún tipo de insomnio.