Álvaro Palacios, entregado al trabajo

Texto complementario a

Álvaro Palacios no se detiene ni un momento y al mismo tiempo se mueve con el sosiego de la planta bien arraigada. Baja a la nave de tinas para  trasvasar los vinos, sale al campo y se mueve orgulloso entre las cepas de la ladera acariciando los sarmientos… a su alrededor, los otros trabajadores de la bodega se contagian de su ilusión y pasión.

El bodeguero estudió enología en la Universidad de Burdeos y pasó unos años con la familia francesa que elabora el Chateau Petrus, uno de los vinos históricamente más apreciados en todo el mundo. Siguió conociendo el desarrollo de la viticultura en otros pagos, como California y Australia. La apreciación de que en los “nuevos mundos” se estaban elaborando muy buenos vinos sin necesidad de ser clásicos reafirmó su intención de crear en España un caldo elitista, del nivel de los burdeos, el Petrus español. Hoy el vino de Palacios ya tiene nombre propio y reconocimiento mundial: tres cuartas partes de la producción de “L’Ermita” son reclamadas ineludiblemente por más de 40 países de todo el mundo.